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viernes, 12 de diciembre de 2025

EXCURSIÓN ESCOLAR (XII) - San Sebastián defensora de los derechos de Isabel la Católica al trono de CastiIla

San Sebastián defensora de los derechos de Isabel la Católica al trono de CastiIla-Cuando el Condestable de Borbón amenazó con quemar la villa a la que por su fidelidad Carlos I dio los titulos de Muy Noble y Muy Leal,

Los Reyes Católicos, su hija doña Juana y su nieto Carlos I, bajo cuyos reinados se hizo la Unidad Nacional y se conquistó el Imperio, tuvieron a San Sebastián como prototipo de lealtad y fidelidad; porque pocos pueblos hubo en aquella España con-movida por las pasiones y les apetitos políticos que se entrega-sen al servicio de los Soberanos como el nuestro

Cuando en 1475 la Beltraneja, ayudada por Alfonso V de Portugal, disputa sus derechos al trono a la reina Isabel, San Sebastián acude con barcos y con hombres a combatirla; cuando al año siguiente Amán de Labrit invade Guipúzcoa con 40.000 soldados de Luis XI de Francia, aliado del rey portugués, quema Rentería y pone sitio a nuestra ciudad, ésta resiste tras las frá giles tapias que la cercaban, siendo el valor de los donostiarras más que el poder ofensivo de unos pocos cañones lo que obligó a retirarse al invasor.

Este sitio evidenció el valor estratégico de San Sebastián. como plaza fuerte próxima a la frontera y por ello los Reyes Católicos conceden veinte mil maravedis durante diez años con objeto de reforzar y mejorar sus instalaciones defensivas. La fecha de la Cédula Real en que tal merced se comunica es la de 30 de marzo de 1477, en Madrid, fecha que, como diremos en otro capítulo, puede considerarse fundamental en la historia de las fortificaciones donostiarras.

El 28 de enero de 1489 un incendio destruye la casi totalidad de las casas del pueblo que, a partir del segundo piso eran de madera o con entramado de madera, fácil pasto para las llamas. Los Reyes dispusieron que en lo sucesivo las edificaciones se hiciesen enteramente de piedra.

Los principes don Felipe el Hermoso y su esposa doña Juana «La Locas, pasan por San Sebastián en enero de 1502 en su via-je desde Alemania a España. Otros huéspedes más bulliciosos tendrá la ciudad en 1512: los 8.000 arqueros ingleses que Enri-que VIII enviaba a su suegro Fernando el Católico para ayudar le en la conquista de Navarra, donde reinaba Juan de Albret sostenido por el rey de Francia. Este mandò aquí al Condestable de Borbón con 15.000 infantes y 400 caballos, quien llevándolo todo a sangre y fuego incendió Irún, Oyarzun, Rentería y Her-nani, disponiéndose a poner sitio a San Sebastián el 17 de no-viembre de 1512. Cuando conminó la rendición de la ciudad amenazándola con el incendio, los donostiarras tienen un gesto numantino: queman las casas y almacenes de Santa Catalina y San Martin y se aprestan a la defensa tras sus aún frágiles murallas. Pero los franceses se retiran sin dar ocasión a la con-traofensiva ordenada por el Rey Católico.

Cuando éste muere en 1516, San Sebastián tomará parte en la embajada que Guipúzcoa envía a Tordesillas para testimo-niar su lealtad a la reina Juana, y cuando en 1521 se produce el alzamiento comunero contra la joven autoridad de Carlos I, que había ido a Aquisgram a ceñirse la corona imperial, los do-nostiarras con sus autoridades municipales al frente se reúnen en la iglesia de Santa María y alli ante la Cruz y los Evangelios juran «vivir y morir en servicio del reys. Fieles a este juramen-to acuden a socorrer por mar a Fuenterrabía y contribuyen de-cisivamente a la derrota de las tropas francesas en las batallas de Noain y San Marcial.

La lealtad ejemplar de San Sebastián hacia quien es ya Emperador tiene su premio el 13 de abril de 1522 con el privilegio de titularse Noble y Leal Villa, a lo que también por pri-vilegio imperial de 23 de junio de 1525 se añadió el tratamiento de Muy: Muy Noble y Muy Leal. Orlado de estos títulos su es-cudo, San Sebastián recibirá en 1526 como ilustre huésped, aun-que caido en desgracia, al rey de Francia, Francisco I, hecho prisionero en la batalla de Pavia por el hernaniarra Juan de Urbieta.

Cinco días según cuenta el doctor Camino permaneció aquí el monarca francés bajo la custodia del Virrey de Nápoles cuando, tras el cautiverio madrileño, regresaba a su patria.

El Emperador que habia prometido una visita a San Sebas-tián aprovecho su viaje a Gante en 1539 para llegar hasta aqui desde donde pasó a Biarritz continuando su camino hacia Flan-des. Pero antes recibió el homenaje de los donostiarras. El gozo de éstos por poder testimoniar su lealtad al monarca se vio em-pañado por el dolor que le afectaba a causa del reciente falleci-miento de su esposa.

Hasta el puerto de San Adrián, limite de la provincia, acu-dieron las autoridades donostiarras en unión de las guipuzcoa-nas, a recibir al soberano y cuando llegó en coche a las puertas de la villa, ante las murallas donde se había ilustrado el he-roismo de los donostiarras, 1.500 hombres, vestidos de luto, pre-sentaron armas a su Rey y Señor quien profundamente con-movido por aquel fino detalle de afecto hacia su persona, pasó a descansar a la casa-palacio de su secretario don Alonso de Idiaquez.

LECTURA

"En el palacio de Idiaquez, en la culle Mayor, se hospedó Carlos L. Ero el 26 de noviembre de 1539; enlutado por su reciente vinden, iba a Flandes strnersando el reino de Francia. De lato le recibió la ciudad en sus calles y en sus escuadrones, de negro iba al de Alba, y penschus magros llevaban las embarcaciones y los carrunjes... El Emperador distinguió con honores a San Sebastián, y en verdad que lo merecia porque fue la primera tierra e pañola que lo reconoció, (La noticia del titulo de Noble y Leal de la Villa de San Sebastián, otorgado por Carlos I en Madrid, fecha de 24 de dicie bre de 1524, está entre los papeles donostiarres de la Riblioteca Nacional)

Al morir Fernando el Católico kubo revueltas, que el Cardenal aploco con fuerza y con energio, pero quedi an rincón discolo, Navares, que querin coronar a Juan de Albret; iba a ponerse a prueba o romperse la unidad nacional, ton dramáticamente lograda. Los guipuzcoanos están por Carlos y le ofrecen con la victoria las tierras rabnides, leales a sa rey, un principe desconocido y lejano, van a Flandes a rendirle homenaje. Y cuando los maneros se levanton y nuestros vecinos lus franceses incuden Navarra y Hegan apoderarse de Fasnterrabia, donostiarras y hombres de Guipúzcon luchen contra Andrés de Fotr, en Nonin se impide definitivamente que se unon co los levantados de Castilla... Asi podrá decir Carlos I al conceder a San Ser bastián les privilegios que figururas en su escudo "El año pasado de mil quinientos y veintiuno, al tiempo de los movimientos y alhorotos que habo en estus reinus, el Concejo de la Dicken Filla y cecinos de ella fueron amo de los primeros pueblos que se señalaras y mostraron en mi servicio com fioles y leales súbditos; y para llevar adelante ese firme proposine se jan toron todos en la iglesia Mayor de la Dicha Villa y jurarun sobre in Crus y los Santos Evangelios de estar, vivir y morir en nuestro servicio y por ninguna cosa intersiniese de no se jantar ni allegar a los que se llamaba y decian Comunidad que anduvieron en nuestro deservicios y fecho el dichu juramento, lo pregonaron públicamente por todas las calles de la Dichu Villa. lo cual elles conservaron y guardaron muy cumplidempate

Los alunostiarras comprendierun, con sabia intuición politica, que los Comuneros no representaban ningún movimiento de libertad, frente al een tralismo cearista de Carlos, sino que traiuban de restablecer, con el reinado de una polire demente, la monarquia feudalista y la soberania de coda villa y de cada hundera. Los historiadores ofridan-dice Gregorio Marañón que kom romuneros entraban en combate al grito de ¡Viva la Inquisición! de que todo el clero lluno fue comunero, y de que todos lus concentes de Castilla hasta los de munjss, eran nidos de propagande comunera. Otro hecho que habria de sulurarse es el de los agermanados de Valencia, quienes, a pesar dei rahinso tinte demagógico que dieron a in movimiento, le primero que hicieron fue bautizar a los moriscos a la fuerza.

Sun Sebastian intuyó que frente al grun movimiento curupeista (permi Jasenos tal licencia) de Carlos I, los castellanos rebeldes querian dar un pass atrás. Y ellos no lo dieron."

JESUS M. DE AROZAMENA "San Sebastián. Biografia Sentimental de uma cidad (1963)

miércoles, 4 de diciembre de 2019

EXCURSIÓN ESCOLAR (IX) .- El año 1200- San Sebastián se une al Reino de Castilla

El año 1200.- San Sebastián se une al Reino de Castilla tomando por Rey a Alfonso VIII, a quien interesaba extraordinariamente establecerse aquí para operar militarmente sobre Gascuña.

¿Cómo pasó San Sebastián a depender de Castilla retirándose de la obediencia a Navarra?

Resulta extraño que a los seis años de morir Sancho el Sabio que le había dado el Fuero, esto es el ser o la razón escrita de su vida ciudadana, aprovechara la ausencia de su sucesor Sancho el Fuerte en el norte de África para entregarse a Alfonso VIII de Castilla. Pero no fue sólo San Sebastián la que mediante un Pacto se puso bajo la autoridad de este monarca, sino que también se le abrieron las fortalezas de Fuenterrabía, Feloaga en Oyarzun, Elosua entre Azcoitia y Vergara, Arrasate en Mondragón, Ataun y Escoriaza, esto es los puntos estratégicos de la provincia.... que el rey castellano  necesitaba ara asegurar el paso de sus tropas a Francia donde había obtenido, por dote de su mujer doña Leonor, el Ducado de Guyena.

"Acompañado de unos pocos caballeros -escribe el doctor Camino citando al Bachiller Zaldivia- pasó don Alfonso del sitio de Vitoria a San Sebastián donde se estipularon las condiciones de la entrega".

La forma en que el soberano castellano entra el año 1200 en posesión de Guipúzcoa, ¿no podría ser un aspecto hasta ahora desconocido de las luchas banderizas que durante más de dos siglos llenaron -muchas veces de horror- la historia del País Vasco?

¿Por qué San Sebastián, en cuyo censo y representación municipal es lógico suponer abundaban los gascones, se abrió tan fácilmente a quien para esos mismos gascones y para sus hermanos del otro de la frontera representaba la continuidad de la "tiranía inglesa"?

¿Cabría pensar  que en aquel San Sebastián en formación el vecindario de origen francés estaba sometido a la autoridad del "Senior Ville", del Preboste, del Merino, de los funcionarios reales posiblemente afectos -como en ocasiones lo estuvieron a la parcialidad benderiza gamboina, esto es pro-castellana?

Lo cierto es -y averiguar esas hipótesis las dejamos como futura tarea investigadora a nuestros jóvenes lectores- que Alfonso VIII puede considerarse en 1200 -y así lo fue de hecho- Rey de San Sebastián y Señor de Guipúzcoa. Aquí tenía amigos y aliados y aquí vuelve en 1204 y en 1209 para desde San Sebastián intervenir militarmente en las luchas que se reñían en tierras de Gascuña.

LECTURA:

"Tanto el Diccionario Geográfico Histórico de la Real Academia de la Historia, en su edición única de 1802, como la Memoria justificativa de San Sebastián que redactó Claudio Antón de Luzuriaga, proclaman del modo más categórico que Alfonso VIII llegó a titularse Rey de San Sebastián, con lo cual nuestra ciudad quedaría investida automáticamente de la categoría de Reino.


"Fue muy honroso -dice el Diccionario- para San Sebastián que Don Alfonso VIII le incluyese en los dictados o títulos de los pueblos en que rei naba, pues una escritura de concordia entre Bañares y Santurce sobre límites y dehesas, la cual existe en el archivo de la Catedral de la Calzada, su fecha 3 de agosto de 1211, concluye con el reynado de don Alonso de Castilla, Toledo, Alava, San Sebastián, Návera y Calahorra, según Texada, Historia de Santo Domingo de la Calzada."


Por su parte, la Memoria Justificativa, tributaria evidente de la noticia echada a rodar por Texada, dice que "Don Alfonso VIII honró singularmente este Pueblo comprendiendole entre sus dictados en los Diplomas y Reales Despachos e intitulándose Rey de San Sebastián, según resulta de una escritura de concordia entre Bañares y Santurce...".


La reacción que una noticia tan halagadora ha producido entre algunos eruditos ha sido varia. Unos han negado rotundamente la autenticidad del documento, en que tal dictado se contiene. Otros, en cambio, han aceptado plenamente.


Y ahí está precisamente el nervio de la cuestión: don Alfonso no se ti tula a sí mismo Rey de San Sebastián, sino que otros le titulan así. Es por lo tanto una simple oficiosidad de los contratantes de un documento privado. Por eso han ido demasiado lejos quienes han negado la autenticidad del documento y quienes han sobreestimado sus características. El documento existe, sólo que no dice lo que algunos quieren hacerle decir.


Es en una escritura de venta otorgada por la Abadesa de Santa María de Cañas; lleva la data 1238 en cómputo de era, que trasladada a la cronología cristiana, hace el año 1200. Es fácil leer en la parte última de la línea quince y en la línea siguiente esta expresión: "Regnante rege aldefonso in Castilla et in alaud et in campezo et in maranon et in youzcua et in sancto sebastiano". Y, para que no quede lugar a dudas, se alude en la línea que va a continuación a Diego López, Señor también de San Sebastián entre otras localidades señoreadas, sin que entre ellas figure esta vez Guipúzcoa.


que Quedamos, por lo tanto, en que hasta ahora no hay pruebas de Alfonso VIII se titulase a sí mismo Rey de San Sebastián. Pero quedamos también en que el documento estudiado por Texada no debe ser considerado como apócrifo, ya que conocemos otros congéneres suyos que le avalan plenamente."


"Sobre si Alfonso VIII se tituló Rey de San Sebastián" (1959) FAUSTO AROCENA

martes, 3 de diciembre de 2019

EXCURSIÓN ESCOLAR : (VIII)

Huyendo de la dominación inglesa algunas familias gasconas se establecen en la falda de Urgull acogidas a la hospitalidad de los pescadores donostiarras.- Dedicados al comercio, Sancho el Mayor de Navarra da un fuero para regular sus actividades, que es el acta de nacimiento de San Sebastián.

Un suceso político francés iba a tener decisiva repercusión en nuestro pueblo.... cuando nuestro pueblo era tan sólo unos caseríos en el cerro de San Bartolomé y unas casitas de pescadores en Urgull. El año 1152 los territorios de Guyena y Gascuña - que llegaban hasta el Bidasoa - habían dejado de pertenecer a Francia pasando a depender de Inglaterra, cuyo rey Enrique II Plantagenet los adquirió en su matrimonio con doña Leonor de Aquitania.

Algunos gascones y algunas gentes de Bayona no aceptaron la nueva situación y se levantaron en armas contra su nuevo señor, pero vencidos y perseguidos tuvieron que huir buscando refugio en Guipúzcoa y Navarra.

El pequeño San Sebastián les acoge y en él se quedan aportando los bayoneses su experiencia comercial que animará la vida de nuestro pueblo al que el genio alegre de sus nuevos vecinos le dará para siempre un carácter -el donostiarra- distinto al del resto del país.

Los gascones en sucesivas pacíficas "invasiones" se establecen desde el Bidasoa hasta el Oria trayendo aquí su lengua, que perdurará hasta mediados del siglo XIX, y que dará nombre a muchos lugares de San Sebastián : Ayete, Beloca, Miramón, Morlans, Polloe, Puyo, Montpas, los montes Ulía y Urgull, etc., trayendo también sus devociones -especialmente el culto a San Vicente-  y sus sacerdotes que seguirán dependiendo, y con ellos toda la feligresía donostiarra, de la autoridad eclesiástica del Obispado de Bayona.

La presencia gascona en San Sebastián creaba una posibilidad social y económica que el Rey Sancho el Mayor de Navarra aprovecha para consolidarla politicamente con un definitivo asentamiento en las tierras de la desembocadura del Urumea : otorga el Fuero que lleva su nombre y que será el Acta de Nacimiento de la villa de San Sebastián.

¿Qué fecha tiene aquel documento trascendentalísimo en la vida de nuestra ciudad? "Siempre en el terreno de la hipótesis -escribe José Luis Banús en su magistral estudio sobre el citado Fuero- creemos que se puede dar como posibles fechas las de 1153-57 y 1169-94. Mayor precisión -agrega- no creemos que sea posible alcanzar hoy por hoy."

El Fuero de San Sebastián reguló todas las actividades de la vida donostiarra; desde el nombramiento de las autoridades, con el Preboste en representación del Rey y el Alcalde en la del pueblo, hasta la administración de justicia con sus penas y garantías; pero lo que singulariza y distingue al Fuero de Sancho el Mayor es su contenido mercantil que define el carácter de nuestra villa y que hace de él el primer Código de Comercio Marítimo que tuvo España.

El Fuero fue confirmado, cuando San Sebastián pasó a depender de Castilla, por los monarcas Alfonso VIII en 1202, Enrique III en 1403 y Enrique IV en 1457; y fue extendido por Alfonso VIII a Fuenterrabía, Guetaria, Motrico y San Vicente de la Barquera en 1203 y 1204; por Fernando III a Oyarzun y Zarauz en 1237; por Alfonso XI a Rentería y Zumaya en 1320, por Enrique II a Usurbil en 1370 y por Juan I a Orio en 1379.

LECTURA:
"Orígenes de San Sebastián" (1936) SERAPIO MÚGICA.

domingo, 1 de diciembre de 2019

EXCURSIÓN ESCOLAR : (VII). Por el Urumea llegan los navarros....

Por el Urumea llegan los navarros buscando para su Reino una salida al mar.- Dos puertos donostiarras : el viejo o de Santa Catalina y el nuevo o de la Concha.

Políticamente ¿a quién pertenece o de quién depende en aquellos años de la Alta Edad Media este trozo de tierra guipuzcoana que era el primitivo San Sebastián?

Viejos cronicones de valor más hipotético que real, dicen que perteneció al Ducado de Cantabria con el que unido pasó al Reino de Asturias, núcleo originario del reino de león; y que al fundarse el Condado de Castilla a él se agrega en el siglo X con el resto de Guipúzcoa.

Cuando en 1029 Sancho el Mayor de Navarra heredó por su mujer doña Nuña aquel Condado castellano, nuestro pueblo vino a depender del reino pirenaico.

Seguramente es la presencia navarra la más efectiva y la que impulsa el desarrollo del primitivo San Sebastián, ya que su proximidad geográfica facilitaba a aquel Estado una rápida salida al mar.

El Urumea, navegable en embarcaciones  de quilla plana, servía de camino fluvial hasta Osiñaga, aguas arriba de Hernani, desde donde por tierra se pasaba al río Oria continuando por la calzada paralela a él hasta Tolosa. De aquí por Berastegui seguía el camino hacia el interior de Navarra por Leiza y Lecumberri.

Esta era una de las salidas que Pamplona tenía al mar para exportar las lanas, vinos y aceite y para importar telas, bacalao y grasa de ballena.

Y fue precisamente el comercio el factor económico que dio auge al puerto donostiarra; diremos mejor a los puertos porque nuestro pueblo tenía dos: uno el puerto Viejo o de Santa Catalina en el estuario del Urumea y otro el puerto Nuevo al socaire de Urgull. Hasta éste llegaban por la Concha las naves de alto porte y en él descargaban o cargaban las mercancïas que eran llevadas en "narrias", especie de trineos fáciles de arrastrar sobre los arenales que separaban ambos embarcaderos.

En el puerto Viejo eran cargadas o descargadas las mercancías que venían de o llegaban para Navarra en embarcaciones fluviales que no podían franquear la barra del Urumea.

Fue, pues, el comercio la actividad económica que animó la joven vida de San Sebastián como aglomeración urbana y el señuelo que a mediados del siglo XII atrajo hasta aquí a aquellas familias de gascones que iban a dejar en la ciudad la honda huella de su jovial personalidad creadora del singular carácter donostiarra.

LECTURA : "Corografía de Guipúzcoa" (1754).- MANUEL de LARRAMENDI

sábado, 30 de noviembre de 2019

EXCURSIÓN ESCOLAR : (VI)

Posiblemente nuestro pueblo fue bautizado San Sebastián en el Camino de Santiago - Hasta el siglo XI no hay constancia escrita de su nombre.- La ermita, iglesia y monasterio del Antiguo.

¿Pero cuándo comenzó a llamarse nuestro pueblo San Sebastián? Dejemos correr los años hasta que llega el 900 de la era Cristiana. Entonces es fama que San León, obispo de Bayona, vino a evangelizar a aquellas gentes de la Artiga y de Urgull. Tan tardía introducción del cristianismo se explica por la falta de núcleos de población de alguna importancia en esta parte del país.
De 980 -aunque la copia existente sea de fines del siglo XI o comienzos del XII- es la Carta de Arsio, también Obispo de Bayona, donde se cita a "Sanctum Sebastianum". De mediados del siglo XI, aunque aparezca fechada en 1014, es la Donación de Sancho el Mayor de Navarra al Monasterio de Leyre en que asimismo aparece el nombre de San Sebastián, y desde el año 1101 será su confirmación y nueva donación otorgada por Pedro I de Navarra especificando "illam ecclesiam Sancti Sebastiani qui est in litore maris, in finibus Ernani".
Tenemos, pues, que del siglo X al XI se usa y generaliza el nombre de San Sebastián, seguramente unido a una ermita, pequeño monasterio o parroquia rural, en torno a la cual como centro religioso discurriría la vida económico-social de las gentes que poblaban estas tierras a un lado y a otro de la desembocadura del Urumea.
Pero,¿quién trajo hasta aquí el nombre del mártir romano que sirvió para bautizar a nuestro pueblo? Esto ya es más fácil de suponer o de imaginar: a comienzos del siglo IX la Santa Sede distribuye por la Cristiandad bastantes reliquias de santos enterrados en las catacumbas romanas; entre 827 y 830 llegan a la Abadía de San Medardo en Soissons (Francia) las de San Sebastián y muy pronto su culto se extiende llevado por los peregrinos que caminaban hacia Santiago de Compostela, ya que descubierto en 813 el sepulcro del Apóstol pronto atrajo la devoción de los fieles que no pudiendo ir a los Santos Lugares llegaban hasta la antigua Ira Flavia para ganar indulgencias y gracias espirituales.
No es que los principales caminos de peregrinación a Santiago pasasen por nuestra tierra, pero sí otro de menor importancia que a modo de atajo entraba en España por Irún, cruzaba el Urumea por Astigarraga y seguía por Hernani, Tolosa, Segura y el puerto de San Adrián hacia Álava; camino que también seguirían los trajinantes puesto que en esa época el comercio europeo, sustituyendo al comercio árabe, comenzaba a surtir a Castilla. Pero había también otra ruta marginal que tras cruzar el Urumea pasaba por Ayete a Venta Berri, atravesaba la regata de los Juncales, subía a Igueldo y faldeando Mendizorrotz seguía por Orio, Zarauz y Zumaya, hacia Vizcaya.
Llegados por uno u otro camino, los peregrinos o los mercaderes, traen hasta aquí el culto a San Sebastián, protector contra la peste y las epidemias, cuyo nombre tomará la ermita, monasterio o iglesia del Antiguo existente en la parte baja de la Artiga, nombre que andando el tiempo se extenderá al grupo de casas de pescadores agrupadas junto al puertecillo formado al abrigo de Urgull.

LECTURA: 
"Historia Eclesiástica de San Sebastián" (1951). RAMÓN DE INZAGARAY, Pbro.

viernes, 29 de noviembre de 2019

EXCURSIÓN ESCOLAR : (V)

Bajo la amenaza de los piratas normandos comenzó a vivir San Sebastián .- La población pescadora se establece en la falda sur de Urgull.

Aquellas noches de los plenilunios paganos se hacen densísimas tinieblas para la historia de nuestro pueblo no sólo en los primeros tiempos, sino casi a todo lo largo de la Edad Media.
Los visigodos, que en el siglo V entran en la península atravesando la frontera natural del Pirineo, ninguna ciudad apta para ser saqueada encuentran aquí y, por lo tanto, no dejan huella de su paso por las tierras donostiarras.
Algo parecido ocurrió cuatro siglos más tarde con los normandos, feroces piratas que tenían sus guaridas en las calas y estuarios franceses próximos a nuestra costa. A mediados del siglo IX se adentran aguas arriba del Bidasoa y del Urumea buscando en el interior los centros de población donde había mayor y mejor botín que en los caseríos y chabolas de la costa.
Tal vez los ataques normandos a Pamplona determinaron, por disposición de los primitivos reyes navarros, la construcción de torres y atalayas que  servirían para vigilar el mar y para defender los accesos hacia el interior del país.
¿Fue éste el origen de las fortificaciones en Urgull, en Pasajes y en Fuenterrabía? Es posible y a tal posibilidad podemos unir la hipótesis de que algunos donostiarra que, dedicados a la pesca, vivían desparramados por las orillas del Urumea, se sintiesen más protegidos junto a los hombres de armas de guarnición en la torre que en la falda Sur de Urgull dominaría la bahía y la desembocadura del río. A su amparo llevarían sus lanchas y sus redes y al abrigo del monte levantarían sus pequeñas casas, siendo este primitivo núcleo de gente marinera el origen de la población de San Sebastián. Claro está que San Sebastián aún no tenía tal nombre, por la sencilla razón de que aquel pequeño puerto o varadero al socaire de Urgull, el monte que ya estaba unido a San Bartolomé por unas dunas que la pleamar anegaba, carecía de topónimo.

LECTURA: 
* Historia  de San Sebastián (1794) . J. ANTONIO DEL CAMINO.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

EXCURSIÓN ESCOLAR : (IV) - Morogi.

Morogi, al que hoy los eruditos dicen corresponde Murguía - cerca de Astigarraga -, fue en tiempos del Imperio Romano un puerto del Urumea. Por él pasaban dominados y dominadores camino de las explotaciones mineras que había en Oiasso - el Oyarzun actual -, nombre del que se ha formado Easo y que más que a un pueblo correspondería a una zona o región.
Morogi es, pues, el primer nombre "donostiarra" que, recogido por Plinio, aparece en la Historia.

En la primera mitad del siglo primero de nuestra Era es cuando se escribe el nombre de "Morogi"; y quien tal hizo fue Plinio en su famosa "Naturalis Historia" para decirnos que Olarso -que es nuestro vecino Oyarzun- está situado "entre el bosque de los Ouascones -el Jaizkibel- y los "oppida" de los Vardulos : Morogi, Menosca, Vesperies y el Portus Amanum donde está la colonia Flaviobrica". Morogi, próximo a Astigarraga, el puerto del Urumea del que hay por lo tanto la más antigua referencia escrita, es al que corresponde hoy la voz Murguia, siendo ese barrio en la Historia la única vinculación romana de que podemos presumir, pues toda la gloria -o todo el dolor- de haber servido al Imperio le corresponde en Guipúzcoa a Oyarzun, el Oiasso, Olarso u Oiarso - de donde seguramente ha salido ese Easo que nos apropiamos con dudoso derecho- valle, poblado y puerto -el actual Pasajes- cuyo nombre recogieron los geógrafos de la antigüedad y donde los romanos explotaron durante más de doscientos años los yacimientos de galena existentes en Arditurri, al pie de las Peñas de Aya.

Aquellos seiscientos o más trabajadores de las minas, en su mayoría esclavos hechos durante las Guerras Cantábricas, y el proporcionado número de sus vigilantes y guardianes, los legionarios romanos, componían un importante núcleo de población, vecindad poco grata, como es lógico suponer, para los várdulos, nuestros abuelos, que tenían sus plantaciones y sus rebaños en las orillas del Urumea....

El Imperio Romano cayó, sus legionarios abandonaron Oyarzun, cesó la extracción de mineral en Arditurri, pero los "donostiarras" de la Artiga siguieron viviendo en ella dedicados al cuidado del ganado y al trabajo de la tierra, bailando al son del chistu las viejas danzas rituales y rindiendo culto a la Luna, pálida señora de la noche.

LECTURAS :
* "Geographika" (28-27 a. de J.C.).- ESTRABÓN.
* "Naturalis Historia" (77 d. de J.C.).- PLINIO.

EXCURSIÓN ESCOLAR : (III) - ¿Hubo habitantes en San Sebastián durante los tiempos prehistóricos?

¿Hubo habitantes en San Sebastián durante los tiempos prehistóricos? He aquí una pregunta que no puede - por ahora - contestarse con exactitud. Es muy posible que sí... porque los había a relativamente poca distancia : en las cuevas de Landarbaso. Los caseríos que todavía existen en la antigua Artiga -San Bartolomé, Miraconcha, Ayete, Lugáriz, etc.- , acreditan la pervivencia de la forma de vida pastoril y agrícola que tenían los primitivos pobladores de esta tierra.

Te hemos hablado de miles y miles de años para situar de una manera vaga -en la Era Terciaria- el origen de las tierras sobre las que hoy se asienta San Sebastián. Tenemos ya el escenario; pero ¿y los actores?¿Dónde estaban?¿Cuándo llegaron aquí?...¡Sentiríamos defraudarte! No estaban y aún habían de tardar muchos siglos en llegar.

En el Epi-Paleolítico - de 50 a 20.000 años antes de Jesucristo- sitúan los paleontólogos la presencia de seres humanos relativamente cerca de San Sebastián : en las Cuevas de Landarbaso, entre Astigarraga y Oyarzun.

Algo más lejos, en Orio y en Deva, hay también testimonios de su existencia. Pero aquí no; lo cual no quiere decir que en lo que hoy es término municipal de San Sebastián no hubiese habido moradores prehistóricos o protohistóricos, sino que hasta ahora no han aparecido restos humanos o materiales que lo atestigüen.

Pero es hipótesis admisible que en la alta península de la Artiga los hubo y dedicados al pastoreo y a la agricultura, dos ocupaciones que perdurarán -la segunda hasta nuestros días-  en esa parte de lo que hoy es San Sebastián.

Cabe aceptar en apoyo de tal hipótesis que los caseríos actualmente existentes son la última fase de desarrollo social a que llegan los primitivos cubilares, seles o majadas en la evolución de una prehistórica actividad pastoril a una menos antigua forma de economía agrícola. Y esta hipótesis vale también para las tierras de la orilla derecha del Urumea, el río-padre de San Sebastián, pues en aquellos remotos tiempos las corrientes de agua y sus cuencas o valles, daban unidad geográfica a los pequeños núcleos familiares esparcidos en una no muy extensa área.

Si de los donostiarras de la Artiga no tenemos restos humanos ni arqueológicos, en cambio de los que vivían al otro lado del Urumea poseemos una noticia documental -esto es, cierta,- aunque tan sólo sea un nombre; un nombre citado para señalar los límites de otro más importante -Oiasson- conocido en el Imperio Romano desde algunos años antes de Jesucristo. El nombre a que nos referimos no te va a decir mucho, pero es el primero que suena con acento de verdad en la historia de nuestro pueblo: Este nombre es MOROGI. 

LECTURA : "San Sebastián en la Prehistoria y Protohistoria" (1963).- LUIS PEÑA BASURTO.

EXCURSIÓN ESCOLAR (II) : En la Era Terciaria .......

En la Era Terciaria, hace medio millón de años, se resquebrajó la muralla costera cantábrica, abriéndose, en la parte correspondiente al actual San Sebastián, el boquete de la Zurriola y el de la Concha, que entonces formaron una gran bahía, desde Montpas hasta Igueldo, con dos islas en medio : la de Urgull y la de Santa Clara.... Aquella , al cabo de los siglos, dejó de serlo quedando unida al Cerro de San Bartolomé por una ancha faja de arena, sobre la que se asienta nuestra Ciudad.

Conocemos perfectamente la situación geográfica del San Sebastián actual; podemos, desde Igueldo, desde Ulía y desde Urgull dominar, a vista de pájaro, todo su perímetro urbano y una gran extensión de sus alrededores. La ciudad no tiene secretos para nosotros... pero esto es hoy, cuando estamos en la segunda mitad del siglo XX. ¿Cómo era San Sebastián hace cinco mil siglos o medio millón de años que son -según el Prof. Pericot- el tiempo que nos separa de la Era Terciaria?.

En aquel remotísimo período de la Prehistoria es cuando tuvo lugar una gran conmoción geológica causante del nacimiento de los Pirineos, los que a su vez hicieron surgir el "domo" de Martutene, cuyo núcleo central sea posiblemente Santiagomendi, que a su vez determinó el levantamiento de las capas terciarias de la costa cantábrica hasta colocarse en posición vertical (lo que hoy puede comprobarse en la bocana de Pasajes).

Pero en aquella muralla de tierra y rocas se produjeron unas fisuras que el embate de las olas y luego la corriente de las aguas de los ríos fueron agrandando... Así quedaron abiertos, en la zona de costa correspondiente al actual término de San Sebastián, tres boquetes: el de Ulía a Urgull, el de Urgull a la isla y el de ésta a Igueldo. El mar entraba por ellos inundando todo lo que hoy es el valle del Urumea hasta más arriba de Hernani, todo lo que hoy es Ondarreta y el Antiguo y Recalde, todo el actual cauce y las riberas de Añorga.

Las olas batían contra las laderas de Igueldo y contra las rocas de Ulía abrazando al cerro de San Bartolomé y Aldapeta que formaban el frente norte de la gran península de la Artiga, cuya afilada punta del Pico del Loro o Loreto-pea dividía aquella inmensa bahía -desde Montpas a Igueldo- en medio de la que emergían dos islas : Urgull y Santa Clara.... Porque habrían de pasar años y más años -diez mil, cien mil- hasta que, al cabo de ellos, las arenas que traían las mareas y las tierras que el Urumea arrastraba, acumuladas entre Urgull y San Bartolomé formaron el istmo -el tómbolo- sobre el que hoy se levanta gran parte de nuestra ciudad....

Pero si dudas de estas cosas ocurridas allá en la lejana noche de los tiempos, y si quieres comprobar con tus propios ojos el que San Sebastián ha nacido del abrazo del río y del mar, no tienes más que ir hasta el final de Amara y podrás ver como junto a los más modernos edificios donostiarras, oculta por verdes masas de juncos, sigue existiendo, viviendo, aquella agua antaño dueña y señora de todo el espacio que hoy ocupa nuestro pueblo.

LECTURA : "Observaciones fisiográficas en el litoral de Guipúzcoa"(1960).- JOAQUÍN GOMEZ DE LLANERA.

EXCURSIÓN ESCOLAR (I) : La Ciudad en la que habéis nacido .......

La ciudad en la que habéis nacido.- Donostiarra, josemaritarra, koskero, jatorra...-El tablero geográfico de la Plaza de Guipúzcoa.- Límites geográficos de San Sebastián.- San Sebastián, capital.

Vosotros sentís la satisfacción de haber nacido en San Sebastián o Donostia, que de ambos modos es conocida nuestra ciudad; y esa satisfacción, que es también orgullo, lo habéis heredado de vuestros padres, a quienes se la transmitieron los suyos, vuestros abuelos. Y tenéis razón -todos-de sentiros a gusto hijos de la Bella Easo (un tercer nombre que no se puede quedar en el tintero), que ha merecido los piropos más hermosos y más enaltecedores, no sólo de los que sienten por ella filial cariño sino de todos los extraños que han venido a visitarla y a compartir sus horas desde los lugares más distantes del mundo.

A ti, donostiarra, se te ha llamado josemaritarra (y ya sabéis por qué: por la abundancia del nombre José Mari entre las partidas de nacimiento de los registros civiles de San Sebastián); kaskariña o txori-buru, por ser el donostiarra amigo de fiestas, ligero de cascos, gascón, como veréis y sabréis después; si habéis nacido por el barrio que circunda San Vicente, koxkeros, por las koxkas o salientes de la iglesia; y si os comportáis de un modo llano y respetáis las tradiciones que son vuestras por ser de vuestros anteriores, jatorras. Aparte de estos calificativos que son los más usuales, el donostiarra responde a otros que son comunes a los vascos.

¿Desde dónde vamos a iniciar nuestra visita a través de la historia de la ciudad? Ningún lugar más apropiado que éste de la Plaza de Guipúzcoa, que parece como el jardín de un convento, donde un tablero geográfico, la columna  meteorológica astronómica, y en otro tiempo el cañoncito que marcaba las doce en punto y lo anunciaba a los vecinos, nos ponen en contacto con la situación geográfica de San Sebastián.

San Sebastián está situada a 43º y 19' de latitud septentrional y a 1º, 41' y 30'' de longitud este del meridiano de Madrid.

En el "Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia de la Historia (1802)", se dice que San Sebastián "ciudad y pueblo principal de la provincia de Guipúzcoa, a los 14º 38' long. 43º 19' lat. sept., situada en la antigua región de los vascones litorales o marítimos, término oriental de la misma provincia. El sitio que ocupa es una planicie, que empezando a formarse por el septentrión al pie de una montaña medianamente elevada, discurre como un tiro de cañón hasta un paraje, en donde vuelve a remontarse el terreno con una dilatada colina, que conforme va penetrando e internándose hacia el mediodía, continúa en tomar mayores incrementos de altura y elevación. Por la parte oriental y occidental cierra dicha planicie el mar Oceánico Cantábrico, que metiendo sus aguas por dos boquerones o aberturas de montes, forma en la segunda con inclinación al S. una ensenada de media milla de profundidad, cuyas ondas van a batirse contra las murallas de la ciudad y más espaciosos arenales, que en figura de media luna rodean La Concha, y en la primera una peligrosa barra que recibe los caudales del río Urumea, oriental de San Sebastián, llamado de la Surriola....Buenas vistas pueden apreciarse desde el Urgull.

El terreno en que está asentado es arenisco y se encuentra poca greda, por eso no hay casi lodo cuando llueve.

Las aguas de San Sebastián son muy blandas (excepto las que dimanan de pizarra o peña viva), no por eso dejan de ser sanas.

Donostia es capital de Guipúzcoa desde 1821. La Comisión que determinó la división del territorio español en provincias propuso que lo fuese Tolosa, que así lo pedía también la Diputación Foral. En 1844 (exactamente el 19 de enero), un Real Decreto dispuso que la capitalidad se trasladara a Tolosa, y diez años más tarde conseguimos los donostiarras otra disposición para que volviera aquí, y aquí está desde entonces. Los títulos que figuran en su escudo le fueron concedidos en 1552. Los de Noble y Leal por CarlosV, quien, a fines del mismo año, la declaró Muy Noble y Muy Leal. Y Ciudad lo es por gracia de Su Majestad don Felipe IV, en 1662. Conocéis bien el escudo : oleaje de azul y plata, un navío con velas del mismo metal y dos eses mayúsculas en su parte alta y la inscripción "Por Fidelidad, Nobleza y Lealtad ganadas".

Cómo ha surgido San Sebastián en la Historia, cómo ha llegado a ser lo que en la actualidad es, en definitiva, sus pasos, unos apresurados y gloriosos, otros lentos y dolorosos en el largo camino que ante sí se le ofrecía, es lo que vamos a pretender enseñarte en este libro sencillo que te sirva de estudio y lectura en tus tareas escolares. El amor es un sentimiento muy noble, pero amar a ciegas solamente pueden hacerlo los tontos. Hay que amar con conciencia de que se ama y con conocimiento de lo que se ama. Entonces es cuando el amor se convierte en un noble motivo que fundamente la vida. Tú amas a San Sebastián y nosotros queremos enseñarte cuanta es tu razón al hacerlo.

LECTURA : "Cosas de San Sebastián" (1907).- JOSÉ OTAMENDI.