sábado, 6 de enero de 2018

Puntualizaciones personales (yII)

LA VOZ DE ESPAÑA.
04.01.1968
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Los espectáculos de empresas.

Siempre tengo presente al enjuiciar actividades de empresas particulares de espectáculos que nadie mejor que ellas saben lo que conviene a sus intereses, aunque casi siempre actúen de acuerdo, asimismo, a gusto del público consumidor y pagano. Por ello me parece demasiado alegre y gratuito decir que la afición taurina ha echado de menos a Fulanito, Menganito y Zutanito, cuando, al margen de las diferencias que puedan existir entre empresas y determinados toreros y ante las cuales no cabe otra disyuntiva que aceptarlas, se cita a un diestro, por ejemplo, que sólo ha toreado siete tardes en toda la temporada y en plazas de tercer orden. Claro que el criterio particular puede pedir la inclusión en el abono de John Fulton o Coleho, citados como novedades, pero ¿de rendimiento taquillero? Y ello sin olvidar que hace dos temporadas la empresa se mostró "generosa" y montó nueve novilladas fuera del abono, y el resultado económico fue desolador.
Lo mismo cabe decir de la campaña teatral ¿Puede instarse seriamente la actuación de compañías de cámara o ensayo? Entendemos rotundamente que no. Y quien desee información sobre el particular puede inquirir en el Victoria Eugenia, donde no hace varios veranos se hizo alguna brevísima campaña de teatro en verso -creemos recordar que fue "El caballero del milagro"- que hubo de reducirse en sus cinco días iniciales por los vacíos que registraba la sala.
Sin ir más lejos, la última temporada los mayores índices de recaudaciones se los apuntaron Colsada y Zori-Santos-Codeso (revistas), Carlos Larrañaga y Conchita Velasco (popularidad) y Martinez Soria y Conchita Garcés (comicidad), mientras todo un Federico García Lorca con "Mariana Pineda" arrojaba las más flojas taquillas. Si ustedes se ponen, pues, en el caso de los empresarios, creo que sobra la duda a la hora de la elección.

Coordinación.

Se ha escrito también sobre la coordinación de espectáculos. En mi estrecho contacto con el Centro de Atracción y Turismo he podido comprobar los esfuerzos que cada temporada se realizan para conocer con la debida antelación La programación veraniega. Pero hay que luchar con mil imponderables. Comenzando por ese afán de acumular casi todos los acontecimientos en plena Semana Grande. Al esbozarse el I Torneo de Fútbol "Ciudad de San Sebastián", hice ver mi opinión sobre el riesgo que suponía su coincidencia con corridas de toros y fuegos artificiales. se me argumentó que esos días había "gente para todo". La experiencia demostró que no. Máxime cuando de golpe y porrazo se organizó una velada de boxeo de alto rango que, en cambio, si fue un éxito. Y en esto entra ya la veleidad del público, sobre cuyas reacciones o preferencias es dificilísimo prejuzgar.
La hora de comienzo, otro ejemplo del concurso de fuegos artificiales, supuso muchos quebraderos de cabeza para el C.A.T. A quien se abrumaba y hacia vacilar con diversidad de opiniones. Para unos, las diez y media de la noche era la hora impropia, teniendo en cuenta que un gran porcentaje de espectadores son infantiles, que a tal hora debían estar ya en la cama. Si se señalaba el comienzo a las nueve y media se quejaban quienes acudían a los espectáculos vespertinos que no finalizaban para dicha hora.
Y los industriales de la hostelería no parecen, hablamos en términos generales, estar conformes con ninguna de las dos horas. Si la primera porque coincide con las cenas, que quedan chafadas según su opinión, y si la segunda, porque malogran el momento del aperitivo. Si a alguno le he argumentado que "algo les dejará ese gentío que sale en las noches de concurso", contestan un tanto despectivamente que algún refresco o un café con leche, consumiciones que no pueden compensar las de las "horas puntas" anteriormente citadas.
Me consta que las empresas de espectáculos también salen perjudicadas. (Este verano pasado, nada más finalizar una colección de fuegos, fui al Principal, donde debutaban Conchita Montes, Arturo Fernandez y Adolfo Marsillach y la entrada era desoladora). Y esas mismas empresas se lamentan de la competencia del desfile de carrozas que les hace "polvo" las dos sesiones de tarde. Es decir, que la coordinación es tan difícil, tan difícil de resolver, que a quien la consiguiera habría que concederle la Medalla al Mérito Turístico.
A ese mérito turístico que lo posee San Sebastián manteniendo su condición de capital veraniega de España y al que creo, con toda sinceridad, que no hay por que buscarle similitudes o paralelismos con otros lugares de nuestro mismo país últimamente incorporados al turismo.
Pero esto se apartaría del motivo que me llevó a escribir este artículo, al que lamentaría que alguien viese otras consideraciones que las de simple puntualización a una encuesta y unas opiniones.

MIGUEL VIDAURRE.

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