sábado, 2 de noviembre de 2019

KOXKAS DONOSTIARRAS: "DE COMIDAS Y FIGONES"

Hoy escribimos sobre tabernas, figones y pantagruélicas comidas. Estamos en 1934 y el apetito de los donostiarras, por lo menos de bastantes, era excelente. Prueba de ello es lo que comieron los empleados del Gremio de Carniceros, obsequiados por éste.
Fue en noviembre y se les quería premiar porque durante la huelga revolucionaria de octubre habían asegurado con su actividad el suministro a la población y a los hospitales.
Eran treinta y seis jóvenes  " de contextura atlética y estómago como simas". Comieron "sólo" esto: Entremeses, sopa de pan, sopa de gallina, plato frío, fritos variados, angulas, perdiz en salsa, pollo asado con ensalada, fruta, queso y pasteles. Después hubo café, copas y cigarros.
El periódico "El Pueblo Vasco" que daba la noticia decía que todos los comensales quedaron satisfechos. Todos menos uno, quien dijo confidencialmente  a la criada: "Ponme un "changui" con bastante jamón, mantequilla y así, porque tengo que ir a Pasajes. Es para el camino".
Vayamos, mientras hacemos la digestión, a una taberna que se inauguró aquellos días de noviembre de hace sesenta años. Y se anunciaba en forma de arenga homérica, así: "¡Ciudadanos! ya es hora de abilcar los prejuicios y las diferencias habidas por mezquinas ambiciones ciudadanas entre nosotros los mortales. Para conseguir lo expuesto bastará reintegrarnos a nuestras costumbres pacíficas y dedicar todos los ratos de ocio a nuestras clásicas alegrías españolistas y proporcionadas por nuestro gesto, nuestros vinos finos y olorosos y el paladar masculino y femenino que fue símbolo vigoroso de nuestra raza".
Este texto era la primera parte del anuncio de la taberna que quería ser "nido de reconciliación, lugar de placeres para las fauces y jol de la gloria". El tasquero autor del anuncio a la entrada del ingurgitorio puso este cartel : "Por razones de higiene se prohíbe hablar de política"
Y para terminar, lean ustedes lo que decían las Ordenanzas de la Villa de 1489, artículos 61 y 124: "Ordenamos y mandamos, que si alguno maliciosamente tirase a otro por los cabellos que pague la multa de 100 maravedises y que sea puesto en la cárcel y esté en ella 8 días. Y que si le tirase por la barba  pague multa doble". "Ordenamos y mandamos que si hubiese fuego en alguna casa de la Villa, que los que tienen vinos y sidras estén obligados a darlos para apagar el fuego. Y que el Ayuntamiento está obligado a pagar al dueño de dicho vino y sidra lo que de ellos se hubiere gastado en apagar el fuego"

(KOXKAS. R,M, El Diario Vasco. 2 de Noviembre de 1994)

KOXKAS DONOSTIARRAS: "NOVIEMBRE"

Noviembre era el mes noveno de los romanos, cuyo año sólo contaba diez, y el undécimo del calendario Juliano y Gregoriano. Es el mes en el que se celebra la fiesta de los difuntos. Jóvenes y viejos, mujeres y niños, todos se dirigían a la mansión de los muertos y allí tenían un recuerdo de lo seres queridos.
Cada uno se dirige a una tumba, donde están descansando las cenizas de la madre, del padre, del hijo.... Un anciano llora ante una losa en la que solo se ven inscritas estas palabras: "Diez y ocho años". Una mujer deposita unas flores en otro sepulcro. Dos niños con las manos juntas rezan: les han dicho que recen y que miren al cielo, porque su madre está allí. Cuando abandonan el lugar uno le dice al otro: "Si mamá no viene mañana, es porque ya no nos quiere".
Es noviembre un mes triste en el que los árboles pierden las hojas. Un poeta escribió: "¡Cuán triste están sus desnudas y torcidas ramas, que a manera de espectros, alargan sus descarnados brazos!¿Qué ha sido de su hermoso ropaje de mil verdes colores?¿Por qué solo tienen hoy para cubrirse ése tosco sayal?¿Habrán muerto por ventura?¡No, silencio, duermen solamente! Hacen lo que tantas hermosas coquetas, que al entregarse en brazos de Morfeo, se despojan de sus postizos y adornos, arrojándolos con disgusto, El árbol deja caer hasta la última de sus hojas, y cuando mustias y secas aparecen por el suelo, impelidas por el ímpetu de los vientos, parece que las miran hasta con desprecio y que las dicen estas crudas palabras: Ya sois viejas y no estáis de moda. Enseguida se duerme, esperando al espléndido y brillante proveedor, que ha de proporcionarle nuevas galas: ¡la primavera! Adiós, pues, arbolillo, buenas noches"
Noviembre era el mes en que el leñador derribaba algunas encinas, olmos o robles del bosque, que en las serrerías comercializaban, y en su lugar plantaban otros jóvenes y pequeños árboles. En algunas plantaciones arrancaban las cepas viejas y plantaban las nuevas, preparaban la sidra, trasegaban los vinos, sembraban coles, preservaban de las heladas los tubérculos destinados a la alimentación de las personas y del ganado, mataban a los cerdos y elaboraban morcillos y chorizos.
Los poetas han preferido cantar a mayo, a la primavera, aunque no han faltado quienes se han inspirado en las primeras nieves que como antesala del invierno caían en noviembre. Mes que también tiene sus encantos y sus leyendas que se contaban en los hogares junto al fuego que ardía en las chimeneas.

(FUENTE: KOXKAS. R.M. El Diario Vasco. 2 de Noviembre en 1995)


viernes, 1 de noviembre de 2019

KOXKAS DONOSTIARRAS: "POLLOE"

POLLOE, el cementerio donostiarra, fue inaugurado en 1877 y el primer enterramiento fue el de Cayetano Michelena, de 25 años, natural de San Sebastián, casado, que había muerto en la Beneficencia el 4 de octubre. Hasta que se abrió Polloe los cementerios en la ciudad eran el de San Bartolomé, en el cerro de este nombre, y el de San Martín, que estaba  aproximadamente donde hoy se alza la Audiencia y en la manzana contigua, donde se halla el convento y capilla de las Siervas de Maria.
El cementerio de Polloe está cruzado por calles, todas  como es natural con nombres de Santos: San Sebastián, San Lorenzo, San Prudencio, San Ignacio, San Martín, San Vicente, San Pedro, Santa Clara, Santa Catalina, Santa María, Santa Teresa.... Calles estrechas a cuyos lados se alzan panteones y cipreses. Calles generalmente solitarias, excepto cuando hay un enterramiento y en estos días de noviembre en que el recuerdo de los muertos se aviva ante las fechas de Todos los Santos y Difuntos.
Resulta curioso saber que una zona de Polloe, donde estaba la llamada fosa común, separada de los grandes panteones,está dividida en calles cuyos nombres son los patronímicos de los Concejales que formaban la Comisión de Gobernación : calle de San Fernando (Fernando Sasiain), de San Manuel (Manuel Lartigue), calle de San Casimiro(Casimiro Iturrizaga), de San Alfredo (Alfredo Camio), de San Nicolás (Nicolás Goitia).
La puerta de entrada al cementerio luce esta leyenda: "Pronto dirán de vosotros lo que hoy dicen de nosotros: murieron". Y otra leyenda curiosa la que luce el panteón del Marqués de Casa Valdés: "Última casa de Valdés".
También en el cementerio hay divisiones según el capítulo económico que acompañó a los allí enterrados. Hay panteones que llaman la atención por su buen gusto, hasta su suntuosidad. En Polloe descansan para siempre José María Usandizaga, el general Barroso, muerto cuando era Ministro de Gracia y Justicia, los padres del cardenal Merry del Val, el Conde de Serrallo.
Un panteón guarda los restos de algunos , no todos, de los donostiarras que se reunieron en Zubieta en septiembre de 1813 tras la destrucción de la ciudad en 1813.
Pasear por las calles de Polloe en una tarde melancólica, agregaba tristeza a los viejos recuerdos que venían a mi mente ante los nombres de los allí enterrados. Compañeros de estudios, víctimas de la guerra del 36, gentes con las que conviví en el quehacer de cada día , familiares queridos..... llenaban mi ser de tristeza. Momento de oración.

(FUENTE: KOXKAS. R.M.- El Diario Vasco, 1 de Noviembre de 1998)

lunes, 14 de octubre de 2019

EL DERECHO DE PROPAGANDA

EL DERECHO DE PROPAGANDA
# Estos señores clericales han perdido por completo la necesaria serenidad de todo buen ciudadano, ante el sencillísimo acto de que los elementos contra ellos enfrentados, se dediquen pacíficamente en la española República de trabajadores se dediquen al simpático trabajo de propaganda anticlerical, pegando pasquines en los muros de los edificios públicos, o en las carteleras dedicadas a este efecto; impresos todos ellos legalizados ante la autoridad competente para mayor satisfacción y tranquilidad del pacífico vecindario.
Pero en Bilbao y Donostia, los señores clericales sospechan que los derechos de ciudadanía son sencillamente unos viejos privilegios hechos a su exclusivo beneficio, y corren detrás de los pegadores de manifiestos para arrancar éstos violentamente. Ante la violencia, los trabajadores del engrudo y defensores de la ciudadanía se revuelven airados y surge el inevitable choque, dando por resultado final el que todos ellos vayan a saludar al gobernador civil.
Los señores clericales, detentadores en España de todos los monopolios, hasta que cansado el buen pueblo dio al traste con la Monarquía e implantó la República, no saben portarse en los momentos un poco adversos, ni como personas de regular cultura. Porque pretender acallar o destruir por la violencia la legal propaganda del enemigo, es además de ineficaz, de un gusto harto villano.
Validos de la libertad de imprenta que al amparo de la República pueden ejercitar todos los españoles, a los beatíficos clericales no se les ocurre oponer otros impresos a los impresos de sus contrarios. Su razonamiento troglodítico y torquemadesco es la destrucción por medio del fuego o de la violencia, pero jamás convencer con cristianos ejemplos de mesura y de confraternidad humana.
Ahora, con motivo del acuerdo tomado en el Parlamento contra las órdenes religiosas, cumpliendo así la voluntad nacional, en lugar de dar la nota simpática de humildad y resignación cristiana ante el mandato de la nación, amenazan con provocar una guerra civil.
No consideran que obtendrían mayores beneficios para salvar las almas, despreciando las luchas armadas, y pobremente, humildemente, si son arrojados de los templos suntuosos y hasta de las ermitas, aunque sea en medio de los bosques y alimentándose de bellotas, con la sonrisa en los labios, implora a Dios el perdón de sus enemigos, para que así, ellos también sean perdonados de cuantos males cometieron en este pícaro mundo.
Bienaventurados los mansos.
PEDRO GORRI ( LA VOZ DE GUIPÚZCOA.15 de OCTUBRE de 1935)

domingo, 13 de octubre de 2019

Koskas donostiarras: Conmemoración

El cuarto centenario del descubrimiento de América fue solemnemente celebrado no sólo en España sino también en lo que entonces eran territorios unidos a la Madre Patria. Así sucedió en La Habana donde en 1892 ondeaba en el Morro de la ciudad cubana la enseña española.Y fueron los vascos, que en gran número vivían entonces en la capital de la Perla de las Antillas, los que con más calor celebraron la fecha.
El 15 de octubre de aquel año desfiló por las calles de La Habana una procesión en la que figuraban cuatro preciosas carrozas montadas por gente vasco-navarra. Rompían la marcha cuatro alguaciles del Corregimiento, llevando los tradicionales chuzos y ramas de roble y laurel como emblemas de la fuerza y la victoria. A continuación iba una rondalla de jóvenes navarros. Después, la espata-dantza con sus chistularis y un atabalero al frente. Esta comparsa la dirigía el eibarrés don Francisco Ciaran y en ella figuraban los guipuzcoanos Pedro Ortiz, de San Sebastián, Fulgencio Mendía, de Zumarraga e Hipólito Albóñiga, de Azpeitia, amén de otros vizcainos y navarros.
Seguía una carroza tirada por dos parejas simulando el agitado mar Cantábrico y levantando orgullosamente la proa la canoa Euskal-Erria, vencedora de la regata celebrada el primer día de las fiestas. Esta canoa había sido tripulada por seis bermeanos y patroneada por un bilbaíno, y había ganado a otras siete embarcaciones tripuladas por marinos de otras provincias.
Venían inmediatamente los estandartes de las cuatro provincias hermanas. Con el de Guipúzcoa iba un grupo de niños. También figuraba el estandarte "Laurak-Bat" llevado por don Atanasio Querejeta.
Después iba la carroza que simbolizaba el Árbol de Guernica y la Casa Foral. Al pie del Árbol el Anciano Portafuegos custodiado por dos guerreros, uno de ellos don Aniceto Lasa, de Guipúzcoa. A continuación marchaba la escola de la guardia foral, en la que el corneta era don Luis Lerchundi, de Rentería y en la tropa figuraban don Felipe Aguirre, de Ataún, don José María Gurruchaga, de Ichaso y don Saturnino Ozoa, de Zumárraga, perfectamente armados.
Venía después la gran carroza del Descubrimiento de América, representando a Colón , don Vicente Icaran, de Marquina. Luego, varios coches de respeto con las señoras de la Junta directiva de la Asociación de Beneficencia y la compañía de chapelgorris al mando del guipuzcoano don Antonio Maria Artiz, y señoritas con trajes regionales, cerraban con broche de oro el desfile que ofreció la colonia vasco-navarra de La Habana.
(KOXKAS. 13/10/1992)

miércoles, 14 de agosto de 2019

LA SALVE en 1935

EL ORFEÓN DONOSTIARRA.
Los actos religiosos de la Semana Grande.

Como es ya tradicional el Orfeón Donostiarra intervendrá este año en los actos religiosos solemnísimos que con asistencia del ilustrísimo obispo de Vitoria, don Mateo Múgica, se celebrarán en Santa María los próximos dias 14 y 15 de agosto, con motivo de la festividad de la patrona de la Ciudad.
Desde hace algún tiempo vienen estudiando la magnífica "Salve" que se estrenó el pasado año, original del famoso maestro Refice, las Scholas de tiples de la parroquia de San Vicente, de esta ciudad, la de Pasajes y la de Hernani. El Orfeón Donostiarra celebrará dos últimos ensayos generales mañana y el martes, éste en la parroquia de Santa María, con carácter público, a hora que se anunciará oportunamente.
La "Salve" comenzará a las ocho en punto de la noche del miércoles y será, como es de rigor, una solemnidad religiosa que producirá honda impresión entre el público que esa noche abarrotará las amplias naves de Santa María ederra.

(FUENTE: " LA VOZ DE GUIPUZCOA". Domingo, 1 de Agosto de 1935.pág.16)

LA SALVE DE SANTA MARÍA
Se cantará mañana la de Reficce, escrita expresamente para esta solemnidad donsotiarra.

Esta noche, a las ocho y media, se celebrará en la iglesia de Santa María el ensayo general de la "Salve" que monseñor Reficce, ilustre compositor de la Basílica de Santa María la Mayor, de Roma, escribió el pasado año, por encargo especial del arcipreste señor Embil, para ser cantada exclusivamente en Santa María, de San Sebastián, y por el Orfeón Donostiarra.
Intervienen en esta solemnidad que abre, pudiera decirse, los festejos de la Semana Grande donostiarra, con sus noventa y ocho señoritas, ciento treinta y cinco hombres, además de los tiples de la Schola Cantorum de San Sebastián, Pasajes y Hernani, en número de 160. El conjunto será dirigido por el maestro Gorostidi, encargándose del coro popular el notable cellista local Gabriel Verkós.
La "Salve", de recia tradición donostiarra, que siempre tuvo extraordinaria solemnidad, desde los tiempos en que el gran "maisuba" Santesteban organizaba su orquesta y capilla , para ofrecernos composiciones de la época; que luego, en los tiempos que se le daba carácter oficial, era motivo para brillantes desfiles, interviniendo siempre el Orfeón Donostiarra, que ha interpretado "Salves" de Almandoz, Esnaola, Urteaga, amén de páginas como el "Aleluya" de Haendel, con permiso especial de las autoridades religiosas. Esa "Salve", actualmente, debido a la feliz iniciativa arriba citada, adquiere proporciones de acontecimiento artístico-religioso, y está llamada a alcanzar una tradición semejante a otras páginas musicales que se cantan por las catedrales españolas en días determinados. San Sebastián no pedía quedar a la zaga en este aspecto, y todos los años el día de hoy, día de ensayo general, la iglesia de Santa María se verá concurrida de aficionados que saborearán de víspera las bellezas de esa magnífica producción, que ya el pasado año, al estrenarse, mereció  los elogios más calurosos del gentío inmenso que llenó la iglesia de Santa María.

(FUENTE: " LA VOZ DE GUIPUZCOA", Martes, 13 de Agosto de 1935.pág.16)

SEMANA GRANDE
Hoy, a las ocho, se cantará en la iglesia de Santa María la solemne "Salve" en honor de la Patrona de la Ciudad.

Esta noche, a las ocho en punto, se cantará en Santa María la solemne "Salve", tradicional de las fiestas de la Semana Grande, y en la que oficiará el obispo de la diócesis, monseñor Mateo Múgica.
Como hemos venido anunciando días pasados, se cantará por segunda vez la magnífica partitura del maestro Reficce, de la basílica de Santa María la Mayor, de Roma, escrita ex profeso para ser interpretada en San Sebastián en el día de hoy y por el Orfeón Donostiarra.
Unión Radio ha accedido galantemente a los deseos manifestados de que los donostiarras que hoy no se encuentran en San Sebastián puedan, a través de las ondas, sumarse a tan magnífico acto, y así las estaciones de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y San Sebastián retrasmitirán las ceremonias de esta noche.
Instrucciones:
1ª. Queda prohibido el acceso del público en general, al coro de la parroquia.
2ª. El coro de hombres, y la sección de tiples de las Scholas de San Vicente, Pasajes y Hernani, estarán en el coro para las ocho menos cuarto de la noche.
3ª. El coro de señoritas estará para dicha hora en el tablado dispuesto al efecto en el centro de la iglesia.
4ª. La entrada de cuantos elementos pertenecientes al Orfeón Donostiarra y Scholas antes dichas intervienen en el acto de esta noche, se efectuará por la puerta de acceso próxima a la plazoleta del frontón.
5ª. Se ruega al público no ocupe el sitio designado para las señoritas del Orfeón Donostiarra, obedeciendo a quienes han de cuidar del tablado.

(FUENTE: " LA VOZ DE GUIPUZCOA", Miércoles, 14 de Agosto de 1935. pág.16)

LA SALVE

Un gentío enorme llenó desde bien temprano y completamente la iglesia amplia de Santa María. Se cantaba la "Salve", la tradicional, por el Orfeón Donostiarra.
Era la fiesta religiosa clásica. Y a ella acudieron muchos donostiarras; otros que no lo eran , pero querían asociarse al fervor de los hijos del pueblo.
El Orfeón Donostiarra cantó maravillosamente ¿Cómo había de hacerlo esta admirable masa coral que es orgullo nuestro, no de ahora sino desde creación?
El desfile, después del acto, por la calle Mayor y por la calle Hernani fue animadísimo.

(FUENTE: " LA VOZ DE GUIPUZCOA", Jueves 15 de Agosto de 1935. pág.16)

jueves, 8 de agosto de 2019

LA SALVE de 1934

Hace 85 años se cantaba por primera vez la "Salve" de Refice, en plena efervescencia republicana, la víspera de la Virgen. Salve que un año más volverá a interpretar nuestro Orfeón Donostiarra, en exclusiva, pues es en el único día y lugar que se interpreta, en la iglesia Basílica de Santa María.
Y así lo reflejaba el REPUBLICANO DIARIO "LA VOZ DE GUIPUZCOA" en el mes de Agosto del año 1934. Siendo a la sazón Alcalde de la Ciudad don Fernando Sasiain Brau, y en plena disputa entre los Ayuntamientos Vascongados y el Gobierno de la Nación.

La Salve.

El Orfeón Donostiarra cantará una nueva composición de Refice.

Por encargo del Párroco de Santa María -don Agustin Embil- Mons. Refice, maestro de capilla de Santa María la Mayor, de Roma, ha escrito una "Salve" de gran brillantez, a ocho voces y coro popular, para cuya interpretación el Orfeón Donostiarra se ha preparado con especial cuidado, suspendiendo por unos días los ensayos para la Semana Lírica Usandizaga, que se celebrará el próximo mes de septiembre.
Con objeto de que la partitura del maestro Refice alcance la debida interpretación, se ha conseguido la colaboración de los "tiples" que integran las "Scholas Cantorum" de San Sebastián, Pasajes y Hernani. Este magnífico conjunto, al que hay que sumar el coro popular que formará la sección femenina del Orfeón Donostiarra, no podrá oirse más que el día 14 de Agosto de cada año, en Santa María, de San Sebastián, pues la "Salve" se ha escrito a petición del señor Embil con la condición de que sea interpretada por el Orfeón Donostiarra y en Santa María exclusivamente.

(FUENTE: "LA VOZ DE GUIPÚZCOA" Jueves, 9 de Agosto de 1934.- pág.04)

La fiesta de la Virgen
Los actos religiosos de Santa María revestirán excepcional  importancia.

Han de ser, seguramente, dos acontecimientos de música religiosa la "Salve" que se cantará el martes y la misa mayor del miércoles en Santa María "ederra".
El Orfeón Donostiarra, que contará con el magnífico refuerzo de ciento sesenta voces de niños educados para la interpretación de esta clase de música, ensaya la "Salve" de monseñor Refice, que por encargo del arcipreste de San Sebastián, don Agustín Embil, ha compuesto para cantarla exclusivamente la víspera de la Virgen y en la iglesia de Santa María todos los años, quedando así instituida una fiesta artístico-religiosa exclusivamente donostiarra.
El acto del martes, víspera de la Virgen, comenzará a las ocho de la noche, con la interpretación al órgano del "Ave María" de "Mendi-Mendiyan", de José María Usandizaga, obra que ejecutará el artista renombrado don Luis Urteaga. A continuación se cantará la "Salve" de Refice para coro de hombres, coro de niños y coro popular, del que formarán parte las noventa señoritas del Orfeón Donostiarra, del que es también el coro de hombres.
Seguidamente se entonará el conocido cántico "Agur, Jesusen Ama", que se canta en todas las peregrinaciones por el pueblo y cuyo autor -ahora parece que es ha descubierto- no es otro que aquel gran organista navarro, pero que actuó en Tolosa tanto tiempo y del que son alumnos Lope, autor de los deliciosos pasodobles; Mocoroa y Saizar, y autor de tantas obras, entre ellas sus célebres "Misereres".
Terminará la audición con la ejecución del "Finale" de Lemmes al órgano por Urteaga.
El miércoles festividad de la Virgen (fiesta completa, porque también es oficial), actuará por primera vez la sección gregorianista del Orfeón Donostiarra en las partes variables de la misa.
El Orfeón cantará con los ciento sesenta niños la "Segunda Pontificial" de Perosi, y en el Ofertorio el "Ave Maria" de Vitoria.
Ni que decir tiene que estos actos religiosos, en su parte musical, ofrecen un gran atractivo.

(FUENTE: "LA VOZ DE GUIPÚZCOA" Sábado, 11 de Agosto de 1934.- pág.4)

Con el concurso del Orfeón Donostiarra se celebrarán en la iglesia de Santa María brillantes actos religiosos.

La festividad de la Asunción exige que Donostia dedique una parte importante de su programa a los actos religiosos; desde luego, el primero de todos los actos : la Salve.
Este año se ha querido, y se ha conseguido, prestar a la Salve -desprovista desde hace unos años de cierto aparato mundano que le rodeaba- una solemnidad religiosa, austera, que será como primer jalón para que en lo sucesivo quede instituida la fiesta de la Salve algo más religiosamente tradicional. Para este fin se cuenta, como antes se contaba, con el Orfeón Donostiarra, y con la colaboración valiosa de las "Scholas Cantorum" de Hernani, Pasajes y San Sebastián, agrupaciones de voces blancas, educadas para esta clase de música vocal.
El programa del acto de hoy es el siguiente:

  1. "Ave María" , a cuatro voces de hombre, José María Usandizaga.- Por el coro de hombres del Orfeón Donostiarra.
  2. "Salve Regina" , a ocho voces mixtas y coro popular y órgano (primera vez), Licinio Refice. -Por los tiples de las Scholas de Hernani, Pasajes y San Sebastián y el Orfeón Donostiarra. La parte popular será interpretada por la sección femenina del Orfeón Donostiarra, y dirigirá a la misma el maestro Verkós.
  3. "Agur, Jesusen Ama" (por todo el pueblo), Felipe Gorriti.
  4. "Gran final", para órgano, Lemmens .- Por el eminente organista Luis Urteaga.
Este programa será dirigido por el maestro Gorostidi, director del Orfeón Donostiarra.
Instrucciones.- Se ruega al público que no ocupe el lugar que se ha reservado, en el centro de la iglesia, para las señoritas del Orfeón Donostiarra.
Los componentes de esta entidad, así como los tiples de las Scholas de Hernani, Pasajes y San Sebastián entrarán al templo por el acceso especial que se ha dispuesto, en evitación de aglomeraciones.
Los intérpretes deberán ocupar sus sitios para las ocho menos cuarto de la noche.
Queda prohibido el acceso del público al coro.

(FUENTE: "LA VOZ DE GUIPÚZCOA" Martes, 14 de Agosto de 1934.- pág.16)


La Salve, cantada ayer en Santa María, fue un acontecimiento.

Fue el comienzo de las Fiestas de la Semana Grande donostiarra la Salve cantada en la iglesia matriz de Santa María. No hubo, cierto es - como no lo hay desde hace bastantes años- aquel aparato oficial; pero, cosa del pueblo, fue manifestación de donostiarrismo, siquiera sea tomado desde el punto de vista religioso.
Desde mucho antes -bastante antes de las siete de la tarde- de las ocho, hora anunciada para dar comienzo la ceremonia religiosa, comenzó a llegar al templo mucha gente. Se habían tomado disposiciones para no embotellar el recinto, pero no se pudo evitar que la amplia nave se llenara por completo, como muy pocas veces se habrá llenado el templo de Santa María.
A las ocho en punto, después de una introducción al órgano por el gran artista señor Urteaga (don Luis), el Orfeón Donostiarra, dirigido por el maestro Gorostidi, cantó admirablemente el "Ave María" de José María Usandizaga, y a continuación la "Salve", exclusiva para esta ceremonia y para esta iglesia, de monseñor Refice. Es obra esta "Salve" - cantada por el Orfeón Donostiarra y por un importante coro de muchachos-tiples de las Scholas Cantorum de Pasajes, Hernani y San Sebastián- que está hecha con el pensamiento puesto en la grandeza del acto, en esa grandeza que exige lo que pudiéramos llamar público de audiciones. Por eso carece en bastantes pasajes de esa severidad litúrgica en el procedimiento compositivo, aunque el autor - excelente músico y conocedor de los resortes de la composición- salva eso que pudiéramos llamar lagunas en el estricto lenguaje crítico, con una maestría en el juego de voces a las que se hace cambiar de tonalidades (mayores a menores o viceversa) con una facilidad y una fluidez admirables y de gran efecto.
En esta "Salve" no se muestra Refice como un Perosi de sus primeros tiempos (hace más de treinta años). Menos severo en las reglas gregorianas, mejor dicho seudogregorianas, se ha limitado a escribir en tono religioso, aunque no muy conforme con el lejano pensamiento de San Efrén.
Nada, sin embargo, puede reprocharse a esta página musical desde el punto de vista de agrado para el auditorio, pues, como antes decimos, ha sabido dar a su "Salve" una grandeza plena de magnificencia, muy propia para esta solemnidad.
A continuación se cantó el "Agur, Jesusen Ama", canto popular muy conocido, y el joven organista Juanito Urteaga, pensionado de la Diputación, se hizo cargo del "clavier" y del "pedalier" y admiró - sobre todo a los inteligentes que tuvieron la suerte de asistir a su audición- con la ejecución admirable de algunas obras.
(FUENTE: "LA VOZ DE GUIPÚZCOA" Miércoles, 15 de Agosto de 1934.- pág.16)