Para San Sebastián, en su ansia de crecimiento, era necesa-rio estar en el camino principal. La Ciudad quedaba a trasmano para los viajeros y comerciantes que usaban la ruta general.
Desde 1833 estaba proyectado hacer pasar por San Sebastián la calzada principal. No se regatearon atención y estudios-el mismo Ugartemendia reconoció el extenso tramo
Nadie dudaba de que si la comunicación con Irún era intere-sante, si se unía a ambas en la ruta principal entre Francia y España las ventajas serían mayores. Cuántos correos, diligencias, viajeros y posadas no habrán visto entonces con la imaginación y el deseo nuestros antepasados.
Los mayores obstáculos los presentaba el terreno, sobre todo entre Miracruz y Lezo. Porque el fango, muy abundante, ha-cía necesaria la construcción de costosos malecones,
Se interesó a Rentería para que entrase en el plan, a fin de que los gastos fueran menores.
Por eso, la entrada de Pasajes en el camino después de va-riados incidentes fue importantísima.
El año 1834 fue aprobado, vencidos sin fin de obstáculos, la nueva carretera, cuyas obras empezaban en 1838.
Cinco años después -1843-se aprobaba también el nuevo camino que desde Andoain acaba en Las Ventas de Irún por La-sarte, San Sebastián, Pasajes y Lezo. Incluía las reparaciones del puente de Santa Catalina.
Catorce años iban a poner a prueba el tesón y la constancia de Jos donostiarras para conseguir el deseado beneficio de quedar dentro del camino principal.
Y es justo traer de nuevo un nombre, el de un donostiarra. ejemplo de abnegación, entusiasmo y sacrificio: don Fermin Lasala, cuyo nombre lleva una plaza de nuestra Parte Vieja. El fue el promotor de esta nueva carretera, su defensor entu-siasta. No hubo en realidad obra o trabajo en que no cooperase con su consejo, su apoyo o su ayuda económica.
Durante esos catorce años son de imaginar los muchos mo-mentos dificiles o de desfallecimiento que hubo necesidad de su-perar. En uno de ellos, Lasala se comprometió a construir por si mismo el nuevo camino.
El año 1847 se inauguraba al fin la nueva ruta.
Terminaba asi la vida aislada de la Ciudad. A San Sebastián -diez mil habitantes no haria falta descubrirla como lo hizo Murat cuando conducia sus soldados a través de Guipúzcoa. Ni coger un camino desconocido y en desuso para llegar a ella.
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