El testamento de Carlos II llama a reinar en España a Felipe de Anjou, nieto de Lais XIV de Francia. El nuevo rey entra en San Sebastián. Consecuencias que taro la Guerra de Sucesión para la ciudad de San Sebastián, Lacha y capitula ción ante las trupas mandadas por el duque de Berwick-Condiciones que les ca pitulares donostiarras pusieron al Mariscal francés antes de entregar la plaza.
Carlos II el Hechizado hizo varios testamentos y en cada uno de ellos entregaba el trono de España a una rama o dinastia eu-ropea distinta; en el último llamó a la sucesión al hijo mayor del Delfin de Francia, Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV. El Rey Sol, autor de sabios consejos políticos reunidos en las páginas de «Le metier du Rois (El oficio del Rey), aconsejó a su nieto: Sé buen español. Ese es tu primer deber. Pero acuérdate tam-bién de que has nacido francés y mantén la unión entre las dos naciones: tal es el camino de hacerlas felices y conservar la paz de Europas.
No fue muy brillante que digamos el reinado de Carlos II. San Sebastián había recibido de él un diploma añadiendo el Muy a la Noble y a la Leal Ciudad. Esos Muy los teníamos ya, pero cuando solamente éramos Villa. La inauguración de una dinastía y de una paz garantizada por Luís XIV, llenaron de esperanza los corazones hispanos.
El 22 de enero de 1701 entraba Felipe de Anjou Puerta Anjou en su nue va tierra española. El dia 27 vino a San Sebastián. Llegó por la rta de Tierra en caballo blanco y el Alcalde Mendizabal le ofreció en bandeja las llaves de la Ciudad, muy a despecho del Gobernador militar, quien creia que tal privilegio le pertenecía.
Fue en triunfo el joven Monarea por la calle Mayor, cuyos edificios así como los de la Plaza Vieja estaban adornades con colgaduras, a la Iglesia de Santa Maria.
No fue fácil el reinado de Felipe V, dividido en dos partes, medio de las cuales, a su abdicación, subió al trono por bre ves meses Luis I.
La Guerra de Sucesión, entre los partidarios de don Felipe y los de don Carlos, Archiduque de Austria, luego proclamado Emperador de Alemania, tuvo amargas complicaciones para Su Majestad. Y cómo no también para la Ciudad de San Se-bastián.
Las tropas del Duque de Berwick pusieron cerco a la Ciudad. Jacobo Fitzjames, Duque de Berwick era hijo natural del Duque de York, luego Jacobo II de Inglaterra, y de Arabela Churchill. Intervino en todas las tentativas hechas hechas para reponer a su pa-dre en el trono de Inglaterra, del que había sido expulsado por la revolución de 1688. Se nacionalizó francés y en 1704 se le dio el mando de las tropas francesas en España. Es en 1719 cuan-do hace la guerra a Felipe V y toma San Sebastián. Se refugian sus defensores en el Castillo de la Mota y ya estaba a punto de retirarse Berwick y sus hombres, a órdenes del Regente de Fran-cia, cuando se provocó una explosión y un incendio en el Casti-Ilo, a consecuencia de lo cual tuvieron tan bravos soldados que levantar la bandera blanca.
Felipe V y el Regente francés se hacian la guerra con pro-clamas. Felipe hacía, según él, la guerra por liberar a su so brino Luis XV de la influencia a influencia del Duque de Orleans, y el Du-que respondía que las tropas francesas hacían la guerra por li-berar a España de la tirania del Ministro Alberoni
Lo cierto es que Berwick se comportó caballerosamente a su entrada en San Sebastián, ofreciendo respetar las libertades y fueros por los que nos gobernábamos.
Prolija sería la enumeración de todos los hechos de guerra que acaecieron en el combate de los defensores ante el empuje de las tropas de Berwick. Baste decir cuánto fue el heroismo de los que resistían y que por misterios de las ambiciones políticas tenían que defender a un Rey francés contra los propios fran-ceses. Los comisionades donostiarras suplicaron, antes de la ren-dición de la Ciudad que ésta fuera mantenida en su libertad, en sus privilegies y en su modo de gobierno... Que no pudieran los soldados sacar del recinto sagrado nada de lo que en él han puesto los vecinos... Que hubiera centinelas bastantes para evi-tar que los soldados entraran a robar ni ningún otro desorden en las casas intramuros... Y que a partir del día que se firma-ran las capitulaciones hasta que se cumpliera el año, los vecinos que estuviesen dentro y fuera de la jurisdicción de la Ciudad, los moradores de ella y todos los demás que en ella y en su te-rritorio tuviesen intereses y haciendas, pudieran disponer de to-do ello como mejor les estuviere y aun pasar a vivir donde qui-sieren, entendiéndose que este término o tiempo se consideraria extendido a dos años para los vecinos e interesados que no es-tuviesen en el recinto de estos reinos y se hallaren en cualquier parte de las Indias.
LECTURA
"Las casas todas de esta Ciudad son muy buenas, muchas de silleria or nisas y molduras de pisdra, muchos balcones y algunos de raru hecharu. las más as tienen vidrios propias y todos de cristales, porque aqui no kayt vidrios ordinarius. La Plaza Mayor, la naevs, aunque es ten grande como In de Madrid, Falladolid y Pamplona, es mayor que todas y sólo la excede con muchas ventajas la de Salamance: es uniforme en todo, llámase Plaza Narva, porque hace pocus años que se fabricó de planta y narió esto, de que queriendo la Ciudad correr torus en la que ahora se llama Plaza Vieja porque es del Rey, lo embursai el Comandante General que entonces habia, y con este sentimiento la Ciudad por tener libertad en adelante determinó com prar sitios, demoler casas y levantar a su gusto y a costa de la Ciudad toman da censos que aún está paganda réditos y cada año se van minorando; luego que se conclayó que fue el año de mil setecientos veintitrés se estrena con una corride de toros en aquel Agosto, éste es pues, cuadrada algo más lar ga que ancha, toda es de silleria hasta las tejas, tiene tres altos y guardillas sobre los tejadas, cade cass dos centanas y sólo tree balcones que dan cueles a soda la Plaza, y sientan todos los bulunas como todas las vent con uniformidad es una delicia serles, las centanus de numeradas y llegan los números hasta ciento cincuenta y naves, y que hermosara es ver en di chas centumas cuando las iluminun naevrciesnas dies y seis bachas es an Pleas que es muy grande con el oditamento de la Casa Consistorial que coge todo un lienzo de elegante arquitectura y molduras, talla y balovanje diverso de la Pleas. Cuenta esta casa en la fachada sobre cinco arvos may capares, el primer piso ocupa de Ciudad, el segundo el Consulado en los que ponen muchas hockas, aratas y monteretes que no hay más que ver en tiempo de fiusius, remais da casa con un corredor de piedru con un pode-mi de sobre las pilastras y en el remate están dos grandes estatuas de nia bastro la Justicia y la Prudencia y debajo de éstas está dentro de una tor-jeta de piedra muy visto que sostiene dos leuses de cuerpo entero, dentru de esta surjeta, está an nasio de medio relieve tan perfectamente hecho que puede servir de modelo a fos de esta faculiod: es más alta esta cun, hay dos torres uniformes muy bien hechas y perfectus en el todo, es una está ana campana con la que se convoca a los vecinos matriculados cuando no bases Is Ciudad para algunos asuntos. Tudas las casas, asi de la Plaza Nueva cuma de toda la Ciudad aumque tengan sris slave, en todos hay Inger comin desde in fundación como también conalones en los tajadus en que sе попе adaron antes que en Madrid tener limpieza, aqui se llega que tu calles tienen en delanteras y costados tres baldosas cuadradas y la del me dio, en las enlles ni una gota de agua y por consiguiente todos los vecinos haren barrer su puerta la vispera de fiestas y como la Ciudad mussen toda la plans, es ducka asimismo de todas las casas que renten muchos реки у bien cobrados porque en toda ello se venden comestibles y con este pro ducio pazu uns encargos, salarios de sirvientes y se ca desempeñando de los cossos que tomó para esta fábrien. Pars ans corrida de toros an alquilan las portadas, les cuatro haenealles, y por endu coss (esto es dos eentanas) ests en costumbre pagar dieciseis pesas, los inquilines que las viven no tienen parte en los ventanas de on casa y le Cindad hace el repartimiento y quedan quejasne porque no alcanzan para todos, non lo que costes la Ciudad las fiestas y gana dinero sero y se lleva que el Consulado da pare corrida dascientos pesos, la Ciudad la primera turde envia al Consul un gran refresco y este reor ne aéro igual en la segunda.
"Hay aldo un puerta de hierro que mira a Castilla, da se cierras gün el Comandante General y Alcalde disponen de acuerdo, pero suele ser en el invierno a las siete de la noche, en verano la más tarde a las diez, y es de notar el privilegio que tiene esta cindad, ende Alcalde concurre seis meses a cerrur las puertas, leon consigo sus ministros y un pertero, st cierza el cerrojo correspondiente a la Ciudad, el Capitin de llaves que halla presenie cierra el cerrojo que corresponde al Ray, y el Alcalde ocha mano si cerró bien al Capitán de laves; esto lo han sufrido hasta aqui todos Las Comandantes Generales may asa pesar, pero as irremediable anla tumbre aunque los émulos mal consentos y de dañade intención han pre tendido con mucho esfueras quitar a in Ciudad ests regulia, y no hun podido porque está corriente este privilegio que as del Señor Rey D. Felipe II en Madrid a dieriseis de Julio de mil quinientus ochenta y uno. Este privilegio ha nacido de que en esta Cindad murallas y Castillo no tenian parte los Reyes y voluntariamente se entregaron a la Corona de España, bajo de tales capitulaciones que se llamaron furrus, por lo que los Reyes están aliligadus hacérselos guardar y todos los Reyes en el principio de me reinados los reconocen y prometen guardor, como en mediada de Junio de este año de mil setecientos seseniu y una los aprobó el Señor Rey D. Carlos III. P teriormente este provincia regaló a los Reyes en el mundo del Castillo que es fábrica hecha por la mano de Dios y descubierto desde el Diluviu an versal porque és un peñasco furmidable e inconquistable que habiendo ca Rotes y municiones solus lus asoradores de esta proviaria se han defendido, sin tropa, de rodas las inondones que han ocurrido, habiéndose dispuesto trupa de guarnición y viendo dsta que in Ciudad era despótica en cerrar abrir las puertas suplicarun a los Serenisianas Reyes que se les diese alguna faculsed en pu de llaves, y y el que entonces gobernaba pidió por merced a la Ciudad que les diese alguna llave que as la que hay tienen, y con el gravamen pamoso para elles de que debe intervenir la Ciudad y registrar el cerrojo que echa el Capitán de llaves: está patente el citado privilegio y el de machas cartas de los Reyes y General que en ellas han dado de esta pro-vincia referencias de tan honrusos hechos a favor de los monarcas de lo que está el Archivs de la Ciudad enriquecida.
JOAQUIN ORDONEZ, Presbiteru "San Sebastián en 1761. Descripción de la Ciudad, попелов, usus y costumbres (1963)
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