sábado, 13 de octubre de 2018

04 - SI EN SAN SEBASTIÁN.....



Si en San Sebastián, en el siglo XVIII, sólo tenía carruaje el Gobernador Militar, en el XIX, después del derribo de las murallas, la aristocracia local y especialmente la burguesía enriquecida con el comercio ultramarino, disponían de coche propio para desplazarse hasta las quintas del otro lado del Urumea, para ir de viaje a Bayona y de excursión a Pasajes o al valle de Loyola, o simplemente para llegar hasta el barrio de San Martín donde en las cocherasde Elósegui podían alquilarse carruajes tan elegantes como los que de Madrid traían todos los veranos los Medinaceli, los Infantado, la duquesa de Bailén o el infante Don Sebastián.... Pero el vehículo que en el último cuarto de siglo puso su simpática estampa en el Bulevar y en la Avenida fue la "cesta", ligera como un tilbury, conducida por un auriga de boina colorada, alegre para ir a los toros entre el restallar de los látigos, rápida para, dejando atrás las villas recién construidas más allá de Ategorrieta, cubrir con presteza el recorrido hasta el Pasajes de las bateleras.

Pero como no todos en San Sebastián disponían de coche propioy como alquilar un fiacre o simón con su cochero enchisterado quedaba reservado para los cortejos fúnebres a San Bartolomé primero y luego a Polloe, el transporte público, a medida que el perímetro urbano se ensanchaba, era un problema que D. Eusebio García y Lejárraga quiso resolver consiguiendo el 1 de marzo de 1884 una concesión de la Diputación guipuzcoana para establecer, desde el Antiguo hasta Rentería, un servicio de tranvías....que no llegaron a arrancar hasta el 18 de julio de 1887, fecha en que una Compañía Anónima se hizo cargo de llevar adelante la iniciativa mediante una suscripción pública de 250 acciones de a 500 pesetas. Fue aquella una empresa animada por D. Ramón de Brunet y Prat como presidente, y por D. José de Brunet y Bermingham, D. Anastasio Osácar y Urrutia, D. Luis Calisalvo y Echandia y D. José Mª. Elizarán y Sarobe, como vocales.

En medio de una salva de aplausos de las autoridades y los curiosos congregados en el Paseo de la Concha, el 18 de julio de 1887 arrancó el trío de mulas que arrastraba uno de los "elegantes carruajes" que la Compañía ponía a disposición del público.

Ocho vehículos cerrados y seis abiertos, veintiuna mulas y doce caballos eran el "parque móvil" que desde el Antiguo hasta Ategorrieta sirvió el día de la inauguración del servicio a la curiosidad de 2.380 personas que se sintieron viajeras a través de la geografía urbana del San Sebastián finisecular; 2.380 usuarios del transporte "en común" que pagaron a diez céntimos el kilómetro y dos más -lo que entonces llamaban un ochavo- si tenían el capricho de que en el recorrido les acompañase su perro.... Aunque para entonces -valga el inciso- había aquí perros "capitalistas": los de aguas que formaban parte de la tripulación de las embarcaciones pesqueras en las que cobraban su "partiya" como un marinero más.

Los tranvías que pasaban por el túnel de Miramar abierto por la Compañía, a la que más adelante el Ayuntamiento abonó el 75% de lo gastado en la obra, prolongaron su recorrido, el 27 de julio de 1888, hasta Pasajes Ancho donde se sincronizó el servicio el servicio de las bateleras con la llegada y la salida del nuevo medio de locomoción.

El 22 de agosto de 1897 se introdujo una importante novedad en los tranvías: la electricidad, que sustituyó la tracción de sangre por el impulso de los invisibles H.P.... Los bigotudos conductores hubieron de cambiar el látigo por la manivela, pero conservaron la campana cuyo tintineo sonó y resonó por las calles donostiarras hasta el año 1948, en que los autobuses -línea de Amara- y los trolebuses -a Venta Berri e Igueldo- relevaron a los blancos tranvías de larga percha y a sus remolques las simpáticas y ventiladas jardineras.

Otros transportes colectivos tuvo San sebastián ya entrado el siglo XX : el tranvía a Ulía y el que trepaba por la ladera hasta la cumbre de Igueldo. El primero fue inaugurado el 8 de junio de 1907 y en tres cuartos de hora hacía el recorrido desde la Plaza Vieja, o sea desde el Bulevar, hasta el Casino levantado a unos centenares de metros de la cima del monte. El funicular de Igueldo, como se llamó al pequeño ferrocarril de cremallera, tardó algún tiempo en ser inaugurado pues un sector de la población veía en él el riesgo de una catástrofe si llegaba a romperse el cable de tracción. Pero vencidos los temores, el 25 de agosto de 1912 - con el pretexto de una fiesta benéfica - quedó abierto al público que pagaba 50 céntimos por el billete de ida y vuelta.

Tanto en Ulía como en Igueldo fueron instalados sendos Casinos con restaurantes y atracciones, pistas de baile, "skating", etc. Junto al de Ulía destacaban las grandes ruedas metálicas del transbordador ideado por el ingeniero Torres Quevedo, artilugio mecánico inaugurado el 30 de septiembre de 1907, que en una frágil barquilla llevaba a los curiosos por encima de una honda vaguada hasta el Tiro de Pichón, ofreciéndoles una espléndida panorámica del monte y el del mar... que no a todos el miedo dejaba gustar.

Pasaron los años y decayó el interés de la gente por Ulía, mientras iba creciendo hacia Igueldo. La razón me la explicó hace cincuenta años Rufino San Martín, uno de los navarros promotores de este último: la rapidez del acceso. Si los empresarios de Ulía hubiesen instalado - desde Manteo o desde Montpas - un funicular en vez deoptar por las lentas y traqueteantes "jardineras" del tranvía, otro gallo habría cantado al Casino, al restaurant, al Tiro y a las demás atracciones esparcidas por aquel bello rincón de la geografía guipuzcoana.

-------- ------- -------- ---------- 

El 24 de diciembre de 1898 el ingeniero D. Manuel Garbayo presentó en el Gobierno Civil un proyecto para la instalación de un tranvía eléctrico entre Hernani y San Sebastián.

Otro tranvía interurbano fue el de la capital a Tolosa nacido de una reunión de fuerzas vivas celebrada en el Palacio de Bellas Artes el día 12 de enero de 1902. En el proyecto eléctrico intervino el ingeniero D. Miguel Landi, padre del que sería notable pintor Carlos Landi, y hubo de esperar para ser realidad hasta las cuatro de la tarde del 16 de agosto de 1911 en que se inauguró el tramo San Sebastián - Andoain recorrido por aquel tranvía eléctrico - que muchos todavía han conocido - en 50 minutos.


JOSE BERRUEZO RAMIREZ

No hay comentarios:

Publicar un comentario