viernes, 12 de diciembre de 2025

11.-SAN SEBASTIAN, CAPITAL


Dejemos a los donostiarras enzarzados en sus disputas y co-nozcamos una victoria más en el desarrollo del pueblecito de ar-tesanos, pescadores, caseros y comerciantes que conocimos.

¿Cómo consiguió nuestra Ciudad la capitalidad?

Desde 1820 cada provincia vascongada tiene ya su capital. Muchas intrigas procuraron en ese momento que San Sebastián no alcanzara tan alto honor. Incluso se intentó privarla de po-seer Juzgado de Primera Instancia, reduciéndola a Villa.

Envidia? ¿Temor de que su desarrollo pudiera perjudicar a otros?

Por entonces -1820-los donostiarras estaban entregados al esfuerzo de su reconstrucción. Acababa casi de terminar aquel enfrentamiento entre arquitectos, propietarios, Ayuntamiento y Junta de Obras y también la angustiosa falta de dinero.

Lo que no les impidió pelear como bravos en defensa de sus intereses y de sus justas aspiraciones.

El 17 de octubre de 1821, al dividirse el territorio nacional en provincias, se propuso la demarcación de las Vascongadas, señalándose Bilbao como capital de Vizcaya, Vitoria de Alava y Tolosa de Guipúzcoa.

Al día siguiente que diligencia! nuestra Ciudad defen-dió sus derechos.

¿Qué dijo Alabó sus nuevos edificios abundantes y her moses. Habló del inmenso gentio que había vuelto a ella. De su comercio floreciente y de su riqueza. De su condición de puer-to. (Podía haberse referido también a su fama militar y a sus hazañas comerciales). Señaló el contingente que aportaba para alzamientos a guerra. Y acabó con la afirmación de que recono-cerla capital sería un acto de justicia por lo mucho que había sufrido.

Tres días después el Congreso declaraba solennemente a San Sebastián Capital de la Provincia.

¡Qué alegría la noche en que se supo la noticia! Se pidió a todos los vecinos que iluminaran ventanas y balcones y la Ciu-dad tembló como la llama de una lamparilla de aceite.

Quiso evitarse cualquier sentimiento de envidia o de rivali dad, siempre lastimosa. Mucho más en este caso por tratarse de guipuzcoanos,

Para ello, San Sebastián pudo declamar, y así lo hizo, estos versos:

De Guipúzcoa sois todos varones Nobles hijos de la libertad. Y Guipúzcoa no envidia blasones Pues son suyos los de esta Ciudad.

No acabó aquí el asunto.

Porque, ¿dónde debía residir la Diputación?

Hasta entonces las Juntas se habían reunido en distintos pue-blos y villas.

Pero al señalarse lugar fijo para celebrar las sesiones-To-losa, nuestro Ayuntamiento protestó otra vez. Alegó que San Sebastián era la población de mayor vecindario e importancia de Guipúzcoa. La que más contribuia a los gastos generales. La que poseía carreteras y caminos que la unian con otras capitales y villas del interior, y a la que el mar enlazaba con las grandes ciudades extranjeras.

La razón volvía a estar de nuestra parte. Y el éxito también.

No hubo más resistencias ni más obstáculos cuando un Real Decreto de 23 de agosto de 1854 designaba a San Sebastián Ca-pital de la Provincia.

Nuestra Ciudad podía ya beneficiarse del desarrollo y de las infinitas actividades que esta alta categoría la iban a propor cionar.

Ahi tenemos, brevemente, la historia de nuestra flamante capitalidad.

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