domingo, 1 de diciembre de 2013

CURIOSIDADES

Fueron aquellos años -1925, 1926, 1927- de crisis económica que en San Sebastián se hacía sentir más en la vida comercial de la Parte Vieja.
Se había suprimido el juego en el Casino, que irradiaba sobre los comercios modestos de la Parte Vieja benéfica influencia, decían los comerciantes.
Después fue el cierre del Teatro Principal,"el viejo y glorioso edificio, donde han quedado enterradas las alegrías, los amores, las más sentidas emociones de varias generaciones de donostiarras".
Después fue el traslado del Regimiento de Sicilia de los Cuarteles de San Telmo a los nuevos de Loyola, "cuya convivencia con el vecindario de la Parte Vieja proporcionaba a ésta animación y vida".
Los koskeros se dirigían en abril de 1927 al Ayuntamiento, no para que se abriese de nuevo el Casino ni que el vetusto San Telmo albergara de nuevo a los soldados, sino para que se restaurara y que se pusiera en explotación el Teatro Principal, pues ello "aliviará la situación de la Parte Vieja de la ciudad, tan digna de apoyo, como constituirá una saneada fuente de ingresos, no solamente a las arcas municipales, sino a las de la Beneficencia".
Firmaban la solicitud medio centenar de koskeros, entre ellos Germán Cendoya, presidente de la Unión Artesana;Mauricio Echaniz, presidente de Euskal Billera; Luis Irastorza, presidente de Gaztelupe ....
El Principal fue restaurado y abierto .... unos años después.
El 21 de Abril de 1927 fueron desembalados los diez cuadros legados al Ayuntamiento donostiarra en su testamento por don Luis de Errazu y Rubio de Tejada.
Los cuadros fueron llevados al Museo Municipal y estaban valorados en medio millón de pesetas.
Eran los siguientes: Boceto al óleo "Muchacho desnudo acostado boca abajo en la playa de Portocí", de Mariano Fortuny, con un artístico marco de ébano; cuadro al óleo titulado "Estanque en una casa árabe", del mismo autor; otro óleo de Raimundo de Madrazo titulado "Figura de medio cuerpo con blusa blanca"; de Martín Rico era uno titulado "Vista del Sena en Croissy", y otro una vista  del gran canal de Venecia; el séptimo era un "Retrato de Canga Argüelles", pintado por Vicente López; otro era un óleo de Villegas, "Mujer con falda amarilla"; el noveno era un Cristo atribuido a El Greco y el décimo un retrato al óleo debido al pincel de Eduard Dubupe, fechado en el año  1868, al pie del cual estaban las iniciales J.M.E., y aunque estas iniciales no coincidía con las del donante, Luis Errazu, se suponía era un retrato del testador .

DV-R:M:-19/4/1996

CURIOSIDADES

El largo y aburrido otoño e invierno lo combatían en 1883 los donostiarras de diversas maneras. Una de ellas eran los bailes. Abundaban, sobre todo los sábados y domingos. El 2 de diciembre de 1883 hubo tres, todos ellos muy concurridos. Uno en la elegante Tertulia de Recreo con acompañamiento de canto. 
Esta sociedad era la que más actividad desplegaba entonces. Otro baile, en la alegre Fratenal, popular sociedad que junto con la Artesana organizaba muchas fiestas. En este baile hubo acompañamiento coreográfico. Y el tercero en el Teatro Variedades, que se hallaba en la Calle Igentea, donde poco después se levantaría el Gobierno Militar. Según decía el peródico El Eco de San Sebastián, la orquestra que en este teatro actuó era afinada y en el baile hubo un surtido ambigú.
El citado periódico escribía al llegar diciembre que se trataba de "resucitar" aquel año la Misa del Gallo, el día de Nochebuena, costumbre que había desaparecido de San Sebastián a causa de los escándalos que se registraban. Y decía que "teniendo solamente abiertos los postillos de los atrios y ejerciendo rigurosa vigilancia los agentes de la autoridad a la vez que estando profusamente iluminado el interior, podría evitarse el más pequeño altercado".
Como se ve, los gamberros abundaban en aquellos tiempos, y el periódico constantemente denunciaba sus actuaciones. Uno de los lugares en los que se manifestaban era en las casas de Gorriya y en las de Ategorrieta, donde era constante la gritería y el espectáculo de taberna, en sus intermedios de cante flamenco, unas juergas que hacían imposible que las señoras y los niños pasearan por la bonita campiña. En las tardes de los domingos los "templos" de Baco ofrecían un aspecto indigno de San Sebastián.
En la calle Garibay, esquina a Peñaflorida, edificio hoy de la Caja de Ahorros, había en 1883 un gimnasio municipal que dirigía Marcelino Soroa, el escritor y poeta. Allí acudían muchachos que querían hacer realidad el mens sana in corpore sano de los antiguos. Los alumnos de este gimnasio adquirían un envidiable desarrollo a la vez que llegaban a hacer ejercicios propios de consumados artistas.
El caserío Artola, situado en lo alto que domina la vega del Antiguo, acababa de ser reconstruido aquel año. Durante la segunda guerra carlista, la colina estuvo ocupada por una batería que respondía al fuego de los cañones del célebre reducto legitimista de Ventasiquiñ. Del caserío sólo quedaron en pie las cuatro paredes y el tejado.

CURIOSIDADES

El primer anuncio de la próxima llegada de las Navidades aparecía en los escaparates. Junto a otrsas golosinas, allí estaba en cajón o en barras el turrón, teniendo a su lado las olorosas aceitunas, las encendidas granadas, las peladillas bien envueltas en su capa de azúcar, los anises confitados, la garrapiñada, todo ese mundo de delicias.
Al turrón le siguen el ejército de botellas y capones, de fiembres y pavos, de frutas sabrosísimas, de manjares incontables. Si en los días de Navidad sabe mejor el turrón, ¡qué deseado es siempre!¡Qué dulce es gustar siempre un cachito del azucarado postre!.
La llegada del turrón era saludada en los periódicos de hace un siglo, que daban cuenta de que establecimiento había sido el primero en ponerlo en sus escaparates, como aviso urgente de que las Navidades estaban llegando.
El cine llegó a nuestra ciudad hace un siglo. Entonces se llamaba Cinebiógrafo y las sesiones que daban eran cortas pero variadísimas. Vea el lector el programa que anunciaba el Cinebiógrafo Lumiére para el domingo 8 de diciembre de 1901.
Primera sesión, a las 4 de la tarde : escenas cómicas. Magia moderna. Gabinete encantado. En la ratonera. El diablo en el convento. Regalo: rifa de una carabina Eureka.
Segunda sesión, a las 5 de la tarde: Escenas marítimas. Seis retratos una peseta. Los apuros de don Cleto. Pirámides humanas. La luna, a un metro. Regalo: rifa de un servicio de porcelana para su muñeca.
Tercera sesión, a las 6 de la tarde: Desfiles militares. Baile en el Olimpia. Entierro de la reina Victoria. Llegada de un tren. La Cenicienta. Regalo: rifa de un tren.
Cuarta sesión, a las 7 de la tarde : Escenas infantiles. Danza de fuego. La portera burlada. Episodios del Fausto. Corrida de toros. Regalo: rifa de una preciosa muñeca.
El cinebiógrafo de Bellas Artes, aquellos primeros días de diciembre de 1901, proyectaba Noel y anunciaba La caperuza roja, el popular cuento que todos los niños conocían, para los próximos días. Antes había proyectado la Cenicienta y Juana de Arco.
Por aquellos días, en un par de escenarios hacían sus galas y su modo de retorcerse siete u ocho chiquillas "de esas que van de bellas".
Con la cabeza coquetonamente cubierta por un sombrero, con la vistosa falta de colorines "previamente recogida como si estuviera pasando a pie un río, y el pañolón de Manila rodeado al cuerpo", comienza la suerte del tirabuzón, o sea, la del sacacorchos.
Aquellas chicas se retuercen, hacen cosas raras con los pies, con las manos, con todo el cuerpo, volviendo locos a los espectadores.

jueves, 21 de noviembre de 2013

NIEVA EN LA CIUDAD

Una nevada cubrió de blanco San Sebastián a principios de enero de 1894. Y no faltó la prosa política de Marcelino Soroa para describir el paisaje de la ciudad y sus alrededores envueltos en el blanco sudario de los copos de nieve.(LA UNION VASCONGADA,Jueves 4/01/1894, nº.843, portada)
Qué delicioso es ver nevar sin experimentar los rigores del frío! Observad el lento descenso de los copos que caprichosamente tienden, bien a reunirse aumentando por lo tanto de volumen, o bien parecen desdeñarse, aislándose frívolamente como si anduvieran a 'bules' hasta llegar a posarse de una manera incierta al punto menos determinado en su caída.
Después el esmalte del suelo tapizado por delicadísimas láminas que a la acción de la luz producen brillantes colores».¿Y los pajarillos, qué es de los pajarillos cuando la nevada cubre calles, casas, jardines y paseos?«Los ateridos pajarillos que apenas pueden tender su vuelo, llegan en pos de algún abrigo al amparo de las calles y plazas. Buen amparo les espera! Ya se encargarán los 'muquizus' de hacerlos ver que se hallan en España. Pues ya se sabe que en los jardines de París y otros puntos de Francia, los pajarillos se acercan a comer unas migas de pan de manos de los mismos chicos; porque allí no hay muquizus. Esta es una fruta genuinamente coskera. Así pues, por esta vertiente de los Pirineos, perseguidos y acosados los pobres pajarillos, con la red de emboscadas que les arman, sucumben al nutrido fuego de las bombas de campo. ¡Inocentes víctimas!».Todos gozaban de la nieve, al decir de Marcelino Soroa. «Desde el tierno 'muguizu' que recientemente se ha colgado sus greguescos hasta el octogenario que al amor de una bien encendida estufa contempla la caída de esa infinita variedad de copos, goza cada cual a su guisa.El placer del primero estriba en lanzarse a la calle, formar una pelotilla y mostrar regocijado en casa, gritando: ¡Ya tengo nieve, ya tengo nieve! El anciano, compara la temperatura exterior con la que él disfruta, entra en cabildeos acerca de nevadas que en sus mocedades duraron más o menos tiempo, aviva un poco el fuego, se arrellana en su sillón y concluye por exclamar: "aquí me las den todas!".Las bolas de nieve se dirigían a los paraguas que llevaban abiertos algunos transeúntes, los atacaban con brío produciendo estrepitosos ruidos que provocaban la hilaridad de otros individuos...Así disfrutaban aquellos chicos de hace un siglo cuando la nieve caía sobre la ciudad.

KOXKAS - R.M.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

CALLE DE ALFONSO VIII

La Provincia de Guipúzcoa, en tiempos antiguos, estuvo incorporada periódicamente, ya a Navarra, ya a Castilla, hasta el año 1200 en que siendo Rey Don Alfonso VIII el de las Navas,se unió voluntariamente y definitivamente a la Corona de Castilla a condición de que se le respetaran los antiguos fueros y costumbres con que vivía desde su primera población.

Se ha querido rememorar esta alianza con el nombre de este Monarca Castellano, puesto a una de las calles de la capital de Guipúzcoa, por el Ayuntamiento de la misma, en sesión de 16 de Noviembre de 1891.

(D. SERAPIO MÚGICA - "Las calles de San Sebastián. Explicación de sus nombres")

CALLE DE ALDAMAR

El Excmo. Sr. D. Joaquín Francisco Baldomero Barroeta-Aldamar y Hurtado de Mendoza, nació en Guetaria el 28 de Febrero de 1796.

Fue Alcalde de su pueblo natal en 1815 y asistió como Procurador Juntero a las juntas generales de Cestona en 1816, siendo nombrado individuo de la Comisión permanente en Madrid.

En 1828, fue elegido Diputado general de la Provincia. Más tarde se le confirió el mando de uno de los ocho batallones de Tercios voluntarios de Guipúzcoa, y en 1844 fue nombrado Senador del Reino.

Comisionado en Corte por Guipúzcoa en 1845, lo fue también durante el mismo año de parte del Gobierno para la recepción en Irún de los Duques de Nemours y de Aumale, y en 1846 para la del Duque de Montpensier.

Su brillante defensa de los Fueros Vascongados en el Senado Español en junio de 1864 le valió una grande y justísima popularidad en el país, que le nombró por aclamación primer Diputado General de Guipúzcoa en sus juntas generales de Irún.

Era Padre de Provincia en Alava y Vizcaya, Caballero de la Orden de Santiago y Gran Cruz de Isabel la Católica. Falleció este inolvidable adalid de la causa vascongada en Madrid a 30 de Octubre de 1866. Su cadáver fue trasladado a Guetaria y enterrado en el panteón que le erigió la Provincia en la Capilla de Nuestra Señra de la Piedad de su pueblo natal, situado en la cripta de la Parroquia de San Salvador.

Trabajó para conseguir el derribo de las murallas, como se hizo constar en acta del Ayuntamiento de 4 de Mayo de 1864.

Por acuerdo del Ayuntamiento de fecha 24 de Agosto de 1887, se dispuso imponer su nombre a una de las calles que se hallaban a continuación de la calle de Oquendo.

(D. SERAPIO MÚGICA - "Las calles de San Sebastián. Explicación de sus nombres")

KOXKAS DONOSTIARRAS: "Unión de Pasajes y San Sebastián"

AHORA nadie pide que Pasajes, cuyo crecimiento en los últimos años ha sido realmente espectacular, forme parte del Ayuntamiento de San Sebastián, como lo fue antaño. En el libro que responde al título de Cosas memorables de Guipúzcoa, Gorosabel dice lo siguiente : "Que San Sebastián debe su repoblación y aumento a don Sancho el Sabio, rey de Navarra, quien para el efecto, le dio los oportunos Fueros, franquicias y libertades, mediante el privilegio expedido por los años 1180".

Una de las cosas más notables de este fuero es el extenso término jurisdiccional que señaló a esta ciudad, entonces Villa. Otorgóla en efecto por tal, todo el territorio comprendido entre los ríos Bidasoa y Oria por la costa marítima, y desde ésta hasta la jurisdicción de la villa de San Martín de Arano, de Navarra, en dirección al interior.

"Doy a los pobladores de San Sebastián por término, dice, desde Ondarribia hasta Orio y de Aranga hasta San Martín de Arano, todo el trecho que yo tengo en aquel término, etcétera".

Los Fueros, privilegios, usos y términos a que se refiere el precedente instrumento, se confirmaron por D. Alfonso VIII en virtud del que libró en Burgos el 16 de agosto de 1202, en latín, cuyas palabras sustanciales en lengua castellana son como sigue: "Notorio sea a todos los presentes como venideros, como yo, Don Alfonso, rey de Castilla etcétera con ánimo libre y espontánea voluntad, concedo en mi reino y confirmo a vos, el Concejo general de San Sebastián presente y futuro, todos los fueros, costumbres y libertades vuestras, a saber: de los términos, fueros, costumbres, peajes, libertades y demás cosas, que Sancho, hijo del rey de Navarra, mi abuelo, os dio y concedió en su reino cuando construyó de nuevo la misma, según se contiene más plena y expresivamente en el propio instrumento, para que todas las cosas susodichas se observen firmemente, etcétera".

Se observa, pues, cómo después de la agregación de Guipúzcoa a la Corona de Castilla, rigió la carta-puebla expedida por el rey don Sancho de Navarra para la realización de San SEbastián.

Y entonces, en esta ciudad amurallada apenas se contaba con 7.000 habitantes y un regidor de ella, llamado semanero, ejercía la jurisdicción en Pasajes, instalado en la torre de Santa Isabel, hace muchos años derruida.

Los partidarios de la unión de Pasajes y San Sebastián alegaban que si antaño, con su pobreza de habitantes se extendía tanto, ahora les resultaba lógico que aspirasen a lo que proponían.

KOXKAS - R.M.