lunes, 27 de marzo de 2023

1.- VISTA GENERAL

 1.-VISTA GENERAL


Resulta difícil imaginar cómo era San Sebastián al principio de esta historia. Tenemos que empezar desde el año 1000, nada menos.


Porque la Ciudad de hoy es diametralmente distinta de aquélla a la que forzosamente hemos de referirnos.


Era un pueblo pequeño. El Urumea no tenía el mismo cauce que ahora. El río, que nace en Navarra, y la bahía reducían la Villa a una península. El Ensanche de Amara, la calle de San Martín y zonas cercanas eran marismas. El río Urumea era, por tanto, mucho más extenso, ensanchándose libremente por meandros amplísimos.


Tampoco el muelle tenía la misma configuración. Era más estrecho que el actual, protegido del viento por el monte Urgull.


Imaginemos también una muralla posterior que corriera a todo lo largo de su terraza -desde donde hoy vemos la carga y descarga de los barcos o la llegada de los pesqueros hasta poco más o menos el actual Gobierno Militar. Desde aquí iba recta por el Boulevard hasta el punto ideal de la Brecha. Y dentro de ese recuadro, que configurará la Parte Vieja, un pueblecito con calles estrechas, casas de madera muy apiñadas, fuentes públicas, iglesias y tiendas. Sin cines, ni teatros, ni cafés, ni coches: San Sebastián.


En pleamar, sobre todo en las vivas de septiembre, San Sebastián se convertía en una auténtica isla. Sólo un camino pequeño se libraba del agua, y por él aquel pueblo establecía contacto con los caseríos de las colinas y valles próximos.


Enfrente había estado de siempre el núcleo de caseríos llamado «El Antiguo». Las palabras tienen valor etimológico y ésta lo posee bien claro. Posiblemente aquella agrupación de caseríos fue anterior en el tiempo al núcleo asentado al pie de Urgull. Hasta tiempos relativamente próximos, en el tercer día de Pascua de Pentecostés el Ayuntamiento de Hernani se trasladaba a la Iglesia Parroquial de San Sebastián del Antiguo, en procesión solemne, por una costumbre antiquísima de origen desconocido, y en corporación presidida por el Alcalde con vara alzada. Gesto que tuvo, sin duda, carácter de recuerdo de una misma jurisdicción a que ambos pertenecieron.


En ese cuadrángulo, protegida del Urgull del peor viento -el Noroeste afincó la Villa, donde vivían comerciantes y artesanos, muchos de ellos franceses.


Pertenecía al término de Hernani. Poseía dos iglesias, Santa María y San Vicente. Era laboriosa, abnegada y leal. Callada y modesta. Y la aguardaba, acaso sin que nadie lo imaginase, un brillante porvenir durante la larga Edad Media, en la que con esta configuración se nos presenta.


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