Posiblemente nuestro pueblo fue bautizado San Sebastián en el Camino de Santiago - Hasta el siglo XI no hay constancia escrita de su nombre.- La ermita, iglesia y monasterio del Antiguo.
¿Pero cuándo comenzó a llamarse nuestro pueblo San Sebastián? Dejemos correr los años hasta que llega el 900 de la era Cristiana. Entonces es fama que San León, obispo de Bayona, vino a evangelizar a aquellas gentes de la Artiga y de Urgull. Tan tardía introducción del cristianismo se explica por la falta de núcleos de población de alguna importancia en esta parte del país.
De 980 -aunque la copia existente sea de fines del siglo XI o comienzos del XII- es la Carta de Arsio, también Obispo de Bayona, donde se cita a "Sanctum Sebastianum". De mediados del siglo XI, aunque aparezca fechada en 1014, es la Donación de Sancho el Mayor de Navarra al Monasterio de Leyre en que asimismo aparece el nombre de San Sebastián, y desde el año 1101 será su confirmación y nueva donación otorgada por Pedro I de Navarra especificando "illam ecclesiam Sancti Sebastiani qui est in litore maris, in finibus Ernani".
Tenemos, pues, que del siglo X al XI se usa y generaliza el nombre de San Sebastián, seguramente unido a una ermita, pequeño monasterio o parroquia rural, en torno a la cual como centro religioso discurriría la vida económico-social de las gentes que poblaban estas tierras a un lado y a otro de la desembocadura del Urumea.
Pero,¿quién trajo hasta aquí el nombre del mártir romano que sirvió para bautizar a nuestro pueblo? Esto ya es más fácil de suponer o de imaginar: a comienzos del siglo IX la Santa Sede distribuye por la Cristiandad bastantes reliquias de santos enterrados en las catacumbas romanas; entre 827 y 830 llegan a la Abadía de San Medardo en Soissons (Francia) las de San Sebastián y muy pronto su culto se extiende llevado por los peregrinos que caminaban hacia Santiago de Compostela, ya que descubierto en 813 el sepulcro del Apóstol pronto atrajo la devoción de los fieles que no pudiendo ir a los Santos Lugares llegaban hasta la antigua Ira Flavia para ganar indulgencias y gracias espirituales.
No es que los principales caminos de peregrinación a Santiago pasasen por nuestra tierra, pero sí otro de menor importancia que a modo de atajo entraba en España por Irún, cruzaba el Urumea por Astigarraga y seguía por Hernani, Tolosa, Segura y el puerto de San Adrián hacia Álava; camino que también seguirían los trajinantes puesto que en esa época el comercio europeo, sustituyendo al comercio árabe, comenzaba a surtir a Castilla. Pero había también otra ruta marginal que tras cruzar el Urumea pasaba por Ayete a Venta Berri, atravesaba la regata de los Juncales, subía a Igueldo y faldeando Mendizorrotz seguía por Orio, Zarauz y Zumaya, hacia Vizcaya.
Llegados por uno u otro camino, los peregrinos o los mercaderes, traen hasta aquí el culto a San Sebastián, protector contra la peste y las epidemias, cuyo nombre tomará la ermita, monasterio o iglesia del Antiguo existente en la parte baja de la Artiga, nombre que andando el tiempo se extenderá al grupo de casas de pescadores agrupadas junto al puertecillo formado al abrigo de Urgull.
LECTURA:
"Historia Eclesiástica de San Sebastián" (1951). RAMÓN DE INZAGARAY, Pbro.
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sábado, 30 de noviembre de 2019
EXCURSIÓN ESCOLAR : (VI)
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viernes, 29 de noviembre de 2019
EXCURSIÓN ESCOLAR : (V)
Bajo la amenaza de los piratas normandos comenzó a vivir San Sebastián .- La población pescadora se establece en la falda sur de Urgull.
Aquellas noches de los plenilunios paganos se hacen densísimas tinieblas para la historia de nuestro pueblo no sólo en los primeros tiempos, sino casi a todo lo largo de la Edad Media.
Los visigodos, que en el siglo V entran en la península atravesando la frontera natural del Pirineo, ninguna ciudad apta para ser saqueada encuentran aquí y, por lo tanto, no dejan huella de su paso por las tierras donostiarras.
Algo parecido ocurrió cuatro siglos más tarde con los normandos, feroces piratas que tenían sus guaridas en las calas y estuarios franceses próximos a nuestra costa. A mediados del siglo IX se adentran aguas arriba del Bidasoa y del Urumea buscando en el interior los centros de población donde había mayor y mejor botín que en los caseríos y chabolas de la costa.
Tal vez los ataques normandos a Pamplona determinaron, por disposición de los primitivos reyes navarros, la construcción de torres y atalayas que servirían para vigilar el mar y para defender los accesos hacia el interior del país.
¿Fue éste el origen de las fortificaciones en Urgull, en Pasajes y en Fuenterrabía? Es posible y a tal posibilidad podemos unir la hipótesis de que algunos donostiarra que, dedicados a la pesca, vivían desparramados por las orillas del Urumea, se sintiesen más protegidos junto a los hombres de armas de guarnición en la torre que en la falda Sur de Urgull dominaría la bahía y la desembocadura del río. A su amparo llevarían sus lanchas y sus redes y al abrigo del monte levantarían sus pequeñas casas, siendo este primitivo núcleo de gente marinera el origen de la población de San Sebastián. Claro está que San Sebastián aún no tenía tal nombre, por la sencilla razón de que aquel pequeño puerto o varadero al socaire de Urgull, el monte que ya estaba unido a San Bartolomé por unas dunas que la pleamar anegaba, carecía de topónimo.
LECTURA:
* Historia de San Sebastián (1794) . J. ANTONIO DEL CAMINO.
Aquellas noches de los plenilunios paganos se hacen densísimas tinieblas para la historia de nuestro pueblo no sólo en los primeros tiempos, sino casi a todo lo largo de la Edad Media.
Los visigodos, que en el siglo V entran en la península atravesando la frontera natural del Pirineo, ninguna ciudad apta para ser saqueada encuentran aquí y, por lo tanto, no dejan huella de su paso por las tierras donostiarras.
Algo parecido ocurrió cuatro siglos más tarde con los normandos, feroces piratas que tenían sus guaridas en las calas y estuarios franceses próximos a nuestra costa. A mediados del siglo IX se adentran aguas arriba del Bidasoa y del Urumea buscando en el interior los centros de población donde había mayor y mejor botín que en los caseríos y chabolas de la costa.
Tal vez los ataques normandos a Pamplona determinaron, por disposición de los primitivos reyes navarros, la construcción de torres y atalayas que servirían para vigilar el mar y para defender los accesos hacia el interior del país.
¿Fue éste el origen de las fortificaciones en Urgull, en Pasajes y en Fuenterrabía? Es posible y a tal posibilidad podemos unir la hipótesis de que algunos donostiarra que, dedicados a la pesca, vivían desparramados por las orillas del Urumea, se sintiesen más protegidos junto a los hombres de armas de guarnición en la torre que en la falda Sur de Urgull dominaría la bahía y la desembocadura del río. A su amparo llevarían sus lanchas y sus redes y al abrigo del monte levantarían sus pequeñas casas, siendo este primitivo núcleo de gente marinera el origen de la población de San Sebastián. Claro está que San Sebastián aún no tenía tal nombre, por la sencilla razón de que aquel pequeño puerto o varadero al socaire de Urgull, el monte que ya estaba unido a San Bartolomé por unas dunas que la pleamar anegaba, carecía de topónimo.
LECTURA:
* Historia de San Sebastián (1794) . J. ANTONIO DEL CAMINO.
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miércoles, 20 de noviembre de 2019
EXCURSIÓN ESCOLAR : (IV) - Morogi.
Morogi, al que hoy los eruditos dicen corresponde Murguía - cerca de Astigarraga -, fue en tiempos del Imperio Romano un puerto del Urumea. Por él pasaban dominados y dominadores camino de las explotaciones mineras que había en Oiasso - el Oyarzun actual -, nombre del que se ha formado Easo y que más que a un pueblo correspondería a una zona o región.
Morogi es, pues, el primer nombre "donostiarra" que, recogido por Plinio, aparece en la Historia.
En la primera mitad del siglo primero de nuestra Era es cuando se escribe el nombre de "Morogi"; y quien tal hizo fue Plinio en su famosa "Naturalis Historia" para decirnos que Olarso -que es nuestro vecino Oyarzun- está situado "entre el bosque de los Ouascones -el Jaizkibel- y los "oppida" de los Vardulos : Morogi, Menosca, Vesperies y el Portus Amanum donde está la colonia Flaviobrica". Morogi, próximo a Astigarraga, el puerto del Urumea del que hay por lo tanto la más antigua referencia escrita, es al que corresponde hoy la voz Murguia, siendo ese barrio en la Historia la única vinculación romana de que podemos presumir, pues toda la gloria -o todo el dolor- de haber servido al Imperio le corresponde en Guipúzcoa a Oyarzun, el Oiasso, Olarso u Oiarso - de donde seguramente ha salido ese Easo que nos apropiamos con dudoso derecho- valle, poblado y puerto -el actual Pasajes- cuyo nombre recogieron los geógrafos de la antigüedad y donde los romanos explotaron durante más de doscientos años los yacimientos de galena existentes en Arditurri, al pie de las Peñas de Aya.
Aquellos seiscientos o más trabajadores de las minas, en su mayoría esclavos hechos durante las Guerras Cantábricas, y el proporcionado número de sus vigilantes y guardianes, los legionarios romanos, componían un importante núcleo de población, vecindad poco grata, como es lógico suponer, para los várdulos, nuestros abuelos, que tenían sus plantaciones y sus rebaños en las orillas del Urumea....
El Imperio Romano cayó, sus legionarios abandonaron Oyarzun, cesó la extracción de mineral en Arditurri, pero los "donostiarras" de la Artiga siguieron viviendo en ella dedicados al cuidado del ganado y al trabajo de la tierra, bailando al son del chistu las viejas danzas rituales y rindiendo culto a la Luna, pálida señora de la noche.
LECTURAS :
* "Geographika" (28-27 a. de J.C.).- ESTRABÓN.
* "Naturalis Historia" (77 d. de J.C.).- PLINIO.
Morogi es, pues, el primer nombre "donostiarra" que, recogido por Plinio, aparece en la Historia.
En la primera mitad del siglo primero de nuestra Era es cuando se escribe el nombre de "Morogi"; y quien tal hizo fue Plinio en su famosa "Naturalis Historia" para decirnos que Olarso -que es nuestro vecino Oyarzun- está situado "entre el bosque de los Ouascones -el Jaizkibel- y los "oppida" de los Vardulos : Morogi, Menosca, Vesperies y el Portus Amanum donde está la colonia Flaviobrica". Morogi, próximo a Astigarraga, el puerto del Urumea del que hay por lo tanto la más antigua referencia escrita, es al que corresponde hoy la voz Murguia, siendo ese barrio en la Historia la única vinculación romana de que podemos presumir, pues toda la gloria -o todo el dolor- de haber servido al Imperio le corresponde en Guipúzcoa a Oyarzun, el Oiasso, Olarso u Oiarso - de donde seguramente ha salido ese Easo que nos apropiamos con dudoso derecho- valle, poblado y puerto -el actual Pasajes- cuyo nombre recogieron los geógrafos de la antigüedad y donde los romanos explotaron durante más de doscientos años los yacimientos de galena existentes en Arditurri, al pie de las Peñas de Aya.
Aquellos seiscientos o más trabajadores de las minas, en su mayoría esclavos hechos durante las Guerras Cantábricas, y el proporcionado número de sus vigilantes y guardianes, los legionarios romanos, componían un importante núcleo de población, vecindad poco grata, como es lógico suponer, para los várdulos, nuestros abuelos, que tenían sus plantaciones y sus rebaños en las orillas del Urumea....
El Imperio Romano cayó, sus legionarios abandonaron Oyarzun, cesó la extracción de mineral en Arditurri, pero los "donostiarras" de la Artiga siguieron viviendo en ella dedicados al cuidado del ganado y al trabajo de la tierra, bailando al son del chistu las viejas danzas rituales y rindiendo culto a la Luna, pálida señora de la noche.
LECTURAS :
* "Geographika" (28-27 a. de J.C.).- ESTRABÓN.
* "Naturalis Historia" (77 d. de J.C.).- PLINIO.
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EXCURSIÓN ESCOLAR : (III) - ¿Hubo habitantes en San Sebastián durante los tiempos prehistóricos?
¿Hubo habitantes en San Sebastián durante los tiempos prehistóricos? He aquí una pregunta que no puede - por ahora - contestarse con exactitud. Es muy posible que sí... porque los había a relativamente poca distancia : en las cuevas de Landarbaso. Los caseríos que todavía existen en la antigua Artiga -San Bartolomé, Miraconcha, Ayete, Lugáriz, etc.- , acreditan la pervivencia de la forma de vida pastoril y agrícola que tenían los primitivos pobladores de esta tierra.
Te hemos hablado de miles y miles de años para situar de una manera vaga -en la Era Terciaria- el origen de las tierras sobre las que hoy se asienta San Sebastián. Tenemos ya el escenario; pero ¿y los actores?¿Dónde estaban?¿Cuándo llegaron aquí?...¡Sentiríamos defraudarte! No estaban y aún habían de tardar muchos siglos en llegar.
En el Epi-Paleolítico - de 50 a 20.000 años antes de Jesucristo- sitúan los paleontólogos la presencia de seres humanos relativamente cerca de San Sebastián : en las Cuevas de Landarbaso, entre Astigarraga y Oyarzun.
Algo más lejos, en Orio y en Deva, hay también testimonios de su existencia. Pero aquí no; lo cual no quiere decir que en lo que hoy es término municipal de San Sebastián no hubiese habido moradores prehistóricos o protohistóricos, sino que hasta ahora no han aparecido restos humanos o materiales que lo atestigüen.
Pero es hipótesis admisible que en la alta península de la Artiga los hubo y dedicados al pastoreo y a la agricultura, dos ocupaciones que perdurarán -la segunda hasta nuestros días- en esa parte de lo que hoy es San Sebastián.
Cabe aceptar en apoyo de tal hipótesis que los caseríos actualmente existentes son la última fase de desarrollo social a que llegan los primitivos cubilares, seles o majadas en la evolución de una prehistórica actividad pastoril a una menos antigua forma de economía agrícola. Y esta hipótesis vale también para las tierras de la orilla derecha del Urumea, el río-padre de San Sebastián, pues en aquellos remotos tiempos las corrientes de agua y sus cuencas o valles, daban unidad geográfica a los pequeños núcleos familiares esparcidos en una no muy extensa área.
Si de los donostiarras de la Artiga no tenemos restos humanos ni arqueológicos, en cambio de los que vivían al otro lado del Urumea poseemos una noticia documental -esto es, cierta,- aunque tan sólo sea un nombre; un nombre citado para señalar los límites de otro más importante -Oiasson- conocido en el Imperio Romano desde algunos años antes de Jesucristo. El nombre a que nos referimos no te va a decir mucho, pero es el primero que suena con acento de verdad en la historia de nuestro pueblo: Este nombre es MOROGI.
LECTURA : "San Sebastián en la Prehistoria y Protohistoria" (1963).- LUIS PEÑA BASURTO.
Te hemos hablado de miles y miles de años para situar de una manera vaga -en la Era Terciaria- el origen de las tierras sobre las que hoy se asienta San Sebastián. Tenemos ya el escenario; pero ¿y los actores?¿Dónde estaban?¿Cuándo llegaron aquí?...¡Sentiríamos defraudarte! No estaban y aún habían de tardar muchos siglos en llegar.
En el Epi-Paleolítico - de 50 a 20.000 años antes de Jesucristo- sitúan los paleontólogos la presencia de seres humanos relativamente cerca de San Sebastián : en las Cuevas de Landarbaso, entre Astigarraga y Oyarzun.
Algo más lejos, en Orio y en Deva, hay también testimonios de su existencia. Pero aquí no; lo cual no quiere decir que en lo que hoy es término municipal de San Sebastián no hubiese habido moradores prehistóricos o protohistóricos, sino que hasta ahora no han aparecido restos humanos o materiales que lo atestigüen.
Pero es hipótesis admisible que en la alta península de la Artiga los hubo y dedicados al pastoreo y a la agricultura, dos ocupaciones que perdurarán -la segunda hasta nuestros días- en esa parte de lo que hoy es San Sebastián.
Cabe aceptar en apoyo de tal hipótesis que los caseríos actualmente existentes son la última fase de desarrollo social a que llegan los primitivos cubilares, seles o majadas en la evolución de una prehistórica actividad pastoril a una menos antigua forma de economía agrícola. Y esta hipótesis vale también para las tierras de la orilla derecha del Urumea, el río-padre de San Sebastián, pues en aquellos remotos tiempos las corrientes de agua y sus cuencas o valles, daban unidad geográfica a los pequeños núcleos familiares esparcidos en una no muy extensa área.
Si de los donostiarras de la Artiga no tenemos restos humanos ni arqueológicos, en cambio de los que vivían al otro lado del Urumea poseemos una noticia documental -esto es, cierta,- aunque tan sólo sea un nombre; un nombre citado para señalar los límites de otro más importante -Oiasson- conocido en el Imperio Romano desde algunos años antes de Jesucristo. El nombre a que nos referimos no te va a decir mucho, pero es el primero que suena con acento de verdad en la historia de nuestro pueblo: Este nombre es MOROGI.
LECTURA : "San Sebastián en la Prehistoria y Protohistoria" (1963).- LUIS PEÑA BASURTO.
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EXCURSIÓN ESCOLAR (II) : En la Era Terciaria .......
En la Era Terciaria, hace medio millón de años, se resquebrajó la muralla costera cantábrica, abriéndose, en la parte correspondiente al actual San Sebastián, el boquete de la Zurriola y el de la Concha, que entonces formaron una gran bahía, desde Montpas hasta Igueldo, con dos islas en medio : la de Urgull y la de Santa Clara.... Aquella , al cabo de los siglos, dejó de serlo quedando unida al Cerro de San Bartolomé por una ancha faja de arena, sobre la que se asienta nuestra Ciudad.
Conocemos perfectamente la situación geográfica del San Sebastián actual; podemos, desde Igueldo, desde Ulía y desde Urgull dominar, a vista de pájaro, todo su perímetro urbano y una gran extensión de sus alrededores. La ciudad no tiene secretos para nosotros... pero esto es hoy, cuando estamos en la segunda mitad del siglo XX. ¿Cómo era San Sebastián hace cinco mil siglos o medio millón de años que son -según el Prof. Pericot- el tiempo que nos separa de la Era Terciaria?.
En aquel remotísimo período de la Prehistoria es cuando tuvo lugar una gran conmoción geológica causante del nacimiento de los Pirineos, los que a su vez hicieron surgir el "domo" de Martutene, cuyo núcleo central sea posiblemente Santiagomendi, que a su vez determinó el levantamiento de las capas terciarias de la costa cantábrica hasta colocarse en posición vertical (lo que hoy puede comprobarse en la bocana de Pasajes).
Pero en aquella muralla de tierra y rocas se produjeron unas fisuras que el embate de las olas y luego la corriente de las aguas de los ríos fueron agrandando... Así quedaron abiertos, en la zona de costa correspondiente al actual término de San Sebastián, tres boquetes: el de Ulía a Urgull, el de Urgull a la isla y el de ésta a Igueldo. El mar entraba por ellos inundando todo lo que hoy es el valle del Urumea hasta más arriba de Hernani, todo lo que hoy es Ondarreta y el Antiguo y Recalde, todo el actual cauce y las riberas de Añorga.
Las olas batían contra las laderas de Igueldo y contra las rocas de Ulía abrazando al cerro de San Bartolomé y Aldapeta que formaban el frente norte de la gran península de la Artiga, cuya afilada punta del Pico del Loro o Loreto-pea dividía aquella inmensa bahía -desde Montpas a Igueldo- en medio de la que emergían dos islas : Urgull y Santa Clara.... Porque habrían de pasar años y más años -diez mil, cien mil- hasta que, al cabo de ellos, las arenas que traían las mareas y las tierras que el Urumea arrastraba, acumuladas entre Urgull y San Bartolomé formaron el istmo -el tómbolo- sobre el que hoy se levanta gran parte de nuestra ciudad....
Pero si dudas de estas cosas ocurridas allá en la lejana noche de los tiempos, y si quieres comprobar con tus propios ojos el que San Sebastián ha nacido del abrazo del río y del mar, no tienes más que ir hasta el final de Amara y podrás ver como junto a los más modernos edificios donostiarras, oculta por verdes masas de juncos, sigue existiendo, viviendo, aquella agua antaño dueña y señora de todo el espacio que hoy ocupa nuestro pueblo.
LECTURA : "Observaciones fisiográficas en el litoral de Guipúzcoa"(1960).- JOAQUÍN GOMEZ DE LLANERA.
Conocemos perfectamente la situación geográfica del San Sebastián actual; podemos, desde Igueldo, desde Ulía y desde Urgull dominar, a vista de pájaro, todo su perímetro urbano y una gran extensión de sus alrededores. La ciudad no tiene secretos para nosotros... pero esto es hoy, cuando estamos en la segunda mitad del siglo XX. ¿Cómo era San Sebastián hace cinco mil siglos o medio millón de años que son -según el Prof. Pericot- el tiempo que nos separa de la Era Terciaria?.
En aquel remotísimo período de la Prehistoria es cuando tuvo lugar una gran conmoción geológica causante del nacimiento de los Pirineos, los que a su vez hicieron surgir el "domo" de Martutene, cuyo núcleo central sea posiblemente Santiagomendi, que a su vez determinó el levantamiento de las capas terciarias de la costa cantábrica hasta colocarse en posición vertical (lo que hoy puede comprobarse en la bocana de Pasajes).
Pero en aquella muralla de tierra y rocas se produjeron unas fisuras que el embate de las olas y luego la corriente de las aguas de los ríos fueron agrandando... Así quedaron abiertos, en la zona de costa correspondiente al actual término de San Sebastián, tres boquetes: el de Ulía a Urgull, el de Urgull a la isla y el de ésta a Igueldo. El mar entraba por ellos inundando todo lo que hoy es el valle del Urumea hasta más arriba de Hernani, todo lo que hoy es Ondarreta y el Antiguo y Recalde, todo el actual cauce y las riberas de Añorga.
Las olas batían contra las laderas de Igueldo y contra las rocas de Ulía abrazando al cerro de San Bartolomé y Aldapeta que formaban el frente norte de la gran península de la Artiga, cuya afilada punta del Pico del Loro o Loreto-pea dividía aquella inmensa bahía -desde Montpas a Igueldo- en medio de la que emergían dos islas : Urgull y Santa Clara.... Porque habrían de pasar años y más años -diez mil, cien mil- hasta que, al cabo de ellos, las arenas que traían las mareas y las tierras que el Urumea arrastraba, acumuladas entre Urgull y San Bartolomé formaron el istmo -el tómbolo- sobre el que hoy se levanta gran parte de nuestra ciudad....
Pero si dudas de estas cosas ocurridas allá en la lejana noche de los tiempos, y si quieres comprobar con tus propios ojos el que San Sebastián ha nacido del abrazo del río y del mar, no tienes más que ir hasta el final de Amara y podrás ver como junto a los más modernos edificios donostiarras, oculta por verdes masas de juncos, sigue existiendo, viviendo, aquella agua antaño dueña y señora de todo el espacio que hoy ocupa nuestro pueblo.
LECTURA : "Observaciones fisiográficas en el litoral de Guipúzcoa"(1960).- JOAQUÍN GOMEZ DE LLANERA.
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EXCURSIÓN ESCOLAR (I) : La Ciudad en la que habéis nacido .......
La ciudad en la que habéis nacido.- Donostiarra, josemaritarra, koskero, jatorra...-El tablero geográfico de la Plaza de Guipúzcoa.- Límites geográficos de San Sebastián.- San Sebastián, capital.
Vosotros sentís la satisfacción de haber nacido en San Sebastián o Donostia, que de ambos modos es conocida nuestra ciudad; y esa satisfacción, que es también orgullo, lo habéis heredado de vuestros padres, a quienes se la transmitieron los suyos, vuestros abuelos. Y tenéis razón -todos-de sentiros a gusto hijos de la Bella Easo (un tercer nombre que no se puede quedar en el tintero), que ha merecido los piropos más hermosos y más enaltecedores, no sólo de los que sienten por ella filial cariño sino de todos los extraños que han venido a visitarla y a compartir sus horas desde los lugares más distantes del mundo.
A ti, donostiarra, se te ha llamado josemaritarra (y ya sabéis por qué: por la abundancia del nombre José Mari entre las partidas de nacimiento de los registros civiles de San Sebastián); kaskariña o txori-buru, por ser el donostiarra amigo de fiestas, ligero de cascos, gascón, como veréis y sabréis después; si habéis nacido por el barrio que circunda San Vicente, koxkeros, por las koxkas o salientes de la iglesia; y si os comportáis de un modo llano y respetáis las tradiciones que son vuestras por ser de vuestros anteriores, jatorras. Aparte de estos calificativos que son los más usuales, el donostiarra responde a otros que son comunes a los vascos.
¿Desde dónde vamos a iniciar nuestra visita a través de la historia de la ciudad? Ningún lugar más apropiado que éste de la Plaza de Guipúzcoa, que parece como el jardín de un convento, donde un tablero geográfico, la columna meteorológica astronómica, y en otro tiempo el cañoncito que marcaba las doce en punto y lo anunciaba a los vecinos, nos ponen en contacto con la situación geográfica de San Sebastián.
San Sebastián está situada a 43º y 19' de latitud septentrional y a 1º, 41' y 30'' de longitud este del meridiano de Madrid.
En el "Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia de la Historia (1802)", se dice que San Sebastián "ciudad y pueblo principal de la provincia de Guipúzcoa, a los 14º 38' long. 43º 19' lat. sept., situada en la antigua región de los vascones litorales o marítimos, término oriental de la misma provincia. El sitio que ocupa es una planicie, que empezando a formarse por el septentrión al pie de una montaña medianamente elevada, discurre como un tiro de cañón hasta un paraje, en donde vuelve a remontarse el terreno con una dilatada colina, que conforme va penetrando e internándose hacia el mediodía, continúa en tomar mayores incrementos de altura y elevación. Por la parte oriental y occidental cierra dicha planicie el mar Oceánico Cantábrico, que metiendo sus aguas por dos boquerones o aberturas de montes, forma en la segunda con inclinación al S. una ensenada de media milla de profundidad, cuyas ondas van a batirse contra las murallas de la ciudad y más espaciosos arenales, que en figura de media luna rodean La Concha, y en la primera una peligrosa barra que recibe los caudales del río Urumea, oriental de San Sebastián, llamado de la Surriola....Buenas vistas pueden apreciarse desde el Urgull.
El terreno en que está asentado es arenisco y se encuentra poca greda, por eso no hay casi lodo cuando llueve.
Las aguas de San Sebastián son muy blandas (excepto las que dimanan de pizarra o peña viva), no por eso dejan de ser sanas.
Donostia es capital de Guipúzcoa desde 1821. La Comisión que determinó la división del territorio español en provincias propuso que lo fuese Tolosa, que así lo pedía también la Diputación Foral. En 1844 (exactamente el 19 de enero), un Real Decreto dispuso que la capitalidad se trasladara a Tolosa, y diez años más tarde conseguimos los donostiarras otra disposición para que volviera aquí, y aquí está desde entonces. Los títulos que figuran en su escudo le fueron concedidos en 1552. Los de Noble y Leal por CarlosV, quien, a fines del mismo año, la declaró Muy Noble y Muy Leal. Y Ciudad lo es por gracia de Su Majestad don Felipe IV, en 1662. Conocéis bien el escudo : oleaje de azul y plata, un navío con velas del mismo metal y dos eses mayúsculas en su parte alta y la inscripción "Por Fidelidad, Nobleza y Lealtad ganadas".
Cómo ha surgido San Sebastián en la Historia, cómo ha llegado a ser lo que en la actualidad es, en definitiva, sus pasos, unos apresurados y gloriosos, otros lentos y dolorosos en el largo camino que ante sí se le ofrecía, es lo que vamos a pretender enseñarte en este libro sencillo que te sirva de estudio y lectura en tus tareas escolares. El amor es un sentimiento muy noble, pero amar a ciegas solamente pueden hacerlo los tontos. Hay que amar con conciencia de que se ama y con conocimiento de lo que se ama. Entonces es cuando el amor se convierte en un noble motivo que fundamente la vida. Tú amas a San Sebastián y nosotros queremos enseñarte cuanta es tu razón al hacerlo.
LECTURA : "Cosas de San Sebastián" (1907).- JOSÉ OTAMENDI.
Vosotros sentís la satisfacción de haber nacido en San Sebastián o Donostia, que de ambos modos es conocida nuestra ciudad; y esa satisfacción, que es también orgullo, lo habéis heredado de vuestros padres, a quienes se la transmitieron los suyos, vuestros abuelos. Y tenéis razón -todos-de sentiros a gusto hijos de la Bella Easo (un tercer nombre que no se puede quedar en el tintero), que ha merecido los piropos más hermosos y más enaltecedores, no sólo de los que sienten por ella filial cariño sino de todos los extraños que han venido a visitarla y a compartir sus horas desde los lugares más distantes del mundo.
A ti, donostiarra, se te ha llamado josemaritarra (y ya sabéis por qué: por la abundancia del nombre José Mari entre las partidas de nacimiento de los registros civiles de San Sebastián); kaskariña o txori-buru, por ser el donostiarra amigo de fiestas, ligero de cascos, gascón, como veréis y sabréis después; si habéis nacido por el barrio que circunda San Vicente, koxkeros, por las koxkas o salientes de la iglesia; y si os comportáis de un modo llano y respetáis las tradiciones que son vuestras por ser de vuestros anteriores, jatorras. Aparte de estos calificativos que son los más usuales, el donostiarra responde a otros que son comunes a los vascos.
¿Desde dónde vamos a iniciar nuestra visita a través de la historia de la ciudad? Ningún lugar más apropiado que éste de la Plaza de Guipúzcoa, que parece como el jardín de un convento, donde un tablero geográfico, la columna meteorológica astronómica, y en otro tiempo el cañoncito que marcaba las doce en punto y lo anunciaba a los vecinos, nos ponen en contacto con la situación geográfica de San Sebastián.
San Sebastián está situada a 43º y 19' de latitud septentrional y a 1º, 41' y 30'' de longitud este del meridiano de Madrid.
En el "Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia de la Historia (1802)", se dice que San Sebastián "ciudad y pueblo principal de la provincia de Guipúzcoa, a los 14º 38' long. 43º 19' lat. sept., situada en la antigua región de los vascones litorales o marítimos, término oriental de la misma provincia. El sitio que ocupa es una planicie, que empezando a formarse por el septentrión al pie de una montaña medianamente elevada, discurre como un tiro de cañón hasta un paraje, en donde vuelve a remontarse el terreno con una dilatada colina, que conforme va penetrando e internándose hacia el mediodía, continúa en tomar mayores incrementos de altura y elevación. Por la parte oriental y occidental cierra dicha planicie el mar Oceánico Cantábrico, que metiendo sus aguas por dos boquerones o aberturas de montes, forma en la segunda con inclinación al S. una ensenada de media milla de profundidad, cuyas ondas van a batirse contra las murallas de la ciudad y más espaciosos arenales, que en figura de media luna rodean La Concha, y en la primera una peligrosa barra que recibe los caudales del río Urumea, oriental de San Sebastián, llamado de la Surriola....Buenas vistas pueden apreciarse desde el Urgull.
El terreno en que está asentado es arenisco y se encuentra poca greda, por eso no hay casi lodo cuando llueve.
Las aguas de San Sebastián son muy blandas (excepto las que dimanan de pizarra o peña viva), no por eso dejan de ser sanas.
Donostia es capital de Guipúzcoa desde 1821. La Comisión que determinó la división del territorio español en provincias propuso que lo fuese Tolosa, que así lo pedía también la Diputación Foral. En 1844 (exactamente el 19 de enero), un Real Decreto dispuso que la capitalidad se trasladara a Tolosa, y diez años más tarde conseguimos los donostiarras otra disposición para que volviera aquí, y aquí está desde entonces. Los títulos que figuran en su escudo le fueron concedidos en 1552. Los de Noble y Leal por CarlosV, quien, a fines del mismo año, la declaró Muy Noble y Muy Leal. Y Ciudad lo es por gracia de Su Majestad don Felipe IV, en 1662. Conocéis bien el escudo : oleaje de azul y plata, un navío con velas del mismo metal y dos eses mayúsculas en su parte alta y la inscripción "Por Fidelidad, Nobleza y Lealtad ganadas".
Cómo ha surgido San Sebastián en la Historia, cómo ha llegado a ser lo que en la actualidad es, en definitiva, sus pasos, unos apresurados y gloriosos, otros lentos y dolorosos en el largo camino que ante sí se le ofrecía, es lo que vamos a pretender enseñarte en este libro sencillo que te sirva de estudio y lectura en tus tareas escolares. El amor es un sentimiento muy noble, pero amar a ciegas solamente pueden hacerlo los tontos. Hay que amar con conciencia de que se ama y con conocimiento de lo que se ama. Entonces es cuando el amor se convierte en un noble motivo que fundamente la vida. Tú amas a San Sebastián y nosotros queremos enseñarte cuanta es tu razón al hacerlo.
LECTURA : "Cosas de San Sebastián" (1907).- JOSÉ OTAMENDI.
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jueves, 7 de noviembre de 2019
KOXKAS DONOSTIARRAS: "TIPOS POPULARES DONOSTIARRAS"
Las fiestas populares en el San Sebastián de hace ochenta años o cien años estaban animadas por figuras que han pasado a la pequeña historia de la ciudad. Voy a traer hoy a esta columna a algunas de ellas. Figura principal y alcalde a perpetuidad de aquellas tamborradas de 1900 fue Angelito Minondo. Tipo bohemio y chacarrillero, pertenecía a una familia acomodada que tenía un gran almacén de ultramarinos.
En unos San Fermines estaba en Pamplona y en la plaza de toros se armó la marimorena contra el presidente, y en medio del gran barullo Angelito Minondo sacó una larga caña de la que colgaba una naranja y acercándola al presidente le daba en la cara. Fue detenido y pasó quince días en la cárcel. Cuando llegó a San Sebastián en un landó tirado por cuatro caballos, le esperaba un gran gentío "que le recibió como a un héroe popular. Se apeó del coche dignamente y recibió el homenaje repartiendo apretones de manos y puñados de calderilla a la chiquillería", escribió Juan de Hernani.
Otra figura popular fue Manish, cuya gordura era insuperable. Llegó a pesar 175 kilos. Su padre, también gordo, era cochero y dueño de una cochera en la calle Bengoechea. Manish de pequeño acompañaba a su padre en el pescante, pero al empezar a engordar renunció a sus paseos en coche y a los estudios de bachillerato. Tenía un gran apetito y muchísima sed. "En las cabalgatas aceptaba de buena gana el papel de Baco. Lustroso y coronado de pámpanos sobre un trono de barricas, era exactamente la pagana deidad del cuadro (Los borrachas o El triunfo de Baco) de Velázquez".
Ofrecía su figura para las fiestas benéficas y populares y sabía hacer de Don Tancredo en las becerradas de la Unión Artesana. Murió a la edad de 40 años.
Brocolo era otra de las figuras populares de hace años. Solía estar entre los tenderetes de La Brecha. Un día, una casera que buscaba un relojero para que le arreglara el reloj del caserío le contrató. Brocolo, que no tenía ni idea de relojería, se presentó al día siguiente en el caserío con un amigo, su ayudante. Lo primero que dijo es que mientras arreglaba el reloj "prepárenos una tortilla de jamón para merendar". Con un tenedor hacía cosquillas a la maquinaria. Cuando estuvo preparada la tortilla fueron a la cocina a dar cuenta de ella. Brocolo entraba y salía y hurgaba en las entrañas del reloj que, de repente, empezó a sonar. La casera pagó tres pesetas por el trabajo y Brocolo y su amigo se iban y el reloj seguía sonando. La casera preguntó cuando iba a parar a parar ahora todas las que le faltan", contestó.
KOXKAS . R.M. EL DIARIO VASCO .
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