viernes, 12 de diciembre de 2025

EXCURSIÓN ESCOLAR (XVII) - Los soldados de la Revolución francesa entran en San Sebastián

 Los soldados de la Revolución francesa entran en San Sebastián ¿Instalaron aqui la guillotina? El ejército napoleónico permanece cinco años en la ciudad. El fi-nal de la guerra de la Independencin señalará el martirio de nuestro pueblo. La fecha luctussa det 31 de agosto. El acta de Zubieta monumento al donos tiarrismo. Otra vez los franceses: Los Cien mil hijus de San Luis,

El 21 de enero de 1793 cae bajo la guillotina la cabeza de Luis XVI y el sangriento golpe resuena en todas las Cortes euro-peas. España declara la guerra a la Francia revolucionaria el 6 de septiembre e invade al vecino pais por Cataluña y por Guipúz coa... pero al cabo de casi un año la reacción del Ejército de la Convención es tan enérgica y decisiva que las tropas españolas del Conde de Colomera tienen que repasar los Pirineos. Inexpli-cablemente abandonan Fuenterrabía e Irún, se repliegan o Oyar zun, pasan a Hernani y de este punto a Tolosa, camino de Pam-plona. La retirada tiene todo el aspecto de una fuga. Y San Se-bastián queda entregada a su suerte con muy pocas tropas, sin apenas mandos militares, falta de médicos y cirujanos, sin di-nero en las arcas municipales porque los tesoreros se habian ido dejando a la ciudad sin un maravedíx, huérfana de párro-cos y de sacerdotes, sin panaderos, sin reservas de agua... y con un Gobernador Militar-don Alonso Molina Sierra que aca-baba de cumplir los ochenta años. No habrá pues de sorprender a nadie que cuando el 3 de agosto de 1794 se presenta ante las murallas un corneta del Ejército de los Pirineos Occidentales portador de una carta en la que el general Moncey intima a la rendición, so pena de grandes y graves males, el Alcalde don Juan José Vicente de Michelena y los regidores que quedaban en la ciudad firmasen al día siguiente que era el 16 de Ther midor en el calendario republicano francés una ventajosa ca-pitulación para evitar el bombardeo y el saqueo de San Se-bastián.

Posesionados de la ciudad los franceses, se portaron al prin-cipio con corrección, trato que se fue endureciendo por causa del fanatismo del Representante del Pueblo ciudadanos Pinet quien, si hemos de creer lo que se dice en unas interesantes «Mémoires sur la dernière guerre entre la France et l'Espagnes, hizo colocar la guillotina en la Plaza Nueva (hoy del 18 de Julio).

Dos años duró la ocupación francesa y una vez terminada el Alcalde Michelena, que lo había seguido siendo, y los regidores donostiarras fueron llevados ante un Consejo de Guerra que se celebró en Pamplona y que el 1. de octubre de 1798 falló con-denándoles a duras penas de prisión y a fuertes multas. Esta sentencia fue desaconsejada por el Consejo Supremo de Gue-rra, pero Carlos IV dictó el 2 de enero de 1800 una Real Reso-lución cuya dureza contra los donostiarras acusaba la mano de Godoy, enemigo del País Vasco.

Michelena resultó condenado a seis años de destierro y a este tono fueron las penas de sus colaboradores.

Aún no se les había pasado a los donostiarras la inquietud causada por la presencia de las tropas de la Convención cuan-do nuevamente la bandera tricolor se acercaba a las murallas de la ciudad. Pero esta vez los soldados franceses venian en son de paz; era el 6 de febrero de 1808 y traían la orden dada por Godoy de que se les abriesen las puertas del Cubo Imperial. Así se hizo tras un forcejeo por parte del Comandante General de Guipúzcoa Duque de Mahón, y aquí se instalaron como ami-gos... hasta que el madrileño 2 de mayo dio a conocer a todos cuales eran las verdaderas intenciones de Napoleón respecto a España. Inmediatamente se hace cargo del mando en nuestra provincia el General Thouvenot, quien el 9 de julio recibirá en la Puerta de Tierra al nuevo rey impuesto por el Emperador: a José Bonaparte para quien el pueblo donostiarra reservó la más fría de las acogidas.

En San Sebastián permanecen los franceses hasta los últi-mos momentos de la Guerra de la Guerra de la Independencia, siendo la de-fensa que de la ciudad y de su Castillo de la Mota hace el ge-neral Emmanuel Rey una de las glorias militares del ejército napoleónico merecedora de una inscripción en el Arco del Triun-fo de París.

Aquella resistencia al ataque de las tropas angloportugue-sas que mandaba el duque de Wellington duró desde el 9 de ju-lio hasta el 31 de agosto de 1813, fecha ésta en que por la brecha abierta en la muralla por los cañones que disparaban desde el Chofre, se dio el asalto que obligó a los franceses a refugiarse en el castillo de Urgull, donde se mantuvieron hasta el 8 de sep-tiembre en que, faltos de municiones y con casi un millar de bajas, hubieron de rendirse,

El 31 de agosto es fecha que está escrita con letras de san-gre y fuego en los anales de San Sebastián porque dicho día la soldadesca anglo-portuguesa, tras cometer los más monstruosOS crimenes, incendió la ciudad convirtiéndola en una gigantesca hoguera donde casas y haciendas por valor de más de cien millones de reales fueron reducidas a cenizas... Pero de aque-lla catástrofe nuestro pueblo, gracias al patriotismo de sus pri-meras autoridades y a la entusiasta colaboración del vecinda-rio, renació para ser la ciudad más moderna de España.

El Acta de Zubieta el barrio donde se reunieron aquellas autoridades y aquellos vecinos es el más grande monumento elevado al valor civico y al donostiarrismo de las gentes de San Sebastián.

Casi podríamos decir que aún humeaban los rescoldos de la ciudad mártir cuando, por tercera vez en poco más de un cuar to de siglo, llegan hasta sus puertas en son de guerra tropas francesas. Ahora eran los Cien Mil Hijos de San Luis enviados por el Congreso de Verona a restaurar en España la autoridad absoluta de Fernando VII. Esas tropas que manda el duque de Angulema pasan la frontera del Bidasoa el 6 de abril de 1823, llevando en vanguardia las del Ejército Realista de Quesada, de Fray Antonio Marañón «El Trapenses y de don Francisco Maria de Gorostidi el cura Gorostidi jefe de los guerrille-ros guipuzcoanos. Sin apenas encontrar enemigo ponen sitio a San Sebastián, que capitulará el 3 de octubre, al cabo de seis meses de resistencia durante los cuales más que las bombas que los franceses no dispararon gracias a la influencia que cerca de la duquesa de Angulema tenía el ilustre donostiarra don Ricardo Bermingham, fueron la falta de viveres, la escasez de agua y la abundancia de enfermos los principales motivos impulsores de la rendición. Esta vez los franceses, que pugnaban por hacerse simpáticos a la población, tuvieron buena acogida en la sociedad donostiarra, la que dejaron, no sin pena, una vez que Fernan-do VII quedó instalado como rey absoluto en Madrid..., que a esto es a lo que la Santa Alianza les habia enviado.

LECTURA

"El 28 de Janiu (1813), tras la batalla de Vitoria donde al rey Jove pierde sus maletas y está a punto de perder el resmells Hegan a la so de San Sebastián las tropas españolas los Batullones de Voluntarios Gui puzcoanos de Jauregui que manda el tenierste general Mendizabal. Tras las murallas de la ciudad tres mil soldados franceses, a las árdenas del gene eal Emmanuel Rey, se disponen a resistir esperando el auxilio del mariscul Soult.

El 1 de Julio los alindos británicos oсиран Розиjes y, extendiéndose por Jos uirededores de San Sebastián, establecen el bloqaro que el dia 3 serd reforzado por una fragata, una corhom, dos hricks y quince cuñoneras de la Escuadra inglese.

El 9 comienze el sitio y el 12 Wellington pass revistas fuerzas 20.000 kambees al mando de sir Thomas Graham.

FI 17, tras una tenas defensa francesa, el convento de San Bartolo mê cue en poder de los atacantes que acunzan hasta situarse en las ruinas del barrio de San Martin.

El 20 las baterias emplazadas en Ulia y en of Chofre (Plaas de Toros actual) arrecion con sus fuegos contra in ciudad. Un violenta temporal de havia dificulta las operaciones de aingas y de defensa.

KI 21, los sitindores conminan a la rendición, pero Rey se niega a re cibir al parlamentario. La inmediata reacción brizimiva son 3.500 proyec tiles que ebren brecha en las defensas de San Sebastián.

Pero digamos cuáles eran esas defensas y para orientación del lec tor su aprocimoda localización actual.

Tres frentes amurallados tenia la ciudad. El frente de Tierra, de 32 pies de espesur, desde el Baluarte de Santiago hoy comienzo del Boulevard junto al Merendu hasta el Haluarie de San Felipe ahora Ayuntamien-to En su rentre quioco de la Música el Cabo Imperial donde estaba la puerta principal de acceso a in ciudad, llamada Puerta de Tierra. Ante esin maralla se extendia, hasta cosi la Avenida de España actual. todo un stacema defensivo formado por el Hornabeque de San Carlos con su rebe Hin, una contenescarpa y los glacis,

El frente de Mar, desde el citudo Baluarte de Santiagu hasta el de San Telmo, junto al actual Museo de ede nombre. Mos que marallas era un m ro sencillo a lo largo de la actual inile de Aldamar, reforzado por das Cabos, el de Hornos y el de Amézqueta.

El frente del Puerto, dende el Baluarte de Sun Felipe hastu la darsen, también de maro sencillo, en el que se adria el Portalón hay aún existente Reforceben estas defensas desde Urgull la Bateria del Mirador sobre la acial Casa de Baños del Paseo de José Antonio, cuyos fungus cubrían la dewmbocadura del Uzumen y el corrillo del Chofre le Bateria del Prin cipe enfilads hacia la ciudad y las de las Dumas y la de la Reina hacia el Puerto y la entrada de la bahia.

Durante los dias 22, 23 y 24 de Julio una concentración de fuego urtille ro contra el Frente del Mar ubre beecha en la muralla y, en la madrugada del 25, dos mil hombres de la Dicisión del general Owald se lanzan al asal-to. La fults de coordinación entre dos mandos británicos y la enérgies reacción francese, cuncirtió en tremende carniceria el empeño de apoderurse de la cindad. Quinientas veinte hujus sufrieron los usalientes, pereciendo también en la acción 49 jefes y oficiales.

El no haberse apoderado previamente del Hornaboque, lo que dejabe sa izquierdo bajo el fuego francés, so estimé como una de las principales exans de este frumo, ton sengriento que Graham hado de pedir un armis ticia pare retirar los heridos que habían quedado en la heecha y en las r cas de la desembocadura del Urumea.

Aquel fracaso y la ofensiva del mariscal Soult en dirección a la frontera ohligen a levantar el sitio convirtiéndola en blogues. Las franceses aprove chan aquellos dias para reforzar las obras de defenas construyendo, tras la brecha abierta en al Frente del Mar, un muro aspillerado. La culma una ralma may relativa permite a las tropas del general Rey celebrar el 15 de Agosto la onomistica de Napoleón con fiestas y laminarias, pero el 26 reanuda al bombarde ciento diecisiete cañones disparan desde el Chatre contro San Sebastián. El 27 es ocupada la isla de Santa Clara y el 30 in mu ralla del Frente del Mar es una gran brecha de 250 metrus. La artilleria enfila sus tiros contra el castilla de la Mote y contra el Hornabaq

El 30 de Agosto Wellington viene desde su Canriel General de Lasaray para revista a las tropas, disponiéndose el asalto para el 31 a las 11 de la

Una densa niekada se cierne sobre el emce del Urumea en cuya orilla de recha tres mil soldades al mande del general Robinson esperon la orden de luntarse al ataque tras la preparación artillera que dura desde las ocho hasta la hora fijada por el Generalisimo inglés. "The Forforn Hope (Los desespe rados) forman In vanguardia que, tras cruzar el rio aprovechando la bajamar. lega bajo los fuegos franceans a la brochu. Tras ellos marcha en compacta for mación toda la Brigods Robinson. Una masa humana que ocenzo al son de las gaitas de los "hinglanders" envuelta en el humo denso de la põleurs, que sale fantasmal de en medio de la niebla, que can abutido por la matrulla que se renaren en sucesions olendas, que llega hasta las ruinas de la mur lla y tiene que pegsrie a ellus porune imprevisión del mando asaltante encuentra un desnivel de más de cuatro metros entre aquella y el interior de In plaas... Pasan las horas eternas bajo el intenso fuego de quienes defienden la ciudad, angustindarus cuando la mareu comienan a sabir, arrastrando muer tos y heridas, cerrando el único camino para la retirada... Pero a las dos de la tarde, surge to imprevisto: una tremenda explosión se prodace a espaldas de fos franceses: vuelan con horrisono estruenda por accidents, pur un pro yectil británico: por sabotaje de los patriotas donostiarras las municiones que habían almacenado on lugur próximo a la brecha. Cande el desconcier to que es aprovechado por los asslimates para descolgarse dentro de la ciudad y para ocupar of Hornabeque, Los franceses con su general heridose retirun al castilla de la Mota. Las enlles de la ciudad quedan libres para los solidados de Wellington. Son las tres de la surde. El desenlace de la druma-tien acción ha ocurrido en una hora excsen. Dus mil quinientas bajas anglo portaganas sam ol precio de la victoris,

Las autoridades locales san ni encuentro de los vencedores, el pueblo que ha vivido nguella jornada de muerte, saludus libertadores per la reacción de los soldados que noubun de salir de sun espantose pesadille es bien distinto de la esperada por los gentes de San Sebastián. La ciudad he sido entreguda al soqueo y al pillaje el robo, la violación, el asesinato, pa ralizan In lógiou alegría de los donostiarras. Y al llegur in noche, el fuego añadirá un nueru horror a los horrores de aquella tarde dansesen.

Los soldados anglo-lusitanos, los mercenarios alemanes, sens, croatas, holandeses, polacos, que forman en las brigadas de Wellington, incendian conciensudamente la ciudad: casas y calles enterus arden com a moradores dentro... Una semana durará el fuego sin que por pasividad y aun por upo sición de las autoridades militares ocupantes puede hacerse nada para a jarla.

De aquel giguninsco brusers, sido las casas de la calle de la Trinidad donde teniun alojamiento las oficiales británicos, se ban salindo; son las mismas que hoy, un recuerdo de la trágica efemérides, llevan al nombre de nquella luctuoso fecha 31 de agoчин

El 8 de septiembre se rinde el cuatillo de la Mota, tras soportar dos horas intenso bombardeo, La heroica defensa que el general Rey había hechu de de la ciudad y de la fortaleza que los trazodiazes militares comparan a de Amberes mererio los honores de la guerra al frents de 833 smperci rientes desfilu por entre los hatullones britániens hasta el glacis, donde de ponen las armas, constituyéndase prisioneros.

JOSE BERRUEZO

"Akelarre: Figuras y figurones, historias y anecdotas de nuestra tierra" (1962)

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