V Tres viejas efemérides
Al hablar de la fecha de 27 de abril, día de mi nacimiento, no quisiera dejar de citar tres efemérides de esa fecha relacionadas dos con paisanos míos y la otra que, aunque no tiene esa circunstancia, la tiene histórica y acaeció en la proximidad de San Sebastián.
San Ignacio de Loyola estuvo ausente de Guipúzcoa, durante 13 años, hasta el año de 1535, en que decidió, bien por razones de salud u otras causas, volver a su pueblo. Desde París, donde sus compañeros le proporcionaron un caballo, montado en él, recorrió toda Francia hasta la frontera del Bidasoa, donde prescindiendo de su cabalgadura, se encaminó a pie, probablemente, por Irún, Astigarraga, Urnieta, Andoain, Belcoain, o Andatza y Andazarrate, para pernoctar en la Venta de Iturriotz, donde aún se conserva su habitación y la enseñan a cuantos montañeros pasan por aquella Venta. Desde allá continuó viaje por Etumeta y evitando el camino normal a Azpeitia por Comisolatza y Odria mendi, se ladeó hacia Aizarna y bajando a Lasao, llegó a la entrada de Azpeitia, dando por terminado su periplo, en la ermita de la Magdalena que está a la entrada del pueblo y que estaba considerada como hospital de peregrinos. Ignoramos las causas que tendría el Santo para que su llegada fuese desapercibida.
La otra efeméride se refiere a San Sebastián, cuya Iglesia Ра- rroquial de Santa María había sido víctima de uno de los numerosos incendios que sufrió San Sebastián. Acordada su reconstrucción, el día 27 de abril de 1743, fue colocada su primera piedra, y dirigida su reconstrucción por los arquitectos don Ignacio Lizardi y don Miguel de Salazar, la terminó el año 1764, el arquitecto azpeitiano, don Francisco de Ybero el 27 de abril de aquel mismo año, es decir, en la misma fecha en que se puso la primera piedra. Y la tercera es, la de que el día 27 de abril de 1777, el General francés Marqués de Laffayette, que por razones políticas estaba residiendo en Pasajes de San Juan, embarcó clandestinamente para los Estados Unidos para pelear por la independencia, sacudiendo el yugo de los ingleses, acto que queda perpetuado en la gran estatua de la Libertad iluminando al Mundo, que figura a la entrada del Puerto de New Yorck.
LA VIDA EN SAN SEBASTIAN
Y ¿cómo se vivía y cómo era San Sebastián en aquella época? Pues San Sebastián era una pequeña ciudad de unos 10.000 habitantes, asfixiada con un cerco de murallas que limitaban sus movimientos, como plaza fuerte que era, con un espíritu y una ansia de vida y expansión que se puso en evidencia en cuanto perdió la condición amurallada, sujeta a un régimen militar, que al cerrar sus puertas de noche no podían entrar a sus casas hasta la mañana siguiente, los vecinos que por necesidad o por algún retraso imprevisto, se retrasaban en llegar después del toque de queda. Esto en cuanto a la ciudad, propiamente dicha, pero San Sebastián era también el barrio de San Martín, situado en las afueras, era también el barrio de Santa Catalina y era también el barrio del Antiguo. No obstante, esta amputación temporal de sus miembros, el Ayuntamiento no abandonaba a estos barrios y se preocupaba de su bienestar y de su porvenir, aún antes del derribo de las murallas. Téngase en cuenta que San Sebastián estaba en un relativo apartamiento del resto de la Provincia, ya que no tenía carretera directa con la frontera francesa, con Pasajes, Rentería, Lezo e Irún. Pues la Carretera o Camino Real como se llamaba entonces y aún se sigue llamando en muchos pueblos, nacía en Irún y se dirigía por la que se llamaba Ventas de Irún a Oyarzun y por las Ventas de Oyarzun a Astigarraga, de donde por Hernani, Urnieta y Andoain, seguía por Tolosa, Beasain, Zumárraga, Puerto de Descarga, Anzuola, Vergara, Mondragón, Valle de Léniz, Salinas y Arlaban entraba en Vitoria.
y Hasta el año 1847 en que se hizo la actual carretera por Pasajes Lasarte, San Sebastián comunicaba en dirección a Irún, por unos menguados caminos, cuyos recuerdos son, el camino que junto al desaparecido Hospital de Manteo pasa por San José de la Montaña a salir a la carretera de Miracruz, cruzándola en Ategorrieta por el cruce llamado «El Reloj» y siguiendo por detrás de Notre Dame, hasta Herrera. A pesar de las circunstancias antedichas y pesar sobre San Sebastián las consecuencias de los pronunciamientos militares, guerras sufridas, epidemias, incendios, naufragios, etc., se verá por las efemérides que iremos reseñando, que no permanacía inactiva. Así, el 2 de octubre de 1833, fue la primera ciudad de España, que reconoció como Reina de España a Isabel II, si bien es verdad, que cuando fue destronada en 1868, hubo de ser despedida, con toda corrección por las Autoridades Municipales, aunque sin rendirla honores de Reina, como eran los cañonazos de Ordenanza, la Marcha Real, etc., ya que oficialmente dejó de ser Reina de España. También fue la primera en España en crear la Milicia Nacional. a
El Ayuntamiento de San Sebastián, autorizó el 29 de junio de 1843, que se establecieran las primeras casetas de baños en la Playa algunas familias que lo solicitaran, entre ellas figuraban las de Baroja, Laffitte, Echenique, Machimbarrena, lo que se hizo extensivo otras familias del barrio de San Martín, como las de Irastorza, Zapiain, Zabaleta y otras, algunas de las que mảs tarde, fueron autorizadas para explotarlas en servicio público.
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