Estos días de lluvia resulta interesante leer un artículo que con el título "Mirando llover" publicó en 1903 José María Salaverría, del que reproduzco varios párrafos:
"Llueve y zumba el viento. También el mar toma parte en la singular sinfonía, y desde su dominio espumoso, viejo lleno de canas y gruñón, murmura tenazmente su queja de todos los siglos.
¿Qué le hemos hecho, pobres de nosotros, a la Naturaleza, para que de tal modo nos grite, nos zumbe y nos azote? Por las noches se oyen pasar las nieves del invierno, las aves alarmantes, perdidas en la sombra nocturna, llamándose con gritos de espanto. Vuelven de los lagos septentrionales a habitar otra vez los ríos y albuferas meridionales, y el triste ser humano que no puede volar como ellas, sueña con una emigración fantástica hacia países radiantes.
¿Por qué no hacen los hombres lo que las aves afortunadas? Reunirse en grupos y andar, siempre de cara al sol, en busca de otros climas, abandonando las ruindades, el frío y la sombra, como peregrinos ideales de un ansia nueva ....?
(.....)
Llueve con una insistencia abrumadora, y zumba el viento, y brama el mar, y en las anchas calles de la ciudad sólo se ven algunas sombras que huyen apresuradas. Todo es soledad, todo es envidia de aquellos días estivales que pasaron. Con una burla cruel del invierno, entre los copiosos chaparrones pueden verse los lugares del placer. Las casetas de baño sobre la playa que la furiosa marea llena con su oleaje; los palacios vacíos, con las ventanas cerradas como pupilas que duermen; el Casino mudo y solidario, sin músicas ni mujeres, ni ruedas pomposas de fuego, erguidas las dos torres como brazos que imploran.
Y sobre la terraza, enmarañadas las dentadas hojas por el furioso viento, una palmera enana, una pobre palmera expatriada se esfuerza aún en conservar un lazo color rosa, deshilachado ya, pero sugestivo como un poema (......)
Cuando muere el día, alguna vez se oye de repente por el lado de la bahía el rugido de la sirena de un vapor. Y como el viento lo agranda y hace alarmante, semeja aquel rugido una gran voz de espanto; como si el espectáculo del mar, fundido en la procelosa energía, hubiese infundido en el barco que huye un indescriptible terror pánico.
Entonces, por las desiertas calles, por los paseos solitarios, los seres ínfimos que viven de migajas se alarman también ante la promesa del invierno. (.....)
KOXKAS. R.M. - El Diario Vasco . 2 de Noviembre de 1992
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martes, 5 de noviembre de 2019
KOXKAS DONOSTIARRAS: "MIRANDO LLOVER"
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domingo, 3 de noviembre de 2019
KOXKAS DONOSTIARRAS: "TEMPORAL EN EL CANTÁBRICO"
FUE aquel un temporal, uno más, de los que el Cantábrico suele registrar cada año, con todas sus consecuencias de destrozos, naufragios y a veces víctimas mortales.Al que voy a referirme se inició en la noche del viernes al sábado, 23-24 de noviembre de 1928. El vendaval fue en aumento y en plena noche sorprendió al pesquero 'Irurak-Bat', de matrícula de San Sebastián que rompió amarras y fue arrastrado por las olas mar adentro. Los tripulantes, menos dos, consiguieron abandonar el barco que por fin fue arrastrado hacia el Club Náutico desde el que se tiraron unas cuerdas y los dos tripulantes que se hallaban a bordo consiguieron salvarse. El barco fue a estrellarse a la playa de La Concha, quedando partido en dos mitades. El temporal causó algunos destrozos, principalmente en los tejados. El embarcadero del Náutico fue destrozado. La entrada en el puerto de los pesqueros que llegaban de arribada forzosa se hacia con grandes dificultades. La motora salvavidas de la Sociedad de Salvamentos les prestaba ayuda. Dos pesqueros, zarandeados por las olas, corrieron peligro de abordarse, pero fueron auxiliados por la lancha.El agua hizo destrozos en el muelle, en la parte de Cai-Arriba, donde el muro del malecón exterior, resquebrajado por los empujes del agua, se agrietó y cedió, derrumbándose. Las aguas, libre el camino que les ofrecía el muro derribado, comenzaron a adentrarse cada vez más, llevando objetos que no habían sido retirados. Las aguas saltaban por la escalinata que subía al Paseo Nuevo, destrozando la caseta de Obras Públicas que había allí. Tuvieron que ser desalojadas aquellas casas. Algunos talleres quedaron destrozados.El barco de la casa Sota y Aznar, de 2.700 toneladas, el 'Arnabal-Mendi', navegaba de Bilbao a Pasajes y al no poder entrar en este puerto regresó a Bilbao, pero era tal la fuerza del viento y el estado del mar, que fue arrastrado hacia el cabo Machichaco. Se le rompieron algunas palas de la hélice, quedando el barco sin gobierno, yendo a parar a la deriva a la costa francesa, embarrancado en las rocas próximas a San Juan de Luz. El SOS lanzado por su capitán Venancio Goitia, fue recogido y los 28 hombres de la tripulación, entre ellos un muchacho de 15 años, fueron salvados por el pesquero 'San Pedro', de Pasajes. Se lanzaron cabos de arrastre, pero era imposible remolcar al 'Arnabal-Mendi', que fue contra las rocas, destrozándose.El temporal siguió dos días más, sin que se registraran desgracias personales.
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sábado, 2 de noviembre de 2019
KOXKAS DONOSTIARRAS: "DE COMIDAS Y FIGONES"
Hoy escribimos sobre tabernas, figones y pantagruélicas comidas. Estamos en 1934 y el apetito de los donostiarras, por lo menos de bastantes, era excelente. Prueba de ello es lo que comieron los empleados del Gremio de Carniceros, obsequiados por éste.
Fue en noviembre y se les quería premiar porque durante la huelga revolucionaria de octubre habían asegurado con su actividad el suministro a la población y a los hospitales.
Eran treinta y seis jóvenes " de contextura atlética y estómago como simas". Comieron "sólo" esto: Entremeses, sopa de pan, sopa de gallina, plato frío, fritos variados, angulas, perdiz en salsa, pollo asado con ensalada, fruta, queso y pasteles. Después hubo café, copas y cigarros.
El periódico "El Pueblo Vasco" que daba la noticia decía que todos los comensales quedaron satisfechos. Todos menos uno, quien dijo confidencialmente a la criada: "Ponme un "changui" con bastante jamón, mantequilla y así, porque tengo que ir a Pasajes. Es para el camino".
Vayamos, mientras hacemos la digestión, a una taberna que se inauguró aquellos días de noviembre de hace sesenta años. Y se anunciaba en forma de arenga homérica, así: "¡Ciudadanos! ya es hora de abilcar los prejuicios y las diferencias habidas por mezquinas ambiciones ciudadanas entre nosotros los mortales. Para conseguir lo expuesto bastará reintegrarnos a nuestras costumbres pacíficas y dedicar todos los ratos de ocio a nuestras clásicas alegrías españolistas y proporcionadas por nuestro gesto, nuestros vinos finos y olorosos y el paladar masculino y femenino que fue símbolo vigoroso de nuestra raza".
Este texto era la primera parte del anuncio de la taberna que quería ser "nido de reconciliación, lugar de placeres para las fauces y jol de la gloria". El tasquero autor del anuncio a la entrada del ingurgitorio puso este cartel : "Por razones de higiene se prohíbe hablar de política"
Y para terminar, lean ustedes lo que decían las Ordenanzas de la Villa de 1489, artículos 61 y 124: "Ordenamos y mandamos, que si alguno maliciosamente tirase a otro por los cabellos que pague la multa de 100 maravedises y que sea puesto en la cárcel y esté en ella 8 días. Y que si le tirase por la barba pague multa doble". "Ordenamos y mandamos que si hubiese fuego en alguna casa de la Villa, que los que tienen vinos y sidras estén obligados a darlos para apagar el fuego. Y que el Ayuntamiento está obligado a pagar al dueño de dicho vino y sidra lo que de ellos se hubiere gastado en apagar el fuego"
(KOXKAS. R,M, El Diario Vasco. 2 de Noviembre de 1994)
Fue en noviembre y se les quería premiar porque durante la huelga revolucionaria de octubre habían asegurado con su actividad el suministro a la población y a los hospitales.
Eran treinta y seis jóvenes " de contextura atlética y estómago como simas". Comieron "sólo" esto: Entremeses, sopa de pan, sopa de gallina, plato frío, fritos variados, angulas, perdiz en salsa, pollo asado con ensalada, fruta, queso y pasteles. Después hubo café, copas y cigarros.
El periódico "El Pueblo Vasco" que daba la noticia decía que todos los comensales quedaron satisfechos. Todos menos uno, quien dijo confidencialmente a la criada: "Ponme un "changui" con bastante jamón, mantequilla y así, porque tengo que ir a Pasajes. Es para el camino".
Vayamos, mientras hacemos la digestión, a una taberna que se inauguró aquellos días de noviembre de hace sesenta años. Y se anunciaba en forma de arenga homérica, así: "¡Ciudadanos! ya es hora de abilcar los prejuicios y las diferencias habidas por mezquinas ambiciones ciudadanas entre nosotros los mortales. Para conseguir lo expuesto bastará reintegrarnos a nuestras costumbres pacíficas y dedicar todos los ratos de ocio a nuestras clásicas alegrías españolistas y proporcionadas por nuestro gesto, nuestros vinos finos y olorosos y el paladar masculino y femenino que fue símbolo vigoroso de nuestra raza".
Este texto era la primera parte del anuncio de la taberna que quería ser "nido de reconciliación, lugar de placeres para las fauces y jol de la gloria". El tasquero autor del anuncio a la entrada del ingurgitorio puso este cartel : "Por razones de higiene se prohíbe hablar de política"
Y para terminar, lean ustedes lo que decían las Ordenanzas de la Villa de 1489, artículos 61 y 124: "Ordenamos y mandamos, que si alguno maliciosamente tirase a otro por los cabellos que pague la multa de 100 maravedises y que sea puesto en la cárcel y esté en ella 8 días. Y que si le tirase por la barba pague multa doble". "Ordenamos y mandamos que si hubiese fuego en alguna casa de la Villa, que los que tienen vinos y sidras estén obligados a darlos para apagar el fuego. Y que el Ayuntamiento está obligado a pagar al dueño de dicho vino y sidra lo que de ellos se hubiere gastado en apagar el fuego"
(KOXKAS. R,M, El Diario Vasco. 2 de Noviembre de 1994)
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KOXKAS DONOSTIARRAS: "NOVIEMBRE"
Noviembre era el mes noveno de los romanos, cuyo año sólo contaba diez, y el undécimo del calendario Juliano y Gregoriano. Es el mes en el que se celebra la fiesta de los difuntos. Jóvenes y viejos, mujeres y niños, todos se dirigían a la mansión de los muertos y allí tenían un recuerdo de lo seres queridos.
Cada uno se dirige a una tumba, donde están descansando las cenizas de la madre, del padre, del hijo.... Un anciano llora ante una losa en la que solo se ven inscritas estas palabras: "Diez y ocho años". Una mujer deposita unas flores en otro sepulcro. Dos niños con las manos juntas rezan: les han dicho que recen y que miren al cielo, porque su madre está allí. Cuando abandonan el lugar uno le dice al otro: "Si mamá no viene mañana, es porque ya no nos quiere".
Es noviembre un mes triste en el que los árboles pierden las hojas. Un poeta escribió: "¡Cuán triste están sus desnudas y torcidas ramas, que a manera de espectros, alargan sus descarnados brazos!¿Qué ha sido de su hermoso ropaje de mil verdes colores?¿Por qué solo tienen hoy para cubrirse ése tosco sayal?¿Habrán muerto por ventura?¡No, silencio, duermen solamente! Hacen lo que tantas hermosas coquetas, que al entregarse en brazos de Morfeo, se despojan de sus postizos y adornos, arrojándolos con disgusto, El árbol deja caer hasta la última de sus hojas, y cuando mustias y secas aparecen por el suelo, impelidas por el ímpetu de los vientos, parece que las miran hasta con desprecio y que las dicen estas crudas palabras: Ya sois viejas y no estáis de moda. Enseguida se duerme, esperando al espléndido y brillante proveedor, que ha de proporcionarle nuevas galas: ¡la primavera! Adiós, pues, arbolillo, buenas noches"
Noviembre era el mes en que el leñador derribaba algunas encinas, olmos o robles del bosque, que en las serrerías comercializaban, y en su lugar plantaban otros jóvenes y pequeños árboles. En algunas plantaciones arrancaban las cepas viejas y plantaban las nuevas, preparaban la sidra, trasegaban los vinos, sembraban coles, preservaban de las heladas los tubérculos destinados a la alimentación de las personas y del ganado, mataban a los cerdos y elaboraban morcillos y chorizos.
Los poetas han preferido cantar a mayo, a la primavera, aunque no han faltado quienes se han inspirado en las primeras nieves que como antesala del invierno caían en noviembre. Mes que también tiene sus encantos y sus leyendas que se contaban en los hogares junto al fuego que ardía en las chimeneas.
(FUENTE: KOXKAS. R.M. El Diario Vasco. 2 de Noviembre en 1995)
Cada uno se dirige a una tumba, donde están descansando las cenizas de la madre, del padre, del hijo.... Un anciano llora ante una losa en la que solo se ven inscritas estas palabras: "Diez y ocho años". Una mujer deposita unas flores en otro sepulcro. Dos niños con las manos juntas rezan: les han dicho que recen y que miren al cielo, porque su madre está allí. Cuando abandonan el lugar uno le dice al otro: "Si mamá no viene mañana, es porque ya no nos quiere".
Es noviembre un mes triste en el que los árboles pierden las hojas. Un poeta escribió: "¡Cuán triste están sus desnudas y torcidas ramas, que a manera de espectros, alargan sus descarnados brazos!¿Qué ha sido de su hermoso ropaje de mil verdes colores?¿Por qué solo tienen hoy para cubrirse ése tosco sayal?¿Habrán muerto por ventura?¡No, silencio, duermen solamente! Hacen lo que tantas hermosas coquetas, que al entregarse en brazos de Morfeo, se despojan de sus postizos y adornos, arrojándolos con disgusto, El árbol deja caer hasta la última de sus hojas, y cuando mustias y secas aparecen por el suelo, impelidas por el ímpetu de los vientos, parece que las miran hasta con desprecio y que las dicen estas crudas palabras: Ya sois viejas y no estáis de moda. Enseguida se duerme, esperando al espléndido y brillante proveedor, que ha de proporcionarle nuevas galas: ¡la primavera! Adiós, pues, arbolillo, buenas noches"
Noviembre era el mes en que el leñador derribaba algunas encinas, olmos o robles del bosque, que en las serrerías comercializaban, y en su lugar plantaban otros jóvenes y pequeños árboles. En algunas plantaciones arrancaban las cepas viejas y plantaban las nuevas, preparaban la sidra, trasegaban los vinos, sembraban coles, preservaban de las heladas los tubérculos destinados a la alimentación de las personas y del ganado, mataban a los cerdos y elaboraban morcillos y chorizos.
Los poetas han preferido cantar a mayo, a la primavera, aunque no han faltado quienes se han inspirado en las primeras nieves que como antesala del invierno caían en noviembre. Mes que también tiene sus encantos y sus leyendas que se contaban en los hogares junto al fuego que ardía en las chimeneas.
(FUENTE: KOXKAS. R.M. El Diario Vasco. 2 de Noviembre en 1995)
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viernes, 1 de noviembre de 2019
KOXKAS DONOSTIARRAS: "POLLOE"
POLLOE, el cementerio donostiarra, fue inaugurado en 1877 y el primer enterramiento fue el de Cayetano Michelena, de 25 años, natural de San Sebastián, casado, que había muerto en la Beneficencia el 4 de octubre. Hasta que se abrió Polloe los cementerios en la ciudad eran el de San Bartolomé, en el cerro de este nombre, y el de San Martín, que estaba aproximadamente donde hoy se alza la Audiencia y en la manzana contigua, donde se halla el convento y capilla de las Siervas de Maria.
El cementerio de Polloe está cruzado por calles, todas como es natural con nombres de Santos: San Sebastián, San Lorenzo, San Prudencio, San Ignacio, San Martín, San Vicente, San Pedro, Santa Clara, Santa Catalina, Santa María, Santa Teresa.... Calles estrechas a cuyos lados se alzan panteones y cipreses. Calles generalmente solitarias, excepto cuando hay un enterramiento y en estos días de noviembre en que el recuerdo de los muertos se aviva ante las fechas de Todos los Santos y Difuntos.
Resulta curioso saber que una zona de Polloe, donde estaba la llamada fosa común, separada de los grandes panteones,está dividida en calles cuyos nombres son los patronímicos de los Concejales que formaban la Comisión de Gobernación : calle de San Fernando (Fernando Sasiain), de San Manuel (Manuel Lartigue), calle de San Casimiro(Casimiro Iturrizaga), de San Alfredo (Alfredo Camio), de San Nicolás (Nicolás Goitia).
La puerta de entrada al cementerio luce esta leyenda: "Pronto dirán de vosotros lo que hoy dicen de nosotros: murieron". Y otra leyenda curiosa la que luce el panteón del Marqués de Casa Valdés: "Última casa de Valdés".
También en el cementerio hay divisiones según el capítulo económico que acompañó a los allí enterrados. Hay panteones que llaman la atención por su buen gusto, hasta su suntuosidad. En Polloe descansan para siempre José María Usandizaga, el general Barroso, muerto cuando era Ministro de Gracia y Justicia, los padres del cardenal Merry del Val, el Conde de Serrallo.
Un panteón guarda los restos de algunos , no todos, de los donostiarras que se reunieron en Zubieta en septiembre de 1813 tras la destrucción de la ciudad en 1813.
Pasear por las calles de Polloe en una tarde melancólica, agregaba tristeza a los viejos recuerdos que venían a mi mente ante los nombres de los allí enterrados. Compañeros de estudios, víctimas de la guerra del 36, gentes con las que conviví en el quehacer de cada día , familiares queridos..... llenaban mi ser de tristeza. Momento de oración.
(FUENTE: KOXKAS. R.M.- El Diario Vasco, 1 de Noviembre de 1998)
El cementerio de Polloe está cruzado por calles, todas como es natural con nombres de Santos: San Sebastián, San Lorenzo, San Prudencio, San Ignacio, San Martín, San Vicente, San Pedro, Santa Clara, Santa Catalina, Santa María, Santa Teresa.... Calles estrechas a cuyos lados se alzan panteones y cipreses. Calles generalmente solitarias, excepto cuando hay un enterramiento y en estos días de noviembre en que el recuerdo de los muertos se aviva ante las fechas de Todos los Santos y Difuntos.
Resulta curioso saber que una zona de Polloe, donde estaba la llamada fosa común, separada de los grandes panteones,está dividida en calles cuyos nombres son los patronímicos de los Concejales que formaban la Comisión de Gobernación : calle de San Fernando (Fernando Sasiain), de San Manuel (Manuel Lartigue), calle de San Casimiro(Casimiro Iturrizaga), de San Alfredo (Alfredo Camio), de San Nicolás (Nicolás Goitia).
La puerta de entrada al cementerio luce esta leyenda: "Pronto dirán de vosotros lo que hoy dicen de nosotros: murieron". Y otra leyenda curiosa la que luce el panteón del Marqués de Casa Valdés: "Última casa de Valdés".
También en el cementerio hay divisiones según el capítulo económico que acompañó a los allí enterrados. Hay panteones que llaman la atención por su buen gusto, hasta su suntuosidad. En Polloe descansan para siempre José María Usandizaga, el general Barroso, muerto cuando era Ministro de Gracia y Justicia, los padres del cardenal Merry del Val, el Conde de Serrallo.
Un panteón guarda los restos de algunos , no todos, de los donostiarras que se reunieron en Zubieta en septiembre de 1813 tras la destrucción de la ciudad en 1813.
Pasear por las calles de Polloe en una tarde melancólica, agregaba tristeza a los viejos recuerdos que venían a mi mente ante los nombres de los allí enterrados. Compañeros de estudios, víctimas de la guerra del 36, gentes con las que conviví en el quehacer de cada día , familiares queridos..... llenaban mi ser de tristeza. Momento de oración.
(FUENTE: KOXKAS. R.M.- El Diario Vasco, 1 de Noviembre de 1998)
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lunes, 14 de octubre de 2019
EL DERECHO DE PROPAGANDA
EL DERECHO DE PROPAGANDA
# Estos señores clericales han perdido por completo la necesaria serenidad de todo buen ciudadano, ante el sencillísimo acto de que los elementos contra ellos enfrentados, se dediquen pacíficamente en la española República de trabajadores se dediquen al simpático trabajo de propaganda anticlerical, pegando pasquines en los muros de los edificios públicos, o en las carteleras dedicadas a este efecto; impresos todos ellos legalizados ante la autoridad competente para mayor satisfacción y tranquilidad del pacífico vecindario.
Pero en Bilbao y Donostia, los señores clericales sospechan que los derechos de ciudadanía son sencillamente unos viejos privilegios hechos a su exclusivo beneficio, y corren detrás de los pegadores de manifiestos para arrancar éstos violentamente. Ante la violencia, los trabajadores del engrudo y defensores de la ciudadanía se revuelven airados y surge el inevitable choque, dando por resultado final el que todos ellos vayan a saludar al gobernador civil.
Los señores clericales, detentadores en España de todos los monopolios, hasta que cansado el buen pueblo dio al traste con la Monarquía e implantó la República, no saben portarse en los momentos un poco adversos, ni como personas de regular cultura. Porque pretender acallar o destruir por la violencia la legal propaganda del enemigo, es además de ineficaz, de un gusto harto villano.
Validos de la libertad de imprenta que al amparo de la República pueden ejercitar todos los españoles, a los beatíficos clericales no se les ocurre oponer otros impresos a los impresos de sus contrarios. Su razonamiento troglodítico y torquemadesco es la destrucción por medio del fuego o de la violencia, pero jamás convencer con cristianos ejemplos de mesura y de confraternidad humana.
Ahora, con motivo del acuerdo tomado en el Parlamento contra las órdenes religiosas, cumpliendo así la voluntad nacional, en lugar de dar la nota simpática de humildad y resignación cristiana ante el mandato de la nación, amenazan con provocar una guerra civil.
No consideran que obtendrían mayores beneficios para salvar las almas, despreciando las luchas armadas, y pobremente, humildemente, si son arrojados de los templos suntuosos y hasta de las ermitas, aunque sea en medio de los bosques y alimentándose de bellotas, con la sonrisa en los labios, implora a Dios el perdón de sus enemigos, para que así, ellos también sean perdonados de cuantos males cometieron en este pícaro mundo.
Bienaventurados los mansos.
PEDRO GORRI ( LA VOZ DE GUIPÚZCOA.15 de OCTUBRE de 1935)
# Estos señores clericales han perdido por completo la necesaria serenidad de todo buen ciudadano, ante el sencillísimo acto de que los elementos contra ellos enfrentados, se dediquen pacíficamente en la española República de trabajadores se dediquen al simpático trabajo de propaganda anticlerical, pegando pasquines en los muros de los edificios públicos, o en las carteleras dedicadas a este efecto; impresos todos ellos legalizados ante la autoridad competente para mayor satisfacción y tranquilidad del pacífico vecindario.
Pero en Bilbao y Donostia, los señores clericales sospechan que los derechos de ciudadanía son sencillamente unos viejos privilegios hechos a su exclusivo beneficio, y corren detrás de los pegadores de manifiestos para arrancar éstos violentamente. Ante la violencia, los trabajadores del engrudo y defensores de la ciudadanía se revuelven airados y surge el inevitable choque, dando por resultado final el que todos ellos vayan a saludar al gobernador civil.
Los señores clericales, detentadores en España de todos los monopolios, hasta que cansado el buen pueblo dio al traste con la Monarquía e implantó la República, no saben portarse en los momentos un poco adversos, ni como personas de regular cultura. Porque pretender acallar o destruir por la violencia la legal propaganda del enemigo, es además de ineficaz, de un gusto harto villano.
Validos de la libertad de imprenta que al amparo de la República pueden ejercitar todos los españoles, a los beatíficos clericales no se les ocurre oponer otros impresos a los impresos de sus contrarios. Su razonamiento troglodítico y torquemadesco es la destrucción por medio del fuego o de la violencia, pero jamás convencer con cristianos ejemplos de mesura y de confraternidad humana.
Ahora, con motivo del acuerdo tomado en el Parlamento contra las órdenes religiosas, cumpliendo así la voluntad nacional, en lugar de dar la nota simpática de humildad y resignación cristiana ante el mandato de la nación, amenazan con provocar una guerra civil.
No consideran que obtendrían mayores beneficios para salvar las almas, despreciando las luchas armadas, y pobremente, humildemente, si son arrojados de los templos suntuosos y hasta de las ermitas, aunque sea en medio de los bosques y alimentándose de bellotas, con la sonrisa en los labios, implora a Dios el perdón de sus enemigos, para que así, ellos también sean perdonados de cuantos males cometieron en este pícaro mundo.
Bienaventurados los mansos.
PEDRO GORRI ( LA VOZ DE GUIPÚZCOA.15 de OCTUBRE de 1935)
domingo, 13 de octubre de 2019
Koskas donostiarras: Conmemoración
El cuarto centenario del descubrimiento de América fue solemnemente celebrado no sólo en España sino también en lo que entonces eran territorios unidos a la Madre Patria. Así sucedió en La Habana donde en 1892 ondeaba en el Morro de la ciudad cubana la enseña española.Y fueron los vascos, que en gran número vivían entonces en la capital de la Perla de las Antillas, los que con más calor celebraron la fecha.
El 15 de octubre de aquel año desfiló por las calles de La Habana una procesión en la que figuraban cuatro preciosas carrozas montadas por gente vasco-navarra. Rompían la marcha cuatro alguaciles del Corregimiento, llevando los tradicionales chuzos y ramas de roble y laurel como emblemas de la fuerza y la victoria. A continuación iba una rondalla de jóvenes navarros. Después, la espata-dantza con sus chistularis y un atabalero al frente. Esta comparsa la dirigía el eibarrés don Francisco Ciaran y en ella figuraban los guipuzcoanos Pedro Ortiz, de San Sebastián, Fulgencio Mendía, de Zumarraga e Hipólito Albóñiga, de Azpeitia, amén de otros vizcainos y navarros.
Seguía una carroza tirada por dos parejas simulando el agitado mar Cantábrico y levantando orgullosamente la proa la canoa Euskal-Erria, vencedora de la regata celebrada el primer día de las fiestas. Esta canoa había sido tripulada por seis bermeanos y patroneada por un bilbaíno, y había ganado a otras siete embarcaciones tripuladas por marinos de otras provincias.
Venían inmediatamente los estandartes de las cuatro provincias hermanas. Con el de Guipúzcoa iba un grupo de niños. También figuraba el estandarte "Laurak-Bat" llevado por don Atanasio Querejeta.
Después iba la carroza que simbolizaba el Árbol de Guernica y la Casa Foral. Al pie del Árbol el Anciano Portafuegos custodiado por dos guerreros, uno de ellos don Aniceto Lasa, de Guipúzcoa. A continuación marchaba la escola de la guardia foral, en la que el corneta era don Luis Lerchundi, de Rentería y en la tropa figuraban don Felipe Aguirre, de Ataún, don José María Gurruchaga, de Ichaso y don Saturnino Ozoa, de Zumárraga, perfectamente armados.
Venía después la gran carroza del Descubrimiento de América, representando a Colón , don Vicente Icaran, de Marquina. Luego, varios coches de respeto con las señoras de la Junta directiva de la Asociación de Beneficencia y la compañía de chapelgorris al mando del guipuzcoano don Antonio Maria Artiz, y señoritas con trajes regionales, cerraban con broche de oro el desfile que ofreció la colonia vasco-navarra de La Habana.
(KOXKAS. 13/10/1992)
El 15 de octubre de aquel año desfiló por las calles de La Habana una procesión en la que figuraban cuatro preciosas carrozas montadas por gente vasco-navarra. Rompían la marcha cuatro alguaciles del Corregimiento, llevando los tradicionales chuzos y ramas de roble y laurel como emblemas de la fuerza y la victoria. A continuación iba una rondalla de jóvenes navarros. Después, la espata-dantza con sus chistularis y un atabalero al frente. Esta comparsa la dirigía el eibarrés don Francisco Ciaran y en ella figuraban los guipuzcoanos Pedro Ortiz, de San Sebastián, Fulgencio Mendía, de Zumarraga e Hipólito Albóñiga, de Azpeitia, amén de otros vizcainos y navarros.
Seguía una carroza tirada por dos parejas simulando el agitado mar Cantábrico y levantando orgullosamente la proa la canoa Euskal-Erria, vencedora de la regata celebrada el primer día de las fiestas. Esta canoa había sido tripulada por seis bermeanos y patroneada por un bilbaíno, y había ganado a otras siete embarcaciones tripuladas por marinos de otras provincias.
Venían inmediatamente los estandartes de las cuatro provincias hermanas. Con el de Guipúzcoa iba un grupo de niños. También figuraba el estandarte "Laurak-Bat" llevado por don Atanasio Querejeta.
Después iba la carroza que simbolizaba el Árbol de Guernica y la Casa Foral. Al pie del Árbol el Anciano Portafuegos custodiado por dos guerreros, uno de ellos don Aniceto Lasa, de Guipúzcoa. A continuación marchaba la escola de la guardia foral, en la que el corneta era don Luis Lerchundi, de Rentería y en la tropa figuraban don Felipe Aguirre, de Ataún, don José María Gurruchaga, de Ichaso y don Saturnino Ozoa, de Zumárraga, perfectamente armados.
Venía después la gran carroza del Descubrimiento de América, representando a Colón , don Vicente Icaran, de Marquina. Luego, varios coches de respeto con las señoras de la Junta directiva de la Asociación de Beneficencia y la compañía de chapelgorris al mando del guipuzcoano don Antonio Maria Artiz, y señoritas con trajes regionales, cerraban con broche de oro el desfile que ofreció la colonia vasco-navarra de La Habana.
(KOXKAS. 13/10/1992)
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