viernes, 12 de diciembre de 2025

EXCURSIÓN ESCOLAR (XVIII) - San Sebastián fue la primera cindad española que proclamó a Isabel II como rei na de España

 San Sebastián fue la primera cindad española que proclamó a Isabel II como rei na de España Bloqueada por las tropas carlistas, que ganan la batalla de Oria-mendi, recibe la ayuda de la legión británica de Lacy Evans-Sitiada y hombar deada durante 144 noches en la Segunda Guerra Carlista nuestra ciudad ya sin murallas mantiene viva su espiritu liberal.

La decisión de los hombres de Zubieta, aquellos donostiarras que sobreponiéndose al dolor causado por la catástrofe acuer-dan reconstruir su eiudad, fue teniendo puntual cumplimiento a lo largo de la primera mitad del siglo XIX.

El 16 de agosto de 1817 son puestas solemnemente las cuatro piedras angulares de la Plaza Nueva que pronto será llamada de la Constitución. En torno a ella va renaciendo San Sebastián, cuyas calles siguen en su trazado un plano en el que se han fun-dido las iniciativas del regidor Gogorza y los conocimientos téc nicos del arquitecto Ugartemendia.

En 1819 Silvestre Pérez proyectó la nueva Casa Consistorial que sustituirá al Consistorio barroco obra de Torrelli; y el 10 de junio de 1828 quedará grabado en los fastos donostiarras con letras de oro, porque ese día Sus Majestades Fernando VII y Maria Josefa Amalia colocan la primera piedra del Palacio Mu-nicipal. Aquella visita despertó el entusiasmo del vecindario que no olvidaba el que el Rey había tomado bajo su protección la reconstrucción de la ciudad y ofreció al Deseados fiestas, ova-ciones, vitores, arcos, luminarias, bailes, versos, palomas y has ta cuatro corridas de toros en las que alternaron los famosos diestros Carreto, Guillén y Paquiro.

El 29 de septiembre de 1832 dejaba de existir Fernando VII y a la semana escasa los pueblos del interior de Guipúzcoa co-mienzan a declararse en favor del Infante don Carlos Maria Isi-dro, iniciando así la primera Guerra Carlista que a lo largo de seis años ensangrentó al pais.

San Sebastián fue el refugio de los liberales de la provincia y el 30 de diciembre, adelantándose a todas las ciudades espa-ñolas, proclamó por Reina a la hija del difunto Rey. En la Pla-za de la Constitución se levantó un alto tablado y en él, bajo dosel, colocóse el retrato de Isabel II.

Todas las autoridades locales, el Batallón de Voluntarios de la Milicia Nacional que fue el primero que se formó en Espa-ña-el pueblo en masa contestaron con frenéticos «Viva. Viva. Vivas a la triple invocación que tras ondear el pendón de raso blanco con las Armas reales y las de la Ciudad, hizo el Alcalde de segundo voto don José Francisco de Arzac: «Silencio, silen-cio, silencio. Oid, oid, oid. San Sebastián, San Sebastián, San Sebastián por la Reina Nuestra Señora Doña Isabel, segunda de este nombre, que Dios guardes... Pero la autoridad de la hi-ja del finado monarca apenas si en Guipúzcoa iba a alcanzar al recinto de nuestra ciudad, porque hasta el cerro de San Barto-lomé llegaban las avanzadillas carlistas bloqueando práctica-mente todos los accesos por tierra.

Cada vez se hacía más difícil la situación dentro de las mu-rallas y bajo el fuego de las baterias enemigas, hasta que el 10 de julio de 1835 la población recibió con alivio la llegada de los primeros contingentes de la Legión Británica mandada por Sir Lacy Evans, con cuya ayuda se confiaba hacer cambiar el curso de la guerra hasta entonces favorable a los carlistas. Estos in-tensificaron los bombardeos de la ciudad y el 6 de diciembre la conminaron a rendirse.

Los ingleses y los chapelgorris de Jáuregui -el antiguo guerrillero de la Independencia -logran el 10 de febrero de 1836 hacer que los carlistas abandonen sus posiciones de San Barto-lomé, y el 5 de mayo, tras la victoriosa acción de Ayete donde muere Sagastibelza, comandante de las tropas de Don Carlos en Guipúzcoa, que se replieguen a Hernani..., pero el 10 de marzo se cambian las tornas y la reacción de los carlistas reforzados por las tropas del Infante don Sebastián, consiguen el 16 apode-rarse de Oriamendi obteniendo uno de sus mayores triunfos sobre el enemigo. Este-los soldados liberales huye a la des-bandada buscando refugio tras las murallas de San Sebastián que hubiese caido seguramente en poder de los carlistas a по ser por la decisiva intervención de la Infanteria de Marina bri-tánica que Sir John Hay hizo desembarcar a toda prisa de la Escuadra fondeada en la Concha, empleándola, así como los ca-fñones de los buques, en contener el avance de aquellos.

Con la firma del Convenio de Vergara el 31 de agosto de 1839- acabó aqui la guerra y San Sebastián comenzó a rehacer-se de cuanto por ella y durante ella había perdido..., hasta que en 1841 el alzamiento Moderado contra Espartero volvió a traer la inquietud a esta parte de la Península. Nuestra ciudad per-maneció leal al Regente quien tras vencer aquella sublevación, vino aquí siendo objeto de un apoteósico recibimiento.

San Sebastián va a entrar en una etapa de progreso que le llevará a ser, por gracia del veranco y de su playa, una de las primeras capitales de la nación.

El 4 de mayo de 1863 el alcalde don Eustasio Amilibia inicia simbólicamente el derribo de las murallas..., que doce años más tarde serán añoradas, pues a las nueve y media de la noche del 28 de septiembre de 1875 los cañones carlistas esta vez con la cifra de Carlos VII- comenzaron a tronar desde Arratsain.

Ciento noventa y cuatro bombas y «pepinillos» cayeron so-bre la ciudad durante aquella noche... y siguieron cayendo du-rante ciento cuarenta y cuatro noches consecutivas hasta que el 18 de febrero de 1876 los carlistas abandonaron sus posiciones de los alrededores de San Sebastián.

El 22 de aquel mes el joven monarca Alfonso XII hizo su en-trada triunfal en nuestra ciudad, que le acogió como a su salva-dor. Seis días después la guerra había terminado... Un hori-zonte de progreso y de prosperidad se abría ante San Sebastián.

LECTURA

"El recuerdo más antiguo pura mi de San Sebastián es el intents de bom bardes de la ciudad por los carlistas. Este recuerdo es muy batross y la poco zato so mescla en la imaginación con lo oido.

Tengo una idou ings de que viviendo en la calle de Oquendo, en сана de mi abuela, naa noche me cogieron de la coma encuelas en ama manju y me llevaron a un chalet de la Concha que era propiedad de Erraza, lejano pariente de mi madre. Por lo que anu dijeron después, este señor era don Juan Maria de Errazu, entonces alcalde de San Sebastián y supongo de la familia de unas Erraza millonarios de Mépico. En este chalet de Erraza creo que será añ después el bunyuero Adolfo Calzado, que eru hijo de un e presurio de los teatras de Paris, may célebre en su tiempo, que ers intianu de Castelar y pudre de in periodista, Alzaru Calaade, después amigo mio.

Fuimos a vivir al sótano del chalet de la Concha para resguardarnos de las granados. En aquel hotel cayeron tres pepinillos, como se decia en la época, rompieron los teckos, que debian de ser poco fuertes, e hicieron agujero en la tapin que separabu naextre jardin del próximo.

Cuando habitábamos el sótano del chalet del señor Errazu, t hermoso gato zubio al que llamábamos "Monseñor".

En la parte alta del Castillo de la Mota se decia que había un observa torio con an vigia y un poste cos на страна.

Cuando se vois el fogunaso del cañón carlists, se tocaba la alarma y como el sonido llegaba antes que el proyectil, la grate del pueblo tenin tiempo paru meterse en los sitanos y en los portales y si no se tiroba al suelo. "Monse Hur habia notada la relación entre la campana y el cañonazo y cuando so naba la campana entraba rápidamente en cass y se eunndia en algún rincon o debajo de la cama.

Algunos amigos de mi padre fueron al sisuno donde viviamos a presen clar is inteligente maxiubre del goto.

La gente iba y renia por el pueblo, commenauhu las entradas y salidas de los tres bares correce que venian de Santandere iban Francia y eran el "Folador", el "Cantro Amigos y el Santo Tomás", barcos de roedas, y cuando oía la campana del monte Urgull se matia en los portales.

El que tocnha la campana era un joven, Iturrioz, que después se dedico a la pintura y fue profesor de la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián.

Alguns grunada curliste, a pesar de va pequeñez hizo daño, y una maté an domingo al poeta Indalecio Bizcarrando, llamado "Vilinch", posta verda dero y auténtion a pesar de escribir en un idioma de con pequeña expansión como el vasco.

PIO BAROJA "Reruerdo Lejano (1954)

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